Viernes 30 de Enero de 2026

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30 de enero de 2026

“Hay que creer en uno mismo y animarse, porque las cosas llegan”

Radicado en Natal, Brasil, donde dirige el área de ingeniería para Latinoamérica en una empresa líder en energía eólica, el ingeniero ramallense Ezequiel Pasquali pasa sus vacaciones en su ciudad natal y comparte una charla con la Radio Ramallo atravesada por el trabajo, la educación pública, la familia y el futuro de la región.

Aunque hoy su vida cotidiana transcurre a miles de kilómetros de Ramallo, Ezequiel Pasquali vuelve cada vez que puede. Esta vez lo hace en modo vacaciones, recorriendo su ciudad, reencontrándose con afectos y tomándose un respiro de una agenda laboral que lo lleva a viajar gran parte del año por distintos países de Latinoamérica, Europa y Estados Unidos. “Es extraño, porque es mi lugar y estoy de paso”, reconoce, con una sonrisa que mezcla pertenencia y distancia.

Pasquali vive desde hace varios años en Natal, al nordeste de Brasil, donde está radicado junto a su familia. Desde allí se desempeña como director de ingeniería para Latinoamérica en una empresa multinacional de origen danés dedicada a la fabricación, instalación y monitoreo de turbinas eólicas. Sin embargo, Ramallo sigue siendo su punto de referencia emocional. “Cada vez que vengo es una catarata emocional”, dice, al describir los encuentros con amigos, la familia, el río y las actividades cotidianas que lo conectan con su historia.

Su recorrido profesional comenzó mucho antes de ese presente internacional. “Soy un producto de la educación pública y estoy orgulloso de eso”, afirma sin dudar. Estudió en escuelas públicas de Ramallo y San Nicolás y se formó como ingeniero en la Universidad Tecnológica Nacional. “Gracias a la educación pública me pude formar y tener este presente, el mío y el de mi familia”, remarca, al comparar ese modelo con la dificultad de acceso a la educación superior pública en Brasil, donde uno de sus hijos acaba de comenzar la universidad.

El salto al exterior llegó tras varios años de trabajo en la industria local. “Al principio fue incertidumbre, un poco de miedo al cambio, al idioma y a la cultura”, recuerda. Adaptarse a equipos de trabajo integrados por daneses, alemanes y otros profesionales del norte de Europa no fue sencillo. “Son muy directos, muy pragmáticos, y a veces eso choca con nuestra forma de ser”, explica. Sin embargo, destaca que ese cruce cultural terminó siendo enriquecedor. “Ellos aportan estructura y resolución; nosotros, una mirada más lateral, más creativa. Ese mix nos mejora a todos”.

Hoy lidera un equipo que tiene bajo su responsabilidad más de 12 mil turbinas eólicas en toda Latinoamérica. “Son potencialmente 12 mil problemas que te pueden llegar en un mismo día”, bromea, aunque aclara que la tecnología es confiable y el trabajo preventivo reduce los riesgos. Su rutina combina planificación estratégica, resolución de problemas, reuniones internacionales y una fuerte atención en la seguridad y el bienestar de las personas. “No es solo lo técnico, también es la parte humana”, subraya.

Vivir en Natal no significa estar de vacaciones permanentes. “Uno piensa en playa todo el día, pero no: es rutina, trabajo, escuela, familia”, cuenta. Con el tiempo, la familia fue adaptándose al idioma, a las costumbres y a una forma distinta de organizar el día. “Fue un gran desafío familiar, pero lo charlamos mucho y hoy estamos súper contentos”, asegura. Destaca, además, la calidez de la gente: “Siempre te hacen sentir bienvenido, te ayudan”.

Desde su mirada global, Pasquali observa a Ramallo y a la región con optimismo. “Tenemos un potencial enorme: recursos naturales, industria, materias primas”, sostiene. Cree que el desafío está en agregar valor y animarse a pensar proyectos vinculados a energías renovables, economía circular y bonos de carbono. “El cambio climático ya está acá. No es por nosotros, es por las generaciones que vienen”, advierte. 

En ese recorrido, el protagonista también hizo una mención especial a Héctor Sbuttoni, ingeniero del IAS, y a Leonardo Bocanera, a quienes señaló como referentes clave en su camino. Destacó que el intercambio de ideas, las charlas técnicas y la mirada integral sobre el trabajo fueron decisivos para despertar inquietudes y consolidar una forma de pensar que luego terminó de darle forma al proyecto.

El mensaje más fuerte aparece cuando se dirige a los jóvenes. “Nuestros sueños son tan grandes o tan chicos como los pensemos”, afirma. Y deja una definición que resume su experiencia de vida: “Hay que creer en uno mismo, animarse y hacer el esfuerzo. Las cosas llegan. A veces no en el tiempo que esperamos, pero llegan”.

De vacaciones en Ramallo, pero con la mirada puesta en el mundo, Ezequiel Pasquali vuelve a su lugar con la certeza de que las raíces no se pierden y que el camino recorrido también puede servir para inspirar a otros a animarse a más.

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