Cierto día, nos descubrimos de pronto privados de nuestra libre circulación, de nuestras rutinas, de nuestros contactos, amigos y familiares. Nos vemos forzados a rearmar una nueva vida para adaptarnos activa y positivamente a esta nueva realidad. En medio de la misma, tenemos ojos que nos observan, los ojos de los más pequeños o no tanto… nuestros hijos. Ellos están ahí, haciendo un aprendizaje sobre el modo en que se afrontan las circunstancias.

Los referentes de cada familia se encuentran en primer plano, formando un modelo de preparación futura y ese modelo depende de nosotros, los adultos mayores. Estamos ante un momento en el cual podemos elegir. Reaccionar con intolerancia a la frustración, con pánico, incumpliendo las normas que nos fueron impuestas; o bien, responder con conductas responsables, con calma, tolerancia, paciencia, empatía… Sabiendo que dentro de uno mismo contamos con los recursos necesarios para afrontar la situación. Los hijos, despegados momentáneamente de sus pantallas, nos circundan para detenerse a ver la película en la cual fuimos elegidos a protagonizar. Aprenden a afrontar la adversidad observando en silencio, asimilando esa información de manera exacta a como la vivencian. Los adultos, en medio de la tormenta, aún en la desesperanza, estamos allí, experimentando nuestros propios temores y siendo ejes indicadores de conductas que en un futuro asumirán características similares en las realidades de esos hijos que hoy nos miran como los protagonistas de esta ficción tan real. En tiempos de desamparo temporal, en tiempos de incógnitas, sepamos rescatar lo mejor de cada situación, que sean momentos de replanteo de valores, de preguntarnos qué propósitos queremos que guíen a nuestros hijos, y qué es lo realmente importante tener aún sin tener nada o bien, teniéndolo todo… Seamos capitanes serenos del rumbo a tomar, que podamos mantener la calma y el equilibrio aún en la más abrumadora tormenta. Nuestros hijos están a bordo, mirando a su capitán, no los perdamos de vista.

Maria Celeste Pescio “ Counselor ECP ” ( R.S.E 212/98)

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