Por Nazareno Almaraz*



El primer contacto que tuve con el radicalismo me remonta a mis diez años, exactamente una década atrás, cuando me enteraba de la partida de un radical que querían propios y ajenos:Raúl Alfonsín. Considero que él es el responsable de que yo, sin siquiera haberlo conocido y con sólo escuchar sobre su legado, empezara a mirar con cariño a ese histórico partido.

Pasaba la secundaria y con ella, algunos libros de historias que cada vez más me hacían dar cuenta a dónde pertenecía. Por ella también pasé por la presidencia del centro de estudiantes, lo que hizo que en cierto momento tenga que reunirme junto al gobierno municipal. Tuve la suerte de cruzarme con funcionarios que siempre nos abrieron la puerta, nos escucharon y dieron una mano para que podamos hacer posibles nuestros proyectos, casualmente ellos también eran de los boina blanca y una vez que terminé la escuela ya tenía un espacio político que me hizo parte y contaba con un gran grupo humano lleno de ganas de generar políticas en pos de los vecinos.

En estos tiempos donde muchos hablan pero "tocan de oído" sobre ser radical, es necesario recordar para avanzar ¿Qué es lo que tenemos que recordar? Los principios históricos que nos legaron Alem y ese grupo de hombres y mujeres que dirigieron los destinos del partido durante más de ciento veinte años. Esos valores republicanos como el respeto por las instituciones, las libertades individuales, el desarrollo, la honestidad, la vida en socialdemocracia y la transparencia que nos han diferenciado históricamente y deben seguir siendo nuestro norte.

Este puede que no sea el mejor momento de la historia que atraviesa nuestro partido, tampoco es el peor, sino que es un momento de transición necesaria para poder pensar en una Argentina, una Buenos Aires y un Ramallo mejor hacia el futuro. Nos pueden gustar algunas cosas y al mismo tiempo no estar de acuerdo con otras tantas, pero el único radicalismo posible es el que se construye desde adentro, y orgánicamente. Hoy tenemos un partido en reconstrucción que se va adaptando a una nueva sociedad; que a pesar de las disidencias lógicas, busca la unidad interna;y se prepara para hacerse cargo de gobernar. Con errores y aciertos, este es el camino para que haya radicalismo por muchos años más, no tenemos que confundir los relatos del pasado basados en ficciones y malos hábitos, algunos hasta ilícitos, que sólo nos deparan un futuro estancado y sin posibilidades de crecimiento real de toda la población. Un camino sin grietas, con una mirada amplia que apunte al consenso, el diálogo y sobre todo, el desarrollo a largo plazo.

Desde la presidencia de la Juventud Radical que circunstancialmente me toca ocupar tengo la importante tarea, junto a muchos militantes radicales, de construir el futuro de mi partido. Un partido moderno,  con una perspectiva de paridad de géneros, que se focalice en soluciones sostenibles para un medioambiente con graves problemas, que promueva la participación de todos los sectores  sociales y sobre todo, que priorice el bien colectivo.

Tengo el gusto de coincidir con un grupo de jóvenes lleno de ganas y expectativas que se capacita, debate, propone y busca ganar los espacios para hacer el radicalismo que queremos a largo plazo, teniendo bien en alto esos ideales que nos dejaron nuestros líderes históricos y haciendo todo lo posible para llevarlos a la práctica. Cada vez más son los que se suman a las filas de nuestro partido, ya sea en la provincia como en nuestro Ramallo, jóvenes convencidos de que éste es el camino indicado para hacer del lugar que tenemos, en el lugar que queremos. Sin dudas, con este presente y futuro, habrá radicalismo para rato.

 

*Presidente de la Juventud de la Unión Cívica Radical

 

Opinión publicada en Reporte Semanal de Ramallo edición 8 de Junio de 2019

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