Por Maira Ricciardelli*

Quiero ser concejal porque siento que estoy atravesando un buen momento en lo personal que me va a permitir aportar ideas que posibiliten mejorar el día a día de todos los ramallenses.

La vocación, por decirlo de alguna manera, surgió a raíz de mi experiencia como jefa de ANSES. Una experiencia laboral sumamente enriquecedora que me permitió ayudar a muchísima gente.


Esta ciudad en la que nací, mi terruño, al que quiero tanto y que me ha dado muchas satisfacciones se merece una mejora y en ese sentido intentaré vincularme con la sociedad en general, como vengo haciéndolo, tratando humildemente de abordar las diversas problemáticas estableciendo prioridades.

Soy consciente que para eso es necesario trabajar en equipo porque una banca en el cuerpo legislativo comunal no implica las potestades de un lugar en el ejecutivo, quiero decir, las tareas son distintas; sin embargo, estoy convencida que se puede hacer una tarea legislativa ejecutiva saliendo de atrás del escritorio, recorriendo los barrios y escuchando al vecino. 

Esa es la síntesis, desde mi perspectiva, de lo que implica ser concejal, en definitiva, es ser la persona elegida por los vecinos de la ciudad para representarlos, es quien tiene la responsabilidad de escucharlos y llevar su voz al concejo deliberante. La responsabilidad primordial es defender los derechos de todos los vecinos, a través del debate y puesta en marcha de proyectos y propuestas que el ejecutivo municipal hará cumplir en su momento, procurándoles con ello mayores y mejores servicios en pos de mejorar la calidad de vida en el municipio.

Mis ganas de tomar esa responsabilidad, si los vecinos me acompañan, surgen del contacto con ellos y de recorrer la ciudad; ese contacto, el caminar, me convencen de que la posibilidad de solucionar ciertas problemáticas del día a día está a nuestro alcance.

Seguramente que no será una tarea sencilla pero tampoco imposible.

Tenemos que aprovechar el hecho de ser un municipio muy pujante y con muchos recursos que pueden potenciarse, un ejemplo claro es el turismo. Tengamos en cuenta que la ciudad se encuentra geográficamente en un lugar privilegiado nada menos que sobre el río Paraná, en el marco del corredor industrial La Plata-Rosario, y que contamos con un importante puerto cerealero; eso sumado a la producción agrícola, ganadera e industrial, da como resultado una posibilidad cierta de ir generando puestos de trabajo, habilitando posibilidades concretas de pasantías rentadas, para lo que será necesario debatir y avanzar en la mejora de la calidad institucional de los establecimientos educativos.

Asimismo, apuesto a lograr a través del dialogo, establecer los lineamientos comunes que nos permitan solucionar los problemas cotidianos rápidamente. La inseguridad, por ejemplo, que lamentablemente viene incrementándose cada día podemos combatirla y no me refiero solamente a contar con más presencia policial en las calles sino a reordenar los recursos con los que se cuentan a fin de lograr un mejor aprovechamiento de los mismos, como a su vez generar mecanismos de comunicación con los vecinos para delinear políticas de prevención.

Respecto de nuestra salud, no es posible que no tengamos salas de atención primaria bien equipadas o imposibilidad de poder atender dignamente un paciente que necesita de una internación.

La infraestructura de la ciudad requiere de mejoras urgentes. Necesitamos calles asfaltadas, limpias, paseos públicos en condiciones, rutas y caminos rurales transitables. No solo por el tránsito en sí mismo, sino también por la seguridad que representa contar con esas vías en condiciones.

Legislar para alcanzar una ciudad más ordenada, previsible, segura, limpia y por sobre todas las cosas, una ciudad donde nos respetemos el uno al otro, deberían ser prioridades impostergables. Estos ideales, son mi norte.

 

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