Por Fernando Latrille

La credibilidad del gobierno local en un año electoral donde deberá salir a la caza de votos, si desea seguir manteniendo mayoría en el Concejo, se pone en riesgo con Moviport que desea instalarse en cercanía a la ruta 9, a metros de una escuela y a menos de tres kilómetros de Villa Ramallo, la empresa acopia, manipula y fracciona agrotóxicos según lo expresado por el empleado expositor de la empresa y así figura en el expediente detallado en la audiencia pública del primero de febrero por el presidente de UPVA Leandro Monserrat.

Los concejales del FpV tomaron nota en forma tardía de las críticas y realizaron los cambios el mismo lunes 6 de marzo cuando de antemano ya se había convocado a sesión extraordinaria para tratar el tema Moviport, lo que el concejal y presidente del bloque Cambiemos Héctor Sbuttoni calificó a los medios como: “poner el carro por encima del caballo”. El concejal Luis Onofri del FpV respondió en los medios que esas modificaciones realizadas que eran no permitirle trabajar a la empresa con sustancias prohibidas por la normativa local y bajarle la categoría a la empresa no fueron oídas por la oposición que se negó a tratar los cambios en comisión. Así vino el fracaso de la convocatoria de la sesión del lunes 6 a las 18 que debió levantarse por falta de quórum. Paradójicamente el día miércoles de la misma semana se conoció que la insistencia estaba en convocar a una nueva sesión extraordinaria para el viernes 10 pero esta vez un poco más tarde de lo que canta un gallo, 8 de la mañana fue el horario de la convocatoria, claramente intentando evitar la participación ciudadana hacia el recinto como se había movilizado el lunes para decirle no a Moviport. Parecía así que el oficialismo convocaba porque podía tener los números para sesionar, uno más de los 8 que ellos son del total de 16 concejales. La posición de la renovadora Patricia Gomez era la duda ya que el día lunes se dijo estuvo ausente por problemas personales. Aunque nada cambió, no existió cintura política del oficialismo para convencer a uno de los tres bloques opositores, dos monobloques: uno representado por Jordana Dentone del GEN, el otro por Patricia Gomez del Frente Renovador, más el bloque opositor mayoritario, con 6 concejales, que constituye Cambiemos. Las dudas de si algún concejal opositor se sentaría a sesionar dándole quórum para aprobar el cambio de zonificación y el desembarco de Moviport se fueron diluyendo cuando quien escribe confirmó el miércoles y anticipó en un artículo (ver en https://goo.gl/9xWRWA) que el presidente del Concejo había convocado a los bloques de la oposición a sesionar mediante carta documento. Así fue que la convocatoria a sesionar para el viernes se trataba de un fracaso anunciado porque era evidente que todos los concejales opositores se alinearían a decir no si nuevamente se buscaba insistir con Moviport. Lejos del consenso la carta documento distanciaba de todo diálogo a los concejales oficialistas con los opositores. La explicación de Zanazzi de haberles mandado la carta documento para notificarlos porque se habían negado los ediles opositores a firmar la notificación que les llevó un empleado del Concejo, según expresó, marca la poca cintura política en no haber ni él, ni su secretaria, intervenido buscando el diálogo antes de llegar al disparate de convocarlos mediante la carta documento que solamente sirvió para darle aire mediático a los concejales de la oposición. Por lo tanto el viernes se fracasó nuevamente en conseguir quórum porque nunca se lo buscó. El gobierno local cree en la estrategia equivocada de Cristian Mansilla que saliendo a expresar mediaticamente que los concejales cobran muy bien para no sentarse en sus bancas a sesionar logrará quebrar la postura de no dar quórum de los opositores. Quien escribe sostiene que esa lectura es errada en un año electoral donde la oposición necesita hacer campaña y qué mejor que hacerlo con el error de un gobierno que los instala mediaticamente y que encima les otorga aplausos de una parte importante del público (votante) que se vio conforme con la decisión de que no brinden quórum. Al mismo tiempo que el gobierno local se desgasta políticamente crece el rechazo a Moviport que se va convirtiendo en organización vecinal. Los buenos deseos de expresar ahora que lo que se obtenga de plusvalía será para la construcción de una terminal como expresa la voz cantante más clara de los concejales del FpV, Luis Onofri, que intenta generar un tipo de entusiasmo en parte de la sociedad, no prende porque los errores fueron más graves y diluyen toda credibilidad por: 1- En principio porque el proyecto de Moviport el oficialismo pensó votarlo como venía en la sesión extraordinaria del 4 de enero, sin ninguna discusión de cara a la sociedad y no pudieron hacerlo por no tener la mayoría para sacarlo. 2- Si bien luego del fracaso de no poder votarlo fue incorporado a la discusión de la audiencia pública desdoblada, el primero de febrero, tanto expositores como la gran parte del público presente se expresaron por la negativa, que el gobierno desea no ver. 3- Las explicaciones del corredor industrial que pretenden ahora contar no fueron explicadas en forma clara ante la sociedad y salieron a comunicarlo a destiempo luego del rechazo de Moviport. 4- Las maniobras realizadas desde el gobierno avaladas por el Concejo Deliberante como la convocatoria en horario atípico para evitar el público que se resiste a la instalación de Moviport conjuntamente con el llamado por lo bajo a la fuerza de choque de la UOCRA para tener tribuna a favor del oficialismo, hacen que las buenas intenciones que se tengan se licuen cuando ellos mismos atentan contra su credibilidad con acciones como las señaladas que lejos está de aquella democracia participativa que en los primeros meses el gobierno de Poletti intentó llevar adelante para luego encapsularse en sus decisiones que día a día lo alejan de una parte de la sociedad.

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