Un violento robo se produjo el último fin de semana en la ruta 9 a la altura de la localidad santafesina de Fighiera. Una pareja de ramallenses que regresaban del recital de Soledad en la ciudad de Rosario sufrieron un brutal ataque en la autopista que le provocó la rotura de dos gomas por lo que tuvieron que parar. Minutos después fueron encañonados por delincuentes que se apoderaron de sus pertenencias.

“Así quedó la llanta el día sábado a la noche, te tiran algo en la ruta 9, sentido Rosario- Buenos Aires, hay algo que no pude ver en la ruta, nunca lo pude ver (las dos llantas rompí), pero más adelante donde paras, te salen entre los arbustos directamente a robar, por suerte la puedo contar, no podía controlar el auto, estos hijos de puta se merecen lo peor, porque no les importa tu vida si te pasa algo, sólo te quieren robar” escribió en su cuenta de facebook Gastón Sciarra quién viajaba junto a Florencia Rizzi, su novia, y les tocó atravesar la horrible situación del robo.

“Por suerte estamos bien y escribo para alertar que entre la zona de la ruta 9 San Nicolás y Arroyo Seco están robando con esta modalidad, ya son 9 autos 9 familias. Espero que cambie, y gendarmería que tantos papeles te pide hagan un poco más, porque estar parado en el peaje no ayuda a la gente. Lo material documentos ya no importa, si tengo bronca e impotencia, porque podríamos tener un accidente con el auto. Así que gente cerca de esa zona, si viajan estar atentos. No paren sigan” concluye el posteó.

En tanto, el portal de noticias de Villa Constitución http://elsurdiario.com.ar/ el pasado 25 de octubre describió: “una modalidad delictiva fuera de lo común para nuestra zona fue perpetrada dos noches seguidas sobre la autopista, donde delincuentes colocaron sobre el asfalto piedras de gran tamaño para obligar a los automovilistas a detenerse, con el riesgo además de ocasionar un grave accidente. Con esta artimaña asaltaron a tres jóvenes villenses que se movilizaban en un mismo vehículo y a una familia de Buenos Aires, a quienes amenazaron con armas de fuego y además maniataron con alambres”.

La nota señala: “ambos asaltos fueron perpetrados  a la altura del km. 250, es decir a unos 4 km. hacia el norte del puente de acceso a nuestra ciudad, en jurisdicción de Pavón y en el carril Rosario-Buenos Aires. “A la altura de Pavón vimos una piedra, un pedazo de cordón, una piedra, la vimos a unos dos metros porque era del color del pavimento”, contó ayer Aldana Valerio, una de las víctimas villenses, quien todavía está conmocionada por lo sufrido”.

“Reventamos cubierta, la llanta se partió al medio. Paramos pensando que nunca nos iba a suceder lo que nos pasó. Mi novio va a cambiar la rueda por la de auxilio, con mi amiga lo iluminábamos, y en eso aparecen dos delincuentes con armas, nos obligaron a ir para el zanjón, para el lado del campo, nos ataron boca abajo, con las manos atrás, con alambres. Mi novio le dio la llaves y le dijo a uno: -Llevate el auto, llevate todo, pero no nos hagas nada”, recordó. Pese a ello “nos trataban mal, nos zamarreaban, nos pasaban el arma por la cara”.
 
“Se llevaron todo”

“No querían el auto, querían lo que es plata -continuó Aldana-, se llevaron la billetera de los tres, zapatillas, camperas, las carteras, la rueda de auxilio, de todo”.  Pese a obtener todo lo que requerían, los malvivientes se mostraron muy agresivos y según expresó la joven: “Pensé que nos mataban”. A medida que avanza en su relato revive la desesperación de verse al borde de la muerte, impotente y desprotegida. “Pensamos que nos mataban porque nadie nos veía y obviamente que nadie para. A mí también me pasa, si voy por autopista y veo un auto parado tampoco paro, tenemos miedo todos, es entendible. Ahora sé que si hay un auto parado o alguien haciendo señas, no paro pero llamo al 911”.

Finalmente, con el botín en su poder los asaltantes se fueron, “nos pudimos soltar con mi amiga, fuimos hasta la autopista mi novio saltando con las manos atadas, después lo pudimos soltar, pero nadie paró. Mi amiga había escondido el celular y pudimos llamar a nuestros familiares. Quiero aclarar que antes llamamos al 911 y nunca nos atendió nadie. Nunca. Encima teníamos poca batería y era desesperante. Llamé a los bomberos, nos atendieron bien y nos mandaron un vehículo. Después fuimos a la comisaría (sub comisaría 2ª) de Pavón donde hicimos la denuncia”.

 

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