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17 de septiembre de 2026
El director del Parque Industrial, ingeniero Sergio Romá, analizó el movimiento de inversiones y advirtió por el enfriamiento de la actividad industrial. En los últimos dos meses se vendieron tres lotes de 2.000 metros cuadrados y se confirmó la llegada de un frigorífico para procesar pescado de río.
El movimiento industrial en Ramallo atraviesa un momento de contrastes. Mientras las consultas por nuevos proyectos avanzan con mayor lentitud y las inversiones son, en general, de menor escala, el Parque Industrial COMIRSA logró concretar en los últimos dos meses la venta de tres lotes de 2.000 metros cuadrados cada uno.
El dato fue confirmado por el director del complejo, ingeniero Sergio Romá, quien explicó que los proyectos corresponden a la ampliación de una empresa de transporte, la instalación de un frigorífico de pescado y la construcción de galpones destinados al alquiler.
“Viene lento las consultas, son todos para proyectos chicos”, señaló Romá en diálogo con Radio Ramallo.
El director del parque describió el escenario como un enfriamiento de la actividad, aunque destacó que continúan apareciendo emprendimientos que encuentran en COMIRSA un lugar para desarrollarse.
Uno de los proyectos que despertó mayor interés es el frigorífico destinado al procesamiento de pescado de río.
Se trata de una empresa cuyos responsables son de San Nicolás y que actualmente desarrolla su actividad dentro de la zona urbana. Según explicó Romá, las restricciones vinculadas con el suministro energético y las condiciones de funcionamiento llevaron a sus responsables a buscar una nueva ubicación.
La primera etapa será un traslado de la actividad al parque, con la construcción de un galpón destinado al procesamiento y la instalación de cámaras frigoríficas.
“Es procesamiento de pescado de río para consumo y venta acá, en el interior”, explicó.
El crecimiento de la actividad industrial y logística también plantea un desafío para la infraestructura de Ramallo.
Romá sostuvo que el sector público debería acompañar con mayor intensidad el desarrollo que generan las empresas privadas y puso como ejemplo el movimiento de camiones que se registra en los períodos de mayor actividad.
Según detalló, en momentos de mayor movimiento una sola empresa puede generar el ingreso de entre 1.600 y 1.700 camiones por día. A eso se suma la temporada alta de fertilizantes, el movimiento de la arenera y el transporte con bateas.
La suma puede llevar el tránsito a más de 3.200 camiones diarios durante los períodos de mayor actividad.
“Hoy eso está un poco más bajo, pero la infraestructura y, sobre todo, Avenida de la Industria están deterioradas, están muy deterioradas”, advirtió.
Para el director de COMIRSA, el estado de los accesos y de las calles internas representa una cuestión central si Ramallo pretende aumentar su capacidad industrial y logística.
El análisis de Romá no se limitó al movimiento del parque. También describió un escenario complejo para buena parte de la industria argentina y regional.
Mencionó particularmente el impacto de la menor actividad sobre el sector siderúrgico y metalúrgico y señaló que la situación alcanza al corredor industrial conformado por San Nicolás, Ramallo y Villa Constitución.
“Hoy está traccionando la construcción de la planta en San Nicolás, pero se ve una fuerte caída de la actividad metalúrgica”, sostuvo.
En COMIRSA, algunos sectores mantienen movimiento. El parque tuvo crecimiento en almacenamiento y recepción de fertilizantes y también en productos que luego son transportados hacia la zona de Vaca Muerta.
Sin embargo, Romá consideró que esos movimientos no alcanzan para compensar la situación general.
“La actividad en general realmente está muy caída, muy caída”, afirmó.
El menor nivel de actividad también tiene su correlato en el mercado laboral. Según explicó, observa un aumento de las búsquedas de empleo y empresas que reducen personal para sostenerse.
Otro de los temas abordados fue la seguridad dentro del parque.
Romá explicó que COMIRSA, como ente administrativo, no cuenta actualmente con recursos suficientes para afrontar por sí solo un sistema de seguridad para todo el complejo.
Al mismo tiempo, reconoció que los episodios de inseguridad vienen aumentando.
“Los episodios de seguridad vienen creciendo”, sostuvo.
En ese sentido, planteó que la respuesta debe ser integral y exceder las posibilidades del propio parque.
“Hay que hacer un trabajo más integral y más amplio”, afirmó.
Para Romá, la problemática está relacionada también con el escenario social y laboral y requiere articulación entre distintos niveles del Estado y las empresas.
Uno de los principales obstáculos que identificó el director de COMIRSA es el costo que enfrentan las empresas argentinas para producir.
Durante la entrevista relató una experiencia de ingeniería inversa para fabricar piezas destinadas a la industria petrolera. Según explicó, lograron desarrollar un producto que funcionó, pero la diferencia de costos frente a una empresa china hizo difícil competir.
También puso como ejemplo el precio del acero y de las máquinas industriales.
“Nosotros pagamos entre 3 y 3,5 veces más un kilo de acero de lo que le cuesta a un chino”, afirmó.
Y resumió el problema con otra frase contundente:
“Es imposible competir de esa forma”.
Desde su perspectiva, la presión tributaria y los costos acumulados durante años forman parte de las dificultades que atraviesa la industria argentina.
Para Romá, el sector energético aparece actualmente como uno de los principales motores de inversión del país.
“El futuro, yo lo estoy viendo, no es el futuro, es el presente. Hoy está en torno al petróleo, en torno al petróleo y al gas”, afirmó.
En ese contexto, consideró que Ramallo puede tener una oportunidad por su ubicación estratégica y por la infraestructura industrial que ya posee.
También vinculó esa posibilidad con el desarrollo portuario y la hidrovía.
“Si estuviésemos desarrollando actividad portuaria, poner a Ramallo en primera plana dentro de la hidrovía”, planteó.
Para el director de COMIRSA, una mayor actividad portuaria podría fortalecer el intercambio comercial y potenciar el entramado industrial existente.
Pero para aprovechar esa oportunidad, consideró necesario generar condiciones que permitan atraer inversiones de largo plazo.
“Si decidimos que vamos a ir por el camino del petróleo, por el camino del gas, tenemos que generar confiabilidad”, sostuvo.
En medio de un escenario industrial marcado por la cautela, COMIRSA mantiene la búsqueda de nuevos proyectos.
La venta de tres lotes durante los últimos dos meses y la llegada de un frigorífico de pescado muestran que todavía existen empresas que buscan instalarse o ampliar sus operaciones en el complejo.
El desafío, según la mirada de Romá, es que esas inversiones puedan multiplicarse y que Ramallo consiga acompañarlas con infraestructura, seguridad y condiciones que permitan sostener la actividad productiva.
El Parque Industrial COMIRSA continúa así como uno de los puntos centrales del entramado productivo de la región, mientras sus autoridades observan un escenario que combina nuevas oportunidades con fuertes dificultades para la industria.