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12 de Septiembre de 2026
LOCALES
12 de septiembre de 2026
Matías Arraña, junto a sus hijos Juani y Fausto, inauguró este sábado un local multimarca de motos sobre avenida San Martín. Con la impronta que dejó su padre Roberto hace más de treinta años, la familia suma un nuevo capítulo a una historia que ya forma parte de la identidad de Ramallo.
Ramallo tiene, desde hace generaciones, un nombre propio asociado al mundo de los vehículos: Arraña.
Todo comenzó con Roberto Arraña, quien décadas atrás dio sus primeros pasos en la comercialización de autos junto a Emilia, su esposa y compañera de toda la vida, madre de Matías, Melina y Patricio.
Con el paso de los años, los tres hijos fueron expandiendo el negocio familiar hacia el rubro de camiones, la construcción de un edificio propio y el desarrollo de un barrio privado, El Solar Club de Campo. Cada uno de los hermanos continuó luego con sus propios emprendimientos, pero todos con la misma raíz: la de una familia que, de a poco, fue construyendo su historia entre esfuerzo y afecto.
Este sábado, esa historia sumó un capítulo nuevo. Matías Arraña, junto a sus hijos Juani y Fausto, abrió las puertas de una concesionaria de venta de motos multimarca ubicada sobre avenida San Martín, a metros de calle Di Bacco.
Una nutrida concurrencia de vecinos se acercó hasta el flamante local para acompañar la apertura, en una noche que combinó el entusiasmo por el nuevo negocio con la emoción de ver a una nueva generación de la familia tomando la posta.
En diálogo con Radio Ramallo, Matías no ocultó su alegría por el proyecto: "Emprendiendo nuevamente con un proyecto familiar y obviamente con lo que uno puede observar, productos de alta gama y calidad".
Consultado sobre cómo se siente con esta nueva etapa, fue sincero: "Bueno, sí, intentándolo. Esta vez con un plus que tiene que ver con haber formado un equipo con mis hijos. Estamos súper contentos, la verdad, y apostando a Ramallo como siempre, intentando traer algo nuevo, esperando siempre que a la gente le guste y, bueno, poder atenderlo de la mejor manera posible".
La entrevista no tardó en llegar al corazón de la historia familiar. Matías recordó con afecto el camino trazado por su padre y remarcó su deseo de que esa misma vocación se transmita a la siguiente generación: "Hablábamos hoy de eso, de mi padre, que me ha forjado a mí, y uno intentando ir por ese camino, que nuestros hijos empiecen a tomar ese camino también, que lo están haciendo, están contentos, están felices, o sea, lo que buscamos es eso un poco".
Y agregó, con una mirada puesta en el bienestar de Juani y Fausto por sobre lo estrictamente comercial: "A veces, más que nada, que ellos se encuentren bien, se sientan bien, porque si ellos están bien, se hace más fácil desarrollar la actividad que practicamos".
Sobre la propuesta comercial del nuevo local, Matías explicó que los vecinos de la región encontrarán una amplia oferta: "La verdad que hemos vuelto bien, hemos vuelto con una propuesta al mercado de un montón de variedades de marcas. Es cuestión de que la gente se acerque, se interiorice. Hay mucho modelo, hay mucha marca, hay mucho sistema de pago, desde tarjetas de crédito, banco Provincia, financiaciones que acercamos nosotros mismos. Así que nada, los esperamos que nos acompañen".
Consultado sobre si la atención personalizada también es parte de la tradición familiar, no dudó: "Siempre decimos lo mismo, es más difícil que nos digan que no que que sí. O sea, la idea es, conocemos a la gente de Ramallo, hace treinta y pico de años que practicamos este negocio, entonces el que entra tiene que irse con una moto".
Hacia el final de la charla, Matías dejó de lado lo comercial para hablar desde lo más personal. Con la voz cargada de emoción, describió lo que significa este momento: "La verdad que cuando vos lo ves, hacerlo con tu hijo, es un plus. Estoy en un cumpleaños, eso es lo que digo en mi casa, hacerlo con mis hijos. Hoy, particularmente esta noche, estar con la gente que uno quiere. Está toda la gente que me ha dicho que lo intentara, que fuera para adelante. Mi familia, mis amigos, los amigos de ellos. Bueno, nada, la verdad que no puedo pedir más".
Y cerró con un balance más que positivo de la jornada: "En lo comercial, la verdad que estamos colmados. Estamos muy, muy felices, muy contentos de emprender con esto".
Así, entre autos, camiones, un edificio, un barrio privado y ahora una nueva concesionaria de motos, la familia Arraña sigue escribiendo su historia en Ramallo: una historia que empezó con Roberto y que hoy, de la mano de Matías, Juani y Fausto, encuentra en cada nueva generación un motivo más para seguir apostando al desarrollo comercial del pueblo.