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POLITICA
21 de agosto de 2026
El intendente de San Nicolás, Santiago Passaglia, expresó en redes sociales su malestar con el mensaje del Presidente y advirtió sobre el impacto de la situación económica en trabajadores, comerciantes y empresas de una ciudad que define como agroindustrial.
El discurso del presidente Javier Milei generó una fuerte reacción política en San Nicolás. El intendente Santiago Passaglia utilizó sus redes sociales para cuestionar el mensaje presidencial y puso el foco en una realidad que, según afirmó, se percibe diariamente en las calles de la ciudad: comercios que bajaron sus persianas, empresas con maquinaria detenida y familias que atraviesan dificultades para llegar a fin de mes.
“Estoy seguro de que muchos miraron las redes o prendieron la TV y se encontraron al Presidente diciendo las cosas que dijo hoy”, comenzó Passaglia en su publicación. Y planteó que escuchar un mensaje que presenta una situación económica favorable puede resultar especialmente difícil para quienes están atravesando problemas laborales o económicos.
“Hay que tener paciencia para escucharlo si perdiste el laburo, cerraste tu negocio o estás pagando en cuotas la comida que ya te comiste hace dos meses”, sostuvo.
Para el intendente nicoleño, existe una distancia cada vez mayor entre el relato económico del Gobierno nacional y las dificultades que atraviesan sectores de la economía real. “Y que te digan que está todo bárbaro es una piña en la cara”, afirmó.
Passaglia vinculó su posición con el contacto cotidiano que mantiene con vecinos y comerciantes. “Yo vivo hablando con los vecinos, los comerciantes”, señaló, antes de describir el escenario que observa en San Nicolás.
“Mi ciudad es agroindustrial. Acá la mitad de las máquinas están paradas. Se siente la malaria. Bajaron muchas persianas”, aseguró.
La referencia a la actividad industrial adquiere especial relevancia en una ciudad cuya economía está fuertemente vinculada al sector productivo. En ese contexto, el intendente sostuvo que las dificultades no constituyen un fenómeno exclusivamente local, sino que se repiten en distintos puntos del país.
“Pasa acá y en muchos otros lugares”, expresó.
En el tramo más político de su mensaje, Passaglia apuntó a quienes durante los últimos años acompañaron las medidas impulsadas por el Gobierno nacional con la expectativa de que el esfuerzo inicial desembocara en una recuperación económica.
“Y es gente que hizo lo que le pidieron. Bancó. Recortó. Confió”, escribió.
Según su mirada, parte de la sociedad recibió durante meses un mensaje basado en la necesidad de atravesar un período de ajuste para alcanzar posteriormente una etapa de crecimiento y bienestar.
“Le dijeron: ‘aguantá, que después viene lo bueno’”, recordó.
El planteo del intendente se centró entonces en el cambio de discurso que, a su entender, reciben hoy trabajadores y pequeños empresarios. “Ahora le dicen ‘reinventate’, a personas que trabajan y apuestan a la Argentina desde siempre”, cuestionó.
Passaglia también rechazó que la responsabilidad por las dificultades económicas recaiga sobre quienes sostienen sus actividades en medio de la crisis. “Les dicen que la economía está bárbara y que el problema son ellos”, afirmó.
La publicación terminó retomando la expresión que había utilizado al comienzo para sintetizar su interpretación del discurso presidencial: “Y sí: es una piña en la cara”.
Con ese mensaje, el jefe comunal se sumó a las voces que, desde el ámbito político y territorial, cuestionaron la distancia entre los indicadores macroeconómicos que reivindica el Gobierno nacional y las dificultades que persisten en distintos sectores productivos y comerciales.
En San Nicolás, una ciudad atravesada por la actividad industrial, agroindustrial y comercial, Passaglia eligió poner el acento en esa contradicción: mientras desde el Gobierno nacional se sostiene que el rumbo económico comienza a mostrar resultados, en las calles —según su diagnóstico— todavía hay empresas con máquinas detenidas, comercios cerrados y familias que siguen haciendo cuentas para sostener el consumo cotidiano.
La frase final condensó su posición y convirtió una reacción política en una descripción del malestar que, según el intendente, encuentra cuando recorre la ciudad y habla con sus vecinos: “Es una piña en la cara”.