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19 de Agosto de 2026
POLITICA
19 de agosto de 2026
El delegado de Acevedo, Nazareno Bernaus, fue una de las voces del encuentro del Movimiento Derecho al Futuro en Ramallo. Con 26 años, reclamó mayor participación de la militancia, cuestionó los armados electorales definidos desde arriba y pidió que la dirigencia vuelva a escuchar las necesidades concretas de los vecinos.
El galpón del puerto de Ramallo fue escenario de un encuentro político que buscó poner en movimiento al peronismo bonaerense y abrir una discusión hacia adentro. Entre dirigentes, militantes y funcionarios, hubo una voz joven que encontró rápidamente eco en las redes sociales: la de Nazareno Bernaus, delegado municipal de Acevedo, partido de Pergamino.
Con apenas 26 años, Bernaus tomó el micrófono y habló de algo que, según su mirada, excede la discusión sobre nombres y candidaturas: la necesidad de democratizar verdaderamente la construcción política.
“Hay que democratizar mucho más, incluso lo que viene, y no solo el micrófono: la escucha”, sostuvo durante su intervención.
La frase se convirtió en uno de los fragmentos que más circularon después del encuentro y abrió una discusión sobre el lugar que ocupan los jóvenes dentro de las estructuras partidarias.
En diálogo con Radio Ramallo, Bernaus valoró que el encuentro haya permitido que los militantes pudieran expresarse y tener contacto directo con dirigentes y funcionarios.
“Siempre celebro cuando se puede democratizar la palabra, que haya tiempo para que los militantes podamos decir lo que pensamos”, explicó.
Para el delegado de Acevedo, esa apertura es un punto de partida, pero no alcanza si las decisiones continúan concentradas en las estructuras tradicionales.
Bernaus milita desde los 14 años. Pasó por diferentes espacios dentro del peronismo de Pergamino y actualmente forma parte de Hacer por Pergamino y del Partido Solidario.
Su propia historia política también está atravesada por una particularidad del partido de Pergamino: los delegados de las localidades son elegidos por los vecinos.
Ese sistema, implementado durante la gestión de Héctor “Cachi” Gutiérrez, permite que las comunidades elijan a sus representantes. En 2023, los vecinos de Acevedo eligieron a Bernaus para ocupar ese lugar.
Desde allí, sostiene una mirada que combina la política territorial con una fuerte demanda hacia las estructuras partidarias.
“Creo que es necesario que los pibes seamos no solamente la mano de obra de la política”, afirmó.
La frase apunta a una práctica que, según Bernaus, durante años relegó a los jóvenes a las tareas de campaña, mientras las decisiones y los lugares de poder quedaban reservados para otros.
“En algún momento solamente poníamos afiches y carteles y hacíamos la campaña, y después los lugares los ocupaban otros”, recordó.
Ahora, considera que esa generación reclama algo diferente: participar de las decisiones, ocupar responsabilidades y ser escuchada.
El debate sobre la unidad del peronismo también estuvo presente en la conversación.
Bernaus no rechaza la posibilidad de construir una propuesta común. Lo que cuestiona es que la unidad termine siendo solamente un acuerdo entre dirigentes para ganar una elección.
Su preocupación está puesta en que los armados vuelvan a definirse desde las estructuras superiores, sin contemplar las realidades de cada distrito.
“No quiero que después suene el teléfono desde la Ciudad de La Plata o desde Buenos Aires y digan: el candidato en el distrito tiene que ser uno de este, uno de este, uno de este”, expresó.
Para el dirigente de Acevedo, las candidaturas deberían surgir de la propia construcción territorial, de las mediciones y, fundamentalmente, de la escucha a la sociedad.
“No tengo problema que después se distribuya el poder hacia arriba, que debatan, que se hagan mediciones, que se escuche a la gente y que el que más mida asuma las responsabilidades”, sostuvo.
Lo que rechaza es que las decisiones lleguen cerradas.
En ese sentido, el encuentro de Ramallo fue leído por Bernaus como una oportunidad para empezar a modificar esa lógica.
La conversación también llevó inevitablemente a Pergamino y al futuro político del propio Bernaus.
Ante la pregunta sobre si alguna vez le gustaría ser intendente, respondió sin rodeos: “Me encantaría en algún momento”.
Pero inmediatamente puso el foco en una cuestión que considera más importante que cualquier aspiración personal: la capacidad de escuchar.
Bernaus cuestionó al intendente Javier Martínez y aseguró que, pese a ser el delegado del pueblo más grande del partido, en más de dos años todavía no tuvo una reunión con el jefe comunal para discutir las necesidades de Acevedo.
“Creo que la política en general requiere, necesita capacidad de escucha sobre todo”, afirmó.
Y dejó una definición que atraviesa buena parte de su pensamiento político: “La gente no se ha alejado tanto de la política, creo que la política se ha alejado de la gente”.
Quizás el momento más contundente de la entrevista apareció cuando Bernaus dejó de hablar de candidaturas, internas y estructuras partidarias para contar una situación concreta de Acevedo.
Días atrás, relató, tuvo que ayudar a construir un puente de hormigón para que una vecina pudiera salir de su casa cuando llovía y su hijo pudiera llegar a la escuela.
“En el año 2026, en plena zona núcleo de la provincia de Buenos Aires”, planteó, esa situación debería interpelar a toda la dirigencia.
Para Bernaus, muchas veces la política queda atrapada en discusiones partidarias mientras los vecinos enfrentan problemas básicos de infraestructura y servicios.
“Estamos totalmente corridos de las necesidades puntuales que tenemos a nivel municipal”, señaló.
Por eso pidió que los funcionarios, independientemente del partido al que pertenezcan, recuperen el contacto cotidiano con las comunidades.
“Si estuviéramos un poco más cerca del vecino, si diéramos respuestas en lo concreto, después la preocupación y la urgencia de las campañas sería mucho menor”, sostuvo.
La intervención de Nazareno Bernaus en Ramallo dejó así una discusión que excede al propio Movimiento Derecho al Futuro.
A sus 26 años, su planteo combina una crítica a las formas tradicionales de construcción política con una reivindicación de la participación juvenil y territorial.
Considera que los jóvenes están volviendo a involucrarse, pero que ya no quieren hacerlo solamente para acompañar campañas. Quieren discutir, decidir y gobernar.
Y también plantea que la recuperación de la política no necesariamente depende de grandes discursos, sino de algo mucho más sencillo: estar cerca.
“Si nos preocupáramos un poco más en el día a día de la gestión, los resultados llegarían solos”, afirmó.
En el galpón del puerto de Ramallo se habló de unidad, de elecciones y de futuro. Pero entre tantas discusiones sobre cómo volver a ganar, Bernaus puso otra pregunta sobre la mesa: cómo volver a escuchar.
Porque, para él, allí está buena parte de la respuesta que la política todavía tiene pendiente.