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7 de agosto de 2026
El concejal de la Vecinal 24 de Octubre cuestionó el acuerdo que permitió avanzar con la obra de la rotonda y sostuvo que el Municipio no debería entregar patrimonio público a cambio de infraestructura. “No es una moneda de cambio”, afirmó. Además, advirtió que el mecanismo utilizado puede sentar “un precedente peligroso” para futuras cesiones.
La aprobación del proyecto que contempla la utilización de un tramo de la avenida Mitre para avanzar con una obra vial abrió una fuerte discusión política en Ramallo. Mientras la mayoría del Concejo Deliberante acompañó la iniciativa, desde la bancada de la Vecinal 24 de Octubre ratificaron su rechazo y plantearon que el municipio debería buscar otra alternativa para concretar la rotonda.
El concejal Germán Iribarria fue contundente al explicar la posición de su espacio. Aclaró que no están en contra de la obra vial ni de la participación del sector privado, pero sí cuestionan que para concretarla se utilice un bien que, según su interpretación, pertenece al conjunto de los ramallenses.
“El apoyo a la rotonda de la Vecinal siempre estuvo”, explicó Iribarria en diálogo con Radio Ramallo. Y agregó: “Estamos convencidos de que ahí hace falta una rotonda, pero no a cambio de un patrimonio de dominio público”.
El punto de conflicto es el tramo de la avenida Mitre, una arteria que el concejal considera estratégica para el futuro crecimiento de la ciudad.
Iribarria sostuvo que el hecho de que actualmente ese sector de la avenida tenga poco uso no significa que haya perdido valor estratégico.
Para el concejal, el interrogante debería ser justamente por qué ese tramo todavía no tiene el movimiento que podría tener.
“El Estado no ha actuado como tendría que haber actuado, no ha intervenido”, sostuvo.
Desde la Vecinal consideran que, si la rotonda es una prioridad para Ramallo, debería incorporarse a los planes de obra pública y financiarse con recursos municipales.
“Un municipio con los ingresos que tiene Ramallo tranquilamente podría hacer una rotonda”, afirmó Iribarria.
Y lanzó una de las frases más fuertes de la entrevista:
“No es una moneda de cambio, acá no va a haber si hiciste buen negocio o mal negocio, porque es algo que no nos pertenece.”
Para el concejal, la discusión excede al actual gobierno municipal y a la actual composición del Concejo.
“Un patrimonio de dominio público no le pertenece ni a un concejal ni a un intendente, porque es de todos los ramallenses y es de las generaciones futuras”, remarcó.
Iribarria fue incluso más allá y planteó que el mecanismo utilizado podría convertirse en un antecedente para futuras operaciones.
“Eso de privatizar el patrimonio público, o estas calles de dominio público, es algo que ya se ha hecho también en otras oportunidades, pero en algún momento hay que decir: parar eso”, sostuvo.
El temor planteado por el concejal es que, a partir de ahora, un privado pueda utilizar una obra como contraprestación para obtener un bien público.
“Cualquier privado que quiere hacer una obra, después del día de mañana te dice: ‘Bueno, ¿qué obra hay que hacer? Hago la obra y me quedo con un patrimonio que es de todos los ramallenses’”, cuestionó.
Y resumió su posición con otra definición contundente:
“Lo que es de los ramallenses no se negocia.”
Uno de los argumentos centrales de Iribarria es la proyección urbana de Ramallo.
El concejal recordó la extensión de la avenida Mitre hacia el barrio Libertad y sostuvo que esa obra demuestra que existen posibilidades de continuar desarrollando ese corredor.
“¿Por qué no pensar en esa proyección hasta la Ruta 1001 en los próximos años?”, planteó.
Para Iribarria, Ramallo tiene limitaciones naturales para crecer hacia el río y, por lo tanto, debería proyectar su expansión hacia el sector de la autopista.
“Ramallo, para el lado del río, no puede crecer; tiene que crecer para el lado de la autopista. Es algo lógico”, afirmó.
En ese contexto, cuestionó que una avenida que podría adquirir mayor relevancia en las próximas décadas sea utilizada como parte de una negociación actual.
Para fundamentar su postura, Iribarria recordó otro debate que atravesó a Ramallo años atrás: la posibilidad de instalar un hotel en un espacio público.
Según relató, en aquel momento también hubo quienes defendieron la cesión argumentando que la plaza estaba deteriorada y tenía poco uso.
“Decían que la plaza estaba llena de yuyos, que iban dos nenes a jugar”, recordó.
Finalmente, sostuvo que el paso del tiempo demostró la importancia de conservar ese espacio público.
“Hoy la plaza está divina, está llena de gente, se disfruta”, afirmó.
Y utilizó ese ejemplo para proyectar el futuro de la avenida Mitre:
“Lo mismo va a pasar con la avenida Mitre cuando la proyectemos de acá a veinte años.”
La votación dejó a la Vecinal en minoría. El proyecto fue aprobado por una mayoría importante y, ante esa situación, Iribarria fue consultado sobre la posibilidad de judicializar el caso.
El concejal reconoció que existen vecinos que se comunicaron con el espacio político para plantear esa posibilidad, aunque aclaró que todavía deberán analizarlo internamente.
“Hay que debatirlo internamente”, respondió.
Antes de llegar a esa instancia, Iribarria consideró que la discusión debería haberse dado con mayor profundidad dentro del propio Concejo Deliberante, al que definió como el ámbito natural para expresar las distintas posiciones.
Otro tramo fuerte de la entrevista estuvo relacionado con la soledad política de la Vecinal frente a la votación.
Iribarria reconoció que otros espacios opositores acompañaron el proyecto y sostuvo que cada bloque deberá explicar sus propios argumentos.
Pero defendió el voto de su bancada como una decisión respaldada por quienes los eligieron.
“Por más que sea uno el concejal, tenemos el respaldo de esos tres mil y pico de votos que nos pusieron en ese lugar”, afirmó.
Y agregó:
“Cuando levantó la mano uno solo, en realidad están levantando tres mil y pico de personas la mano.”
Para el concejal, ese respaldo también se manifiesta en el contacto cotidiano con los vecinos.
“Nuestra gran estructura son los vecinos de Ramallo que confiaron y que confían en este espacio”, sostuvo.
La Vecinal perdió la votación. Sin embargo, Iribarria dejó claro que su espacio pretende convertir la discusión por la avenida Mitre en una bandera política vinculada a la defensa del patrimonio público.
“Estamos convencidos de que la gente nos eligió para que defendamos el patrimonio ramallense y lo vamos a defender con nuestra herramienta, con ese único voto que tuvimos”, afirmó.
La discusión, entonces, parece exceder la construcción de una rotonda. Para la Vecinal, el verdadero debate pasa por qué puede hacer el Estado con los bienes que pertenecen a todos los vecinos y hasta dónde puede llegar un acuerdo con el sector privado.
Iribarria cerró con una advertencia que resume la postura de su espacio:
“Esperemos que esto no sea un antecedente y que no sigamos perdiendo patrimonio público a cambio de obras públicas.”