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7 de agosto de 2026
El padre Sergio Latini habló con Radio Ramallo sobre el significado de San Cayetano, la historia de su devoción en la Argentina y las actividades previstas en el barrio Don Antonio, donde la imagen del santo cumple 40 años. La jornada incluirá una misa, bendición de los panes y el tradicional chocolate.
Cada 7 de agosto, la figura de San Cayetano vuelve a ocupar un lugar especial en miles de hogares argentinos. En Villa Ramallo, la celebración tiene además una historia propia, construida durante décadas alrededor de la fe, la comunidad y el pedido por dos necesidades que atraviesan a cualquier familia: el pan y el trabajo.
El padre Sergio Latini, de la parroquia Cristo Salvador, explicó en Radio Ramallo que la devoción por San Cayetano adquirió en la Argentina una identidad particular. El santo italiano, reconocido originalmente por su tarea religiosa y su labor de caridad, terminó convirtiéndose en una de las figuras más populares de la religiosidad argentina.
“Es un santo que cala mucho en la fe de aquí de Argentina”, explicó Latini al describir la particular relación que existe entre los argentinos y San Cayetano.
La tradición argentina lo convirtió especialmente en el patrono del pan y del trabajo, una característica que, según el sacerdote, está fuertemente arraigada en nuestro país.
La historia de esa devoción tiene además un vínculo con las necesidades concretas de las comunidades. Latini recordó que la veneración se fortaleció luego de períodos de sequía y dificultades climáticas, hasta consolidar la costumbre de acudir al santo para pedir aquello que no debería faltar en ninguna mesa.
“San Cayetano hoy es a quien recurrimos para pedirle el pan y el trabajo necesario para las mesas de todos”, sostuvo.
En Villa Ramallo, la celebración tendrá este año un significado especial. La imagen de San Cayetano ubicada en el barrio Don Antonio cumple cuatro décadas.
El padre Latini recordó que la historia comenzó con una gran misión realizada en Villa Ramallo en 1985. De aquella experiencia surgieron distintos centros misionales y, entre ellos, el que posteriormente quedó vinculado a San Cayetano.
La imagen fue llevada al barrio al año siguiente, en 1986, para la celebración de la festividad del santo.
La jornada prevista para este 7 de agosto comenzará con una concentración en la plaza cercana al lugar y continuará con una procesión de aproximadamente dos cuadras hasta el galpón de Pascualito.
Allí se realizará la misa y la bendición de los panes, uno de los momentos centrales de la celebración. Después de la ceremonia, la comunidad compartirá el tradicional chocolate de San Cayetano.
La historia de San Cayetano no se limita a la tradición religiosa. Para Latini, su ejemplo también puede ser leído frente a una sociedad atravesada por el consumo y las necesidades materiales.
El santo abandonó una vida de privilegios para dedicarse al servicio de los demás. Su legado, explicó el sacerdote, puede traducirse hoy en la necesidad de mirar especialmente a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
“Desde tantos lugares nos podemos ocupar de otros para poder acompañarlos, especialmente cuando están como más olvidados”, señaló.
Ese mensaje vuelve a cobrar fuerza en una celebración que, más allá de la dimensión religiosa, tiene una profunda carga social. El pedido por trabajo, alimento y dignidad continúa siendo el centro de una tradición que se transmite de generación en generación.
Durante la entrevista, Latini también se refirió a la anunciada visita del papa León XIV a la Argentina, una noticia que generó expectativa entre los católicos.
El sacerdote recordó que la última visita papal al país fue la de Juan Pablo II, en 1987, y aseguró que existe entusiasmo ante la posibilidad de volver a recibir a un pontífice en territorio argentino.
“Estamos todos muy contentos”, afirmó, al señalar que la comunidad espera conocer el itinerario definitivo y anticipó que podría producirse una movilización importante.
En el cierre de la entrevista, el padre Sergio Latini dejó una bendición para quienes no pudieran acercarse a la celebración de San Cayetano y resumió, en pocas palabras, el sentido de esta jornada:
“Que no falte el pan y el trabajo en ninguna casa”.
Una frase sencilla que concentra el pedido que, desde hace décadas, reúne a los vecinos de Villa Ramallo cada 7 de agosto alrededor de la imagen de San Cayetano.