Sabado
11 de Julio de 2026
ACTUALIDAD
11 de julio de 2026
Javier Dell'Arciprete analizó en contacto con la Radio Ramallo la última actualización de la NOAA, que proyecta una alta probabilidad de un evento El Niño de fuerte intensidad entre la primavera de 2026 y el verano de 2027. Anticipó un escenario con más precipitaciones, tormentas intensas y posibles crecidas del río Paraná.
La última actualización del Centro de Predicción Climática (CPC) de la NOAA, difundida esta semana, encendió la atención de meteorólogos y productores agropecuarios de todo el país. El organismo estadounidense elevó las probabilidades de que durante la primavera y el verano se desarrolle un evento El Niño fuerte o incluso muy fuerte, un escenario que podría modificar significativamente el comportamiento del clima en gran parte de Argentina.
Para conocer qué significa este pronóstico para la región, Radio Ramallo dialogó con Javier Dell'Arciprete, especialista en avisos meteorológicos de San Nicolás, quien explicó el alcance del informe y los posibles efectos sobre el norte bonaerense.
"La actualización que hizo hace un ratito la NOAA, que es la que se encarga del monitoreo del calentamiento o enfriamiento de los océanos, muestra una tendencia elevada de un Niño fuerte hacia la primavera argentina y el verano argentino", explicó.
Dell'Arciprete señaló que, de acuerdo con las proyecciones actuales, durante el trimestre comprendido entre julio y comienzos de septiembre predominaría un El Niño débil a moderado, aunque el cambio comenzaría a evidenciarse a partir de septiembre.
"Por el momento tendríamos un Niño débil a moderado, pero ya hacia septiembre empieza a aumentar la intensidad hacia un Niño fuerte o muy fuerte, persistiendo por lo menos hasta el trimestre enero-febrero-marzo e incluso marzo-abril", detalló.
El especialista explicó que, históricamente, los eventos El Niño de gran intensidad están asociados a un incremento de las precipitaciones en el centro y este del país.
"El impacto en nuestra región se caracteriza por una mayor frecuencia de eventos de lluvia, un mayor volumen de agua caída, más tormentas de variadas intensidades, desde fuertes hasta muy intensas, e incluso tormentas que pueden llegar a generar daños", indicó.
Al mismo tiempo, aclaró que esto no implica necesariamente un verano menos cálido, aunque sí podría reducir la frecuencia de las olas de calor extremas.
"Se espera calor, pero no olas de calor tan frecuentes, porque habrá mayor presencia de nubosidad, viento y sistemas de tormentas", explicó.
Uno de los aspectos que más preocupa es la posible respuesta de los cursos de agua si las lluvias previstas se consolidan durante los próximos meses.
Dell'Arciprete recordó que ya comienzan a observarse las primeras señales del fenómeno en países vecinos como Brasil y Paraguay, donde las lluvias obligaron incluso a abrir compuertas de importantes represas hidroeléctricas.
"Yacyretá, Itaipú y Guaíra abrieron compuertas por las lluvias registradas en Paraguay y Brasil, aumentando los caudales en la cuenca alta del río Iguazú, el Paraguay y el Paraná", explicó.
En ese contexto, advirtió que la región de Ramallo y San Nicolás podría empezar a notar cambios en el comportamiento del río.
"San Nicolás y Ramallo van a empezar a notar una leve crecida por ahora. No es lo más grave, pero en los próximos meses podríamos tener también inundaciones en el río Paraná", sostuvo.
Si bien el informe de la NOAA muestra una probabilidad creciente de un El Niño fuerte, los especialistas recuerdan que se trata de una proyección climática de mediano plazo y que la evolución del fenómeno continuará siendo monitoreada durante las próximas semanas.
Por ahora, la tendencia marca un escenario con mayores probabilidades de lluvias y tormentas durante la primavera y el verano en el norte de la provincia de Buenos Aires, una situación que será seguida de cerca tanto por el sector agropecuario como por los organismos de protección civil y las autoridades encargadas de monitorear el comportamiento del río Paraná.