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LOCALES

7 de noviembre de 2021

Jorge Gutiérrez: El “canillita de acero” que ahora está en las estrellas…

“Fue un periodista deportivo que se graduó en bicicleta en la escuela de la calle”
Caminante de primicias bajo el brazo de la vida, voz al viento dando alerta
esparciendo las noticias. Eres pueblo en madrugadas que despierta en sacudidas
cuando ocurren malas nuevas o algo incierto se avecina. Pero también eres canto
de alegrías rosarinas, de sucesos que nos colman, en esta patria argentina. Eres el fútbol latiendo canturreado entre las líneas del periódico que muestra cada gol y cada esquina.

Eres la madre que llora, La queja de esa vecina un vibrar desde tu alma entre gritos y bocinas. Fue por unas piernas flacas que tu nombre: “Canillita”surgió de Florencio Sánchez
en una tarde bendita.
Poema de Elsa Tébere
Desde 1947 se conmemora en Argentina el 7 de noviembre como el día del “canillita” que fue un personaje integrado a la vida ciudadana, bautizado en 1902 por el poeta Florencio Sánchez. De pantalón corto, las piernas descubiertas, alpargatas y una gorra con visera.  Según Wikipedia un “canillita” es un vendedor callejero de periódicos y revistas, aunque también se puede atribuir la palabra a los puestos callejeros fijos. La palabra "canillita" es entonces un lunfardismo que ha pasado a ser parte del idioma habitual de Argentina, Uruguay y Chile, inicialmente denominaba a los menores que vendían periódicos callejeramente, luego a cualquier vendedor callejero de periódicos cualquiera fuera su edad (desde fines de siglo XX los vendedores callejeros de periódicos casi han desaparecido totalmente por diversos motivos) y se ha trasladado el término "canillita" a los vendedores de periódicos y revistas etc, fijos en puestos o "quioscos" de ventas de diarios y revistas.

Y como en cualquier lugar del mundo –para no ser diferentes- Ramallo tenía su propio “canillita”. Yo no conocía esta palabra para llamar al vendedor de diarios. En mi país –Colombia- se le conoce como “voceador de prensa”, por eso al principio pensé que era un apodo o sobrenombre el de mi personaje de hoy. Esta crónica está dedicada a todos los canillitas o voceadores de prensa del mundo, representados dignamente por una gran figura de Ramallo: Jorge Gutiérrez quien ahora está en las estrellas… pues su inesperada partida nos sorprendió en Ramallo. Sus amigos de la Radio Acero hemos sentido su ausencia, porque aunque –como en mi caso- estábamos a miles de kilómetros, siempre sabía que estaba ahí, prendía la radio y lo escuchaba, pero ahora su recuerdo camina por nuestros pensamientos y nos unió en un sorpresivo dolor nacido de los años de compañía y anécdotas  que lo vuelven eterno y perenne como las hojas de los diarios cuyos titulares de noticias se vanagloriaba de leer para mantenernos informados… Al canillita amigo, al canillita cantor, al canillita locutor, simplemente a ese ser que con la mirada de sus ojos azules –que entrecerraba como para verte mejor- este es mi más humilde mensaje a quien siempre tuvo una sonrisa y una chispa que sacarle a la vida… a ese hombre que no se arrugó ante nada y que tenía una personalidad arrolladora va mi reconocimiento sincero… a ti “canillita de acero”….

Quién era Jorge Gutiérrez
Nació y creció en Ramallo en una vieja casa que compró su abuelo y en donde sus padres forjaron su amor y fruto de esta unión nació él…  Jorge Gutiérrez… Como cualquier niño normal le gustaba jugar con las figuritas, las bolillas –los juguetes de esa época- y es que Jorge o el “Guti” como cariñosamente le dicen afirmaba que era lo que había, no existían los juguetes de ahora y mucho menos los juegos de internet. Así que reunirse con sus amiguitos a jugar era su diversión. Estudió en la Escuela Número 5.

Recordaba siempre que sus padres no lo dejaban montar en bicicleta (quien iba a pensar que este vehículo se constituiría en su forma de vida años más tarde), pues tenían miedo a que sufriera algún accidente, y sólo cuando cumplió los 11 años lo dejaron subirse a una bicicleta. Era hijo único y como tal lo cuidaban.

Cuando cumplió los 12 años comenzó a jugar a las bochas en el Club Primero de Septiembre del barrio donde vivía, jugaba dos o tres partidos diarios, también le gustaba el sapo, el metegol… juegos de esa época…  

Nace el canillita
A Jorge no le gustaba el estudio, así que su padre le dijo que si no estudiaba debía trabajar. Y así como dándole vida a la pieza teatral, escrita por el periodista Uruguayo Florencio Sánchez y que diera origen a la palabra “canillita” -un joven de 15 años quien vendía diarios- Jorge comenzaría a vender diarios y a tratar con la gente.

El hecho de salir todos los días a recorrer las calles de Ramallo y Villa Ramallo ofreciendo los diarios y revistas de la época determinaron el carácter y el modo de ser de Jorge…   
No olvidó que cuando era chico era tartamudo como su padre… pero al tratar con la gente se le fue la tartamudez… cree que era timidez o nervios….  Esta es una de las cosas que lo hizo estar mejor con la gente… 

Anunciando los diarios 
que a la venta lleva 
cruza el canillita 
sudoroso y fugaz 
corriendo fuertemente 
por ser de los primeros 
en vender los diarios 
y ganar el jornal. 
Apartes de la canción peruana “el canillita”
La Bicicleta
Con la venta de los diarios y revistas fue creciendo Jorge Gutiérrez. Al pasar el tiempo se pudo comprar una bicicleta, que adecuó para poder recorrer el pueblo. Fue la misma bicicleta de muchísimos años. La cuidaba y mimaba como lo más preciado. Muchas personas le decían que por qué no se compraba una moto, pero se negó una y otra vez, no lo hizo porque consideraba que la bicicleta lo mantenía en buen estado, además le permitía andar por las veredas o por sitios en donde le sería imposible con otro medio de locomoción. La bicicleta fue su fiel compañera y más aún luego de que perdió a su madre hace 3 años (su padre había fallecido hace 39 años) y la bicicleta  se había convertido en su amiga, confidente, su razón de vivir.  
Hoy la bicicleta que lo acompañó siempre espera ser manejada por ese ser que nunca más volverá… la bicicleta perdió su impulso y quien sabe quién será el que vendrá a echar a andar sus curtidos pedales para iniciar el nuevo ciclo de un canillita que jamás vendrá y que nunca será reemplazado…

El Guti que yo conocí

Yo conocí a Jorge un día cualquiera cuando llegué a Radio Acero y él se encontraba frente a un micrófono leyendo los titulares de prensa. Pensé que era otro periodista…  Luego lo vi subirse a su bicicleta –cosa que no me extrañó porque aquí se anda mucho en bicicleta- y observé que él llevaba diarios y revistas… Recuerdo la voz fuerte del Guti… nos miraba con sus ojos azules como diciendo, si ven que yo se algo que ustedes no… (Claro, él traía las noticas frescas). Así diariamente de lunes a viernes a las 10 de la mañana, en el pase de Tres puntos de Leonardo Mirenda y Estación Macondo, el Guti traía los titulares de los periódicos y revistas de Argentina.  Lo vi andar en su bicicleta sin importar el clima. Su voz –fuerte por cierto- es muy reconocida en Ramallo. Y es que el Guti tenía una personalidad tan férrea como su cuerpo. Aquel miedo o timidez por su tartamudez la enterró y le dio paso a un hombre que nunca le temió a nada frente a un micrófono. Hablaba de cualquier tema (así lo que dijera no tuviese una base sólida)… pero jamás se quedó callado. Aunque no cantaba bien jamás dejó de cantar… siempre esperaban oír al Guti entonando una canción que la mayoría de las veces desentonaba pero que para él eran interpretadas como si fuese el mejor cantante del planeta y es que él era así… un canillita de acero que no se vencía ante nada.

Se gradúa en la escuela de la calle
Como les había contado antes, a Jorge no le gustaba el estudio y  aprendió en “la escuela de la calle” que según él le enseñó lo mejor de la vida porque “aprender a sobrevivir es una cosa que no se consigue en la escuela… decía que había tomado lo bueno de la vida… afirmaba lleno de orgullo “me hice hombre con la escuela de la calle”… Así que la “escuela de la calle” como él la llamaba, le concedió el grado de su vida…  Y todos los viernes en el pase de las 10 de la mañana El Guti, afinaba su ya desafinada voz y con la firmeza del mejor cantante del mundo entonaba la canción que le pidieran. A muchos no les gustaba, a otros les divertía, pero eso sí, el canto del Guti “nunca pasaba desapercibido” y se convertía en el tema de conversación de muchas personas… 
El Guti… el “canillita” “el voceador de periódico”… 2el canillita de acero” llamémosle como queramos… pero diariamente desde las 7 y 30 de la mañana, Jorge Gutiérrez  pedaleaba con ritmo para llevarnos los diarios y revistas a nuestras casas.
Para Jorge Gutiérrez cabe el refrán “todo tiempo pasado fue mejor” porque para él los valores morales y la ética se fueron perdiendo con el surgimiento de la modernidad… según él decía, el internet cambió muchas cosas para mejor, pero otras se perdieron,-por ejemplo- el respeto hacia la persona mayor. Estaba convencido que habíamos retrocedido en el tiempo…
El gran Guti
El Guti, ese señor que sin importar el tiempo, lloviera, hiciera frio, intenso calor, cruzaba por las calles y veredas en su auto de dos ruedas… Esa bicicleta que era su propia vida y que era como una extensión de él… Jorge Gutiérrez se consideraba un ermitaño, afirmaba que los diarios le habían dado todo  -pero él-   le dio vida a los diarios… era un esclavo de este oficio que realizó por más de 50 años… y soñó con viajar algún día… 

Para este “canillita” lo importante era cumplir con la gente, esa misma gente que a través de los años le enseñó todo lo que sabía, esa misma gente que con su trato y sin ir donde un médico, le quitó la tartamudez… esa misma gente que le brindaba un mate, compartía con él diferentes temas y le hacían sentir en familia… esa misma gente que le enseñó un vocabulario, esa misma gente que lo graduó sin ir a una escuela… esa misma gente que lo esperaba todos los días para enterarse de las noticias de la región y del país… esa misma gente que lo apoyaba cuando defendía a Boca o a Defensores y que lo atacaba cuando estos perdían… esa misma gente que reconoce en este “canillita” ese personaje inolvidable que existe en todo pueblo y que convierte la historia del pueblo en algo que recordarán por generaciones…  el Guti… “el canillita de acero” del Macondo que yo encontré en Ramallo y que a sus 60 años emprendió el viaje sin retorno dejando tras de sí los recuerdos y anécdotas que lo harán inolvidable.
Canillita travieso 
juguetón, bullanguero 
de alma que ayer fue buena 
y siempre lo será; 
si cruzas muy temprano 
las calles de tu pueblo 
semejas a un obrero 
con rumbo a trabajar 
Más tarde cuando corres 
pregonando los diarios 
te muestras todo un hombre 
que lucha por el pan... 
y al llevar la ganancia 
a tus padres y hermanos 
tu pequeñez gigante 
tu grandeza de niño
humillan a la crueldad.
Apartes de la canción peruana “el canillita”

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