Mucho se ha debatido en torno a “Residencia Sí – Residencia No”. Y en ese sentido (por lo menos para mí) el debate está agotado.
Cada actor de la vida política y de la comunidad de Ramallo ha tomado posición al respecto. En mi caso, claramente, SÍ A LA RESIDENCIA.
Pero aún queda un largo camino por recorrer. Un gran debate por dar. Debate que tiene que ver con su funcionamiento, con las responsabilidades, con los derechos y obligaciones. Que tiene que ver con el lugar que cada uno de nosotros debe ocupar y el rol que debemos cumplir para que la misma cumpla con las expectativas de todos.
Los años pasan, y las cosas cambian. La realidad no es la misma. Y quizás, lo que un momento dio resultado, hoy ya no tanto. Las políticas hay que replantearlas, reformularlas, cuestionarlas si es necesario. Nada es estanco. No hay patrones eternos.
Los derechos y obligaciones deben ser compartidos. El estado debe ser el primer garante de acceso a la educación, pero cada uno de nosotros es el primer responsable.
Y lo más importante aún es que aquí, no ha habido ni habrá ganadores o perdedores. Simplemente un debate, una discusión en donde el saldo fue positivo. Y debemos tomarlo como tal. Una mayoría que decidió y un gobierno que escuchó.
Tomémoslo como el punto de partida que nos permita realizar entre todos un trabajo conjunto, en donde el esfuerzo, el compromiso, el rendimiento académico, la responsabilidad sean los pilares que nos lleven a mantener abiertas las puertas de esta casa estudiantil.
Las posiciones no han sido, ni oficialistas ni opositoras. Ni a favor, ni en contra. Sencillamente posiciones.
Y entender que la residencia no es de unos ni de otros. Es de todos los Ramallenses que apostamos a que a nuestros jóvenes tengan garantizadas distintas oportunidades y herramientas para aquellos que estén dispuestos a aprovecharlas, en pos de garantizar y garantizarse un futuro mejor.
Jordana Dentone

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