Ante la ausencia de debate y posicionamiento que las autoridades del comité de la UCR Ramallo tienen sobre el fundamental tema del Código de Ordenamiento Urbano Territorial recientemente aprobado en el HCD y repudiado por muchos sectores de la ciudadanía nos vemos en la obligación de hacer conocer nuestra posición sobre lo ocurrido.

Un poco de historia

 

Desde nuestra fundación, la UCR ha integrado y representado sectores ideológicos con postulados defendidos a nivel nacional e internacional. La internacional socialista es, quizá, la más importante de estas adhesiones. Y dentro de sus ideales podemos divisar dos posiciones frente a la ecología y el medio ambiente.

En primer lugar se encuentra el ecologismo, mas reivindicado por la primera vía y parte de la segunda. Da supremacía a los ecosistemas y las especies sobre los individuos. Pretende cambiar el sistema de raíz, viejo anhelo de los socialdemócratas primarios.

En segundo lugar la ecosocialdemocracia plantea la supremacía del individuo sobre su medio ambiente. Parte de este supuesto para poner relieve en las regulaciones que deben existir por parte del estado y equilibrar fuerzas con la ecología en defensa del igualitario acceso de todos los individuos. Como verán este último es meramente corrector de males y acepta más el accionar del capitalismo. Es representativo de la segunda y tercer vía y brinda un amparo intelectual para el avance de la industrialización en países periféricos con proyectos sustentables. Por otro lado debemos dejar asentado que el radicalismo ha mantenido un respeto inclaudicable a las instituciones nacionales e internacionales, respetando las disposiciones a las cuales se ha adherido y considerándolas pilares fundamentales de la organización de estados libres, democráticos y pacíficos. Por eso, las normativas de las naciones unidas sobre la ecología han sido defendidas en parlamentos provinciales y nacionales desde 1968, año en que por primera vez se promueve el análisis de la problemática. Más adelante, con la creación del PNUMA en Estocolmo 1972, la defensa dejará de ser dentro de los límites territoriales para pasar a ser un frente de acción mundial combatiendo el avance de la industrialización indiscriminada. Varios tratados fueron incorporados en los discursos y plataformas de nuestro partido como reflejo de un tema de interés fundamental para el desarrollo humano. Por mencionar algunos, la convención de Viena o el tratado de Montreal, que se refiere al agotamiento de la capa de ozono, la CITES, sobre la fauna y flora silvestre, el convenio de Basilea sobre el traslado de desechos peligrosos y su eliminación, en fin, un amplio abanico de marcos legales que protegen al medio ambiente dando al estado la responsabilidad ya no nacional, sino internacional de cuidado de la ecología y regulación de la industrialización. Y como ejemplo de la inserción de esta temática en nuestras plataformas, observen lo que decía el texto de la plataforma de la Unión Cívica Radical para las elecciones presidenciales de 2011 (Última candidatura presidencial del radicalismo progresista):

“No sólo pensamos en la población actual, sino además en las generaciones futuras, por lo tanto ese manejo debe ser inteligente, utilizando la ciencia y la tecnología para darle valor (mas allá del mercado) a la oferta integral de cada ecosistema, garantizando que su uso sea sustentable, por lo tanto intergeneracional”

 

“En la gestión ambiental, como toda gestión política, se debaten y disputan intereses que responden a posicionamientos económicos e ideológicos, y en nuestra materia observamos que a lo largo del tiempo se ha impuesto un estilo de desarrollo basado en decisiones de corto plazo y las exigencias del mercado para el uso, sobre uso y sub-utilización de nuestra oferta natural. Esto ha sido una de las causas del deterioro de las condiciones ambientales y sociales del país, por lo que pensar en políticas de mediano y largo plazo es un requerimiento ineludible para una propuesta de desarrollo sustentable”

“La educación e información ambiental son herramientas prioritarias que el estado debe garantizar, sin olvidar que los destinatarios de los procesos participativos no deben ser solo las ONG, sino que como partido político debemos trabajar también con otros sectores como los trabajadores que en definitiva son parte importante en llevar adelante procesos como los de saneamiento o de reconversión industrial”

“Como país, dependiente de lo tecnológico, no hemos desarrollado tecnologías adecuadas para un uso correcto de nuestra oferta naturales”

Y una de sus propuestas fundamentales fue la de reforzar el SIFAP, sancionando una nueva ley de parques nacionales y desarrollar las cuentas del patrimonio natural.

Pero este afán ideológico de la defensa y cuidado del medio ambiente no sólo muere en buenas intenciones. La UCR ha sido el partido que garantizo los derechos de tercera generación en nuestra carta magna. Por el año 1994, la reforma constitucional era un secreto a voces. Y aunque el gobierno de turno (pj) tenía los votos necesarios para lograr su cometido de ingresar modificaciones que permitieran una reelección presidencial, optaron por el dialogo con el partido de oposición más representativo para conciliar una constitución lo más representativa posible. Y en ese acuerdo (diabólicamente llamado Pacto de Olivos por la representante de la intolerancia al dialogo Lilita Carrió) el ex presidente Raúl Alfonsín logró ingresar los derechos de tercera generación que son de los pueblos colectivos y del medio ambiente. No son las únicas modificaciones que la UCR aportó (ejemplo de esto es el artículo 14 Bis) pero son las que se ocupan del tema desarrollado. Así fue que se concreto el artículo 41 que define lo siguiente:

“Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley.

Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales.

Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquellas alteren las jurisdicciones locales.

Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos, y de los radiactivos”

El desarrollo humano mencionado en el artículo, concepción pascaliana (desarrollo de todos y del todo), se afirma en el progreso responsable que trasciende al hombre. Promueve un desarrollo intergeneracional, buscando un ambiente en donde las generaciones futuras reciban lo mismo o mejores condiciones que las que recibimos en la actualidad. También compromete al ciudadano como parte del estado al cuidado y defensa del ambiente en el que vive. Y aunque prevé un resarcimiento por el daño provocado no habilita al principio pagador contaminador. Finalmente insta a los diferentes niveles de representación estatal a dictar leyes proteccionistas para con el medio ambiente y es determinante sobre el trato de materiales peligrosos para la preservación de la vida.

Como verán, la defensa del medio ambiente y el cuidado de la ecología son pilares fundamentales de nuestra ideología en la cual los radicales somos formados.

 

Sobre el COUT

 

Desde hace años el radicalismo progresista hoy nucleado en el EPA tiene su representación en las causas ambientales locales a través de afiliados que haciendo uso de su responsabilidad ciudadana colaboran con las organizaciones que llevan adelante las diferentes luchas. Siempre hemos acompañado las distintas propuestas basadas en el diálogo, el consenso y la descentralización en la toma de decisiones municipales favoreciendo la valoración del compromiso ciudadano con la soberanía que debe tener todo pueblo organizado. En la problemática específica del COUT apoyamos cada paso dado colectivamente por estas organizaciones ciudadanas siendo la última la creación del dispositivo de participación ciudadana orientado a recolectar diferentes propuestas y proyectos que tienen sobre este tema los vecinos. Una acción positiva, concreta que recolecta la información necesaria y amplía la mirada en la toma de decisiones sobre la creación de un nuevo código beneficioso para todos los ramallenses.

A contramano de todo este trabajo ciudadano el HCD decidió de manera sorpresiva tratar en sesiones virtuales la aprobación de un COUT ya tratado años anteriores y rechazado por los organismos provinciales. El desprecio al trabajo ciudadano fue igual de inmenso que la sorpresa por el cambio de posición del actual oficialismo antes opositores al proyecto. No caeremos en las acusaciones de presiones empresariales sin tener las pruebas suficientes pero si diremos que han sido los únicos beneficiados dejando del lado de los perjudicados a los ramallenses.

Ante tales sucesos no nos queda más que REPUDIAR la aprobación del COUT recientemente realizada. También solicitamos a los ediles que supuestamente representan al partido radical se apoyen en nuestra historia, nuestras bases ideológicas, nuestras acciones partidarias y articulen la marcha atrás de este proyecto para volver a encauzar la elaboración de un Código de Ordenamiento Urbano Territorial Participativo llamando a todos los sectores involucrados en una gran mesa de diálogo buscando consensos.

 

“…Ese sentimiento ético, que acompañó a la lucha de millones de argentinos que combatieron por la libertad y la justicia, quiere decir, también, que el fin jamás justifica los medios. Quienes piensan que el fin justifica los medios suponen que un futuro maravilloso borrará las culpas provenientes de las claudicaciones éticas y de los crímenes. La justificación de los medios en función de los fines implica admitir la propia corrupción, pero, sobre todo, implica admitir que se puede dañar a otros seres humanos, que se puede someter al hambre a otros seres humanos, que se puede exterminar a otros seres humanos, con la ilusión de que ese precio terrible permitirá algún día vivir mejor a otras generaciones. Toda esa lógica de los pragmáticos cínicos remite siempre a un porvenir lejano.

Pero nuestro compromiso está aquí, y es básicamente un compromiso con nuestros contemporáneos, a quienes no tenemos derecho alguno de sacrificar en función de hipotéticos triunfos que se verán en otros siglos… el diálogo, para ser efectivo, será un diálogo real que presupondrá el reconocimiento de que no tenemos toda la verdad, de que muchas veces habremos de equivocarnos y que hemos de cometer errores humanos”

Raúl Alfonsín.

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