Las polémicas por el arbitraje en el fútbol argentino, sobre todo en el ascenso se hacen interminables. Árbitros que denuncian que no son asignados por pertenecer al SADRA, jugadores como Tejera, señalando que cuando llegó a Estudiantes de Río Cuarto le dijeron que el ascenso estaba arreglado. Antonio Raed renunciando al tribunal de penas del Consejo Federal, por arbitrajes enmarañados dijo en su momento. Periodistas de medios nacionales, como Cherquis Bialo, denunciando corrupción en el arbitraje, más lo que nosotros vimos, lo que nadie nos contó, con Defensores como víctima de equipos favorecidos por los arbitrajes. Dentro de esta historia lamentable y triste para los que amamos el fútbol, está Pablo Díaz, árbitro despedido por no ser funcional al poder futbolístico del Consejo Federal.

Pablo Díaz, es jujeño y vive en Rosario, pero parte de su infancia y adolescencia la vivió en Ramallo, donde tiene varios amigos. Pablo tuvo una carrera ascendente dentro del arbitraje, superando categorías hasta llegar a la Superliga. Luego de estar parado por responder a una agresión en Tandil, siguió dirigiendo en la B Nacional, donde se desempeñó  correctamente, con los errores lógicos de cualquier árbitro, sin embargo por cobrar bien, pero en contra de Central Córdoba de Santiago del Estero, hoy protagonista de la Superliga, lo echaron. No nos sorprende. Pablo dialogó con La Radio Ramallo y entre otras cosas señaló:     

.- “Después de lo que paso en Tandil tuve la suerte de volver a dirigir, fue una situación que no es normal en el fútbol profesional, ni que te quieran pegar ni que uno reaccione, pero hubo situaciones previas a ese partido que hicieron que llegara muy cargado, no justifico ninguna tipo de agresión, pero había un trasfondo político, como siempre en el fútbol lo hay, igual yo reaccione sin pensar. Pero después  de eso seguí dirigiendo Nacional B, esperando otra oportunidad en la Superliga, fueron varios años dirigiendo en esa categoría, pensé que quedaba estancado ahí. Pero me pusieron en  un partido de Superliga otra vez, fui designado para Lanus – Aldosivi, esa semana me lesiono en la práctica, cuando me recupere empecé a remarla otra vez en el Nacional B. Hasta que a fines del 2018 me designan para Atlético Rafaela con Central Córdoba y tengo la suerte, y digo la suerte porque acerté en una jugada muy difícil. El línea me levanta orsai, pero yo veo que la pelota viene de una serie de rebotes y le cobró el gol a Atlético que con ese gol empata el partido que estaba ganando Central Córdoba.  Tuvo mucha repercusión, sobre todo de parte de los santiagueños, en otro momento por jugadas como esa a uno lo premian. El asistente no se percató que venía de un rebote, después se vio en TV que yo había acertado, en el diario Ole salió que había acertado sin VAR, porque en ese momento se hablaba del VAR. Me puse contento, pensé que me premiaban pero pasó todo lo contrario, a la fecha siguiente yo no dirijo y al asistente lo pusieron en la superliga. A la siguiente fecha voy de cuarto árbitro y recién tres semanas después me vuelven a dar un partido del Nacional B. Terminó el año y en enero del 2019 AFA me envía una carta documento comunicando mi despido, sin ningún tipo de causa”.

.- “Haciendo un repaso de lo que pasó ese año no había tenido ningún problema en ninguna cancha, y la única vez que se presentó un problema gracias a Dios había acertado, así que lamentablemente, la conclusión que sacamos con algunos compañeros, es que fue un mensaje, es el gran ejemplo que han querido dar echándome a mí y a Argañaráz que estaba dirigiendo Superliga, pero los santiagueños había perdido varias veces con él de árbitro, así que sin tener nada que ver, también lo echaron”.

.-“La lectura sobre el porqué que la haga cada uno, hay compañeros que han ido a dirigir y han puesto todo lo que tienen que poner y otros me quedan mis dudas, porque uno revisa los partidos y las designaciones y se da cuenta que no es normal lo que ha pasado con este equipo (Hubo dos árbitros que dirigieron la mayoría de los partidos de Central Córdoba), eso no es normal. Eso no se le escapa a ningún dirigente, pero hubo complicidad de los equipos de la categoría y el periodismo, porque los equipos de la categoría podían haber hecho sus reclamos”.

.-“Para decirlo de alguna desde que Grondona no está hay mucha gente con poder, muchos “caciques” y cuando se cruzan dos poderes en un mismo partido se complica, no se puede favorecer a los dos. Después de eso, lamentablemente, el SADRA se  ve apretado para que Marconi se vaya (Presidente del SADRA), más allá de que Marconi sea un buen o mal dirigente, ese es otro tema, van en contra del sindicato, a los árbitros los invitaban a renunciar y el que renunciaba tenía su premio. Hay muchachos que no estaban dirigiendo o dirigían poco y los subieron de categoría  por haber renunciado al SADRA, y hay otros, como Martín Grasso que jugaban todos los fines de semana los partidos más importantes de la Superliga y de la noche a la mañana por no haber renunciado, no dirigió más, se tuvo que quedar en la casa,  sin haber tenido ningún tipo de problema arbitral”.

.-“Es muy lamentable lo que vive el arbitraje argentino, esto tiene un final y es un final malo, seguramente el fusible como siempre va a ser el más débil, que son los árbitros, en algún momento un árbitro por las presiones va a terminar haciendo algo que no tiene que hacer y puede pasar cualquier cosa con la violencia que hay hoy”.

.- “A muchos árbitros dicen que se lo han dicho, a mí jamás me vinieron a decir nada, pero uno sabe, uno escucha, te hacen llegar cosas y no hace falta que te las digan, hay árbitros que lo absorben y otros que van y hacen las cosas como las tienen que hacer, porque hay muchos árbitros que le ponen el pecho a la profesión. Pero siempre hay presiones, imaginate un árbitro que vive de su profesión y les toca un equipo de estos y se siente obligado, y un partido no es fácil de torcer, para que haya un penal tienen que llegar al área, el tiempo se termina, hay muchachos que no saben manejar esas situaciones, se les nota la desesperación, las situaciones favorables para un equipo suelen ser muy graves y puede pasar algo muy feo”.

.-“Yo soy maestro mayor de obra y trabajo no me falto nunca, pero fue un golpe anímico muy duro, porque haciendo las cosas como corresponden, uno siente que  lo defrauda la profesión que uno ama. Porque todo el mundo cree que el arbitraje es arreglo, pero hay que ser árbitro, tenes que tener pasión porque si no, no lo haces. No me gusta juzgar nadie, pero yo todos los días puedo mirarle la cara a mis hijos porque hice lo que tenía que hacer, si estoy afuera del sistema por no hacer lo que ellos querían bienvenido sea”.

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