Aldemar Funk, director de Eco Parque América y profesor de Ciencias Naturales, habló con el programa Estación Macondo sobre cómo actuar frente a la situación que se ha dado en el barrio Amuchoca y en Don Antonio. Cuando el equipo de Macondo le consulto sobre la aparición de los ofidios en el distrito expresó “Lo que tenemos que hacer es saber identificarla. La culebra es inofensiva, en general no tiene veneno; el caso de las víboras, como la yarará, que de acuerdo a la región tiene distinto nombre, es diferente. Una culebra, que es inofensiva, tiene la cabeza ovalada. En cambio la cabeza de la yarará es triangular; no es un triángulo perfecto, pero comparado con la otra es muy notoria. El cuello de la yarará es muy finito y marca lo triangular de la cabeza; la culebra tiene la cabeza ovalada y un cuello que no se nota. La culebra tiene una cola larga; la yarará termina de una forma abrupta, cortita. Las culebras en la cabeza, en vez de escamas, tienen placas como las tortugas; la yarará tiene en la cabeza escamas”.


 

Luego el profesor Funk aclaró que “Uno le dice víbora a todo animalito que se arrastra. En realidad, todos los animales que se arrastran son serpientes; víbora en la región es la yarará”.

 

Al momento de realizar una descripción dijo “La yarará, en la cabeza, entre los ojos y las fosas nasales, tiene un agujero que no existe en ninguna otra serpiente. Es un radar térmico, con eso tiene la posibilidad de cazar presas de noche, las ve en base a la variación térmica que emite la rata que entra por el agujerito y la transforma en imagen; podríamos decir que ve por ese agujerito. La yarará no tiene colores vivos, tiene manchas color natural, de color pardo oscuro que se mezclan con otras clarito, pero nunca colores vivos: naranjas, verde; básicamente amarronados, con tonos más claros”.

 

En el dialogo mantenido en la mañana de la radio se lo consultó sobre cómo actuar y el titular de Eco Parque manifestó “No busca en absoluto atacarte. Los accidentes se producen porque la serpiente está en una ubicación equivocada, no la vemos, la pisamos, ahí es donde se siente agredida y en ese caso ataca. De lo contrario, va a permanecer muy quieta”.

 

Después remarcó que “aparecen porque buscan alimentos que son las ratas, y como no tienen un sistema de regulación interno de temperatura como los humanos o mamíferos, dependen de la temperatura exterior, por eso también se trasladan de un lugar a otro. La yarará es una excelente nadadora, no le teme al agua. Se monta sobre la vegetación, los camalotes y viajan. Por ahí nos damos cuenta cuando el rio bajó, pero vinieron con la creciente”.

 

Un aspecto a tener en cuenta pasa por la limpieza de los lotes y de los hogares en general. No hace mucho tiempo atrás fue motivo de quejas la cantidad de roedores que invadieron tanto Villa Ramallo como la ciudad de Ramallo. En algunos casos por falta de limpieza y en otros por la cercanía con la zona rural.

 

En el cierre de la entrevista Funk aconsejó: “Si atacan estos ofidios, lo mejor es quedarse tranquilo, el veneno es pesado, es aceitoso, tiene una dificultad para movilizarse por el organismo. Cuando uno se excita y empieza a correr, todo eso ayuda a difundir del veneno. No actúa tan rápido, da margen para llegar al centro de atención. El médico con solo ver la vía de entrada, la marca que deja y la evolución clínica, se da cuenta si es para tratar en el medio o derivarlo”.

 

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