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9 de Marzo de 2026
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9 de marzo de 2026

José Antonio Pescio lleva la música en el ADN y mantiene viva una pasión que comenzó desde muy joven en Villa Ramallo. Entre bandejas, radio y pistas de baile, su trayectoria sigue acompañando a distintas generaciones que encuentran en su música un punto de encuentro y celebración.
Cada canción tiene una historia y, en muchos casos, también tiene un nombre detrás de quien la eligió. En Villa Ramallo, ese nombre es José Antonio Pescio, un DJ cuya vida estuvo siempre ligada a la música, al sonido y a la alegría de hacer bailar a los demás.
En el marco del Día Internacional del DJ, su historia vuelve a tomar protagonismo. No solo por los años de trayectoria, sino por la forma en que la música se convirtió en una verdadera esencia de vida.
La pasión por el audio y la musicalización no apareció de un día para otro. En la vida estuvo presente desde muy chico, casi como una herencia familiar. Su padre, José, fue DJ en la Fragata Libertad, y también tenía una marcada inclinación por el mundo del sonido y los medios.
Ese vínculo con la música dejó una marca profunda. En su casa, el audio, los equipos y la radio formaban parte de la vida cotidiana, alimentando una curiosidad que con los años se transformaría en vocación.
Hay una historia que resume ese espíritu. Todo comenzó con un equipo de sonido que llegó a la familia a partir de una decisión tan audaz como reveladora: se adquirió mediante el canje del único auto familiar.
Cuando alguien preguntó el motivo de aquella elección, la respuesta fue simple y contundente: “Por una pasión”.
Ese gesto marcó un camino
Con el tiempo, José Antonio empezó a recorrer clubes, fiestas y eventos de la zona. Con sus bandejas, su oído atento y una sensibilidad especial para leer la pista, se convirtió en uno de esos DJ que saben exactamente cuándo poner la canción justa.
Así, generación tras generación, su música acompañó cumpleaños, bailes, celebraciones y noches inolvidables. En cada fiesta había algo más que un DJ: había alguien que entendía que la música también es emoción compartida.
Su historia también se entrelaza con el mundo de la radio. En Radio Acero, encontró otro espacio donde la música y la comunicación se fusionaron, reafirmando ese vínculo profundo con el sonido y con el público.
Para quienes lo conocen, no es solo un DJ. Es parte de la banda sonora de la ciudad.
Porque detrás de cada canción que sonó en una pista de baile hubo una elección, un recuerdo y una intención: que la gente disfrute, que se encuentre, que baile.
En un oficio donde la tecnología cambia y las tendencias se renuevan, hay algo que permanece intacto: la pasión.
Y en el caso de José Antonio Pescio, esa pasión no solo atravesó su vida, sino que también logró algo aún más importante: hacer bailar a toda una comunidad.