El pasado 17 de septiembre se cumplieron 14 años de la masacre del Banco Nación. Flora Lacave sobreviviente de esta tragedia recordó el horror vivido en Villa Ramallo. “No creo en la justicia ya que al cabo de estos años han soltado a todos los que estaban detenidos”, manifestó Flora Lacave.

El pasado 17 de septiembre se cumplieron 14 años de la masacre del Banco Nación. Flora Lacave sobreviviente de esta tragedia recordó el horror vivido en Villa Ramallo. “No creo en la justicia ya que al cabo de estos años han soltado a todos los que estaban detenidos”, manifestó Flora Lacave. Además aseguró que gracias a su familia recién hace poco pudo salir a la calle y hacer una vida normal. “Cada día que pasa me recuesto más sobre mis 11 nietos que me dan mucha alegría mucha felicidad y pienso en Carlos de que él no pudo verlos no pudo compartir todo esto, con lo felices que fuimos” Flora Lacave fue la única sobreviviente de la masacre. Junto a su marido, Carlos Chavéz quien era el gerente del banco, la tomaron como rehén. En el tiroteo que se da entre la policía y los ladrones pierde la vida Chavéz y Carlos Santillán quién trabajaba como contador en el Banco Nación.   Era el 17 de septiembre de 1999 y ya habían pasado más de 20 horas desde que tres delincuentes ingresaron en el Banco Nación de Villa Ramallo, en la provincia de Buenos Aires, para robar la bóveda y tomaron como rehenes al matrimonio; al contador de la entidad, Carlos Santillán, que también murió, y a otras tres personas, que luego liberaron.   Recuerda poco Flora, porque, tal como le dijeron los médicos, tiene secuelas del tiroteo y la memoria no le acompaña; habla de su marido, de las ganas de morirse que secretamente aún tiene, de cuánto lo amaba, de lo que hizo que desistiera de matarse, de la tristeza, de los domingos de soledad, de las fotos de su hombre, y el dolor se percibe en su voz, porque está empezando a contar una trágica historia de amor.   -¿Cómo hizo para superar lo que pasó?   -Bueno, hay cosas que no se superan. Después del tiroteo yo recuerdo un gran silencio...   -¿Es verdad que le pidió a Carlos Martínez que la matara?   -Sí. Pero él me dijo que todo iba a salir bien y no disparó, y todo fue muy extraño. Como yo tenía los dos tobillos quebrados no pude verlo más a Carlos después de muerto y estuve mucho tiempo internada y queriendo morirme, porque no entendía nada, me parecía mentira. Me ayudó mucho el padre (Mamerto) Menapacce, porque me peleé mucho con Dios.   -¿Y se reconcilió?   - Sí... Es difícil. Yo, ese día, me di cuenta de cuándo lo mataron a Carlos. Yo vi el tiro que lo mató. Le miré la cara y con esta mano (señala su derecha) lo llegué a acariciar, pero las manos de él cayeron sobre el regazo. Ya estaba muerto.   Flora insiste en su teoría de que las balas sólo vinieron desde el lado de la policía, que los delincuentes que iban con ellos en el auto nunca dispararon sus armas y que todo se trató de una cama política, aunque a ella no le importa nada. Y finalmente remarcó que la ayuda del padre Mamerto Menapacce fue muy importante para seguir su vida.

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