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29 de Agosto de 2026
LOCALES
29 de agosto de 2026
El director del Museo de Ciencias Naturales de San Nicolás, Damián Voglino, habló en Radio Ramallo sobre el valor paleontológico y arqueológico del sector donde se proyecta el Paseo del Bajo de los Olivos. Advirtió que gran parte del yacimiento quedó sepultado bajo escombros y pidió que el desarrollo urbano conviva con la preservación del sitio.
La semana pasada, la comunidad de Ramallo tuvo su primer acercamiento público al proyecto que se piensa para el Paseo del Bajo de los Olivos, una zona costera que combina un sector de relleno histórico con barrancas declaradas patrimonio paleontológico. Entre los invitados a esa presentación estuvo Damián Voglino, director del Museo de Ciencias Naturales de San Nicolás, quien luego dialogó con Radio Ramallo para explicar por qué ese pedazo de costa sobre el río Paraná es, según sus palabras, un sitio "excepcional".
Voglino contó que el museo, junto con investigadores del CONICET y distintas universidades, trabaja en el lugar desde el año 2001 realizando estudios geológicos y paleontológicos en las barrancas. Producto de esas investigaciones, el sitio fue informado como yacimiento paleontológico ante el Museo de La Plata, la autoridad de aplicación en la materia.
Entre los hallazgos más relevantes, mencionó el esqueleto casi completo de un cánido prehistórico conocido como Tediodictis platensis, cuyos restos —de más de un millón de años de antigüedad— se conservan hoy en las colecciones de La Plata. Según explicó, los estudios morfológicos permitieron determinar que se trataba de un animal hipercarnívoro que se alimentaba de grandes mamíferos.
El director también describió un yacimiento de insectos fósiles preservados por desecación —a diferencia de los clásicos ejemplares conservados en ámbar— y restos de otros organismos, desde elefantes hasta hormigas. Advirtió, sin embargo, que buena parte de ese registro quedó tapado por un relleno urbano de escombros realizado hace algunas décadas, aunque "todavía queda un pedacito como referencia" de lo que hay debajo.
Consultado sobre si el desarrollo proyectado para el paseo es compatible con la preservación del sitio, Voglino se mostró optimista, aunque marcó una condición: que el equipo a cargo del proyecto conozca en profundidad la información patrimonial de la zona, algo que —según dijo— hasta ahora desconocían en el plano geológico y paleontológico.
"Primero conocer el territorio, y luego, sobre ese conocimiento, proyectar", planteó, en lo que definió como la premisa central para cualquier intervención urbana en el lugar. A su criterio, el barrio y la ciudad suelen pensar los desarrollos turísticos únicamente en función de los servicios, olvidando que los atractivos naturales y culturales son justamente lo que atrae a los visitantes.
El especialista remarcó además que la declaración del sitio como patrimonio paleontológico —al igual que la normativa sobre bosques nativos, presente en el mismo sector— impone condicionamientos legales que deberán tenerse en cuenta, sin perjuicio del estudio de impacto ambiental que todavía resta realizarse.
En la charla, Voglino recordó otro episodio que puso en agenda la riqueza paleontológica local: la aparición de una ballena fósil en la costa del arroyo, hallada originalmente por Miguel Ángel Lugo y luego estudiada junto a otro equipo que sumó nueva evidencia de organismos marinos. Ese hallazgo, dijo, confirma que el mar llegó alguna vez hasta esa zona, dejando su huella en el paisaje.
Según detalló, estudios de circones —cristales que permiten datar antigüedad a partir de la desintegración de uranio en plomo— determinaron que la base de la barranca tiene entre 1,6 y 2 millones de años. "Todo nuestro linaje evolutivo como humanos estaba pasando en África en ese momento, y en Ramallo se estaba depositando la barranca", graficó, para dimensionar la escala temporal del sitio.
Más allá de los hallazgos fósiles, Voglino puso el foco en un aspecto que —dijo— rara vez se pone en discusión: el patrimonio intangible, es decir, las leyendas, los mitos y la memoria oral de la región, que también corren riesgo de perderse.
Recordó, además, que naturalistas y viajeros de fines del siglo XIX y principios del XX ya habían destacado la riqueza del territorio que integran San Pedro, Ramallo y San Nicolás, al punto de que hoy existen colecciones con materiales de la zona en museos de historia natural de Dinamarca y Suiza. "Cuando vimos eso, primero un orgullo, y después una reflexión profunda de por qué acá, teniendo toda esa riqueza, no le damos el valor que en otros lugares sí le dan", relató.
Hacia el final de la entrevista, Voglino confirmó que quedó abierto un canal de diálogo con los responsables del proyecto para seguir intercambiando información en próximos encuentros. Contó, incluso, que en esa primera reunión se propuso avanzar en una ordenanza específica para proteger las barrancas, una posibilidad que lo sorprendió "muy gratamente".
"Ojalá podamos conversar y generar un proyecto sobre esto", cerró el director del museo, al tiempo que insistió en que una buena gestión del patrimonio natural y cultural podría convertir a Ramallo en un destino turístico, educativo y recreativo con un potencial que, remarcó, todavía está lejos de explotarse.