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29 de Agosto de 2026
LOCALES
29 de agosto de 2026
El consultor Cristian Gentilli analizó en Radio Ramallo el escenario económico argentino, habló de la pérdida de poder adquisitivo, el endeudamiento de las familias y las dificultades que atraviesan las PYMES. Advirtió que, mientras la macroeconomía muestra señales de estabilidad, la economía cotidiana todavía enfrenta un escenario complejo.
La economía argentina transita, según el análisis del consultor Cristian Gentilli, por dos realidades que avanzan a velocidades diferentes. De un lado aparecen los indicadores macroeconómicos, con estabilidad fiscal, una inflación que desacelera y un Banco Central con reservas. Del otro, una economía cotidiana atravesada por salarios que pierden poder de compra, familias que recurren al crédito para llegar a fin de mes y empresas que miran con preocupación la cadena de pagos.
Gentilli definió ese escenario con una expresión que sintetiza buena parte de su diagnóstico: “una Argentina a dos velocidades”.
Durante una entrevista en Radio Ramallo, el consultor explicó que existe “una gran desconexión entre la macro y la micro”. Y aunque reconoció que la situación macroeconómica presenta indicadores que considera positivos, puso el foco en el costo que ese proceso tiene sobre la economía real.
“Vos tenés una macro sana los últimos cuatro años, que hacía muchísimo tiempo que no veíamos”, sostuvo. Pero inmediatamente agregó: “Después uno puede decir: bueno, ¿a qué costo? Justamente al costo de la micro”.
La diferencia se vuelve evidente cuando se observa la evolución de los ingresos. Gentilli señaló que los salarios no acompañaron el movimiento de los precios y que esa pérdida acumulada terminó afectando directamente la capacidad de consumo de las familias.
“El principal problema que vos tenés hoy son los precios relativos”, explicó. Y puso como ejemplo el desfasaje entre salarios e inflación: si los ingresos aumentan por debajo de los precios, “perdiste de diez a doce puntos en promedio”.
Esa situación, planteó, explica en parte otro de los fenómenos que atraviesa actualmente a la economía argentina: el crecimiento del endeudamiento de las familias.
La tarjeta de crédito fue, para muchos hogares, la primera herramienta utilizada para sostener el consumo. Cuando ese límite se agotó, aparecieron otras alternativas, como las billeteras virtuales y los créditos ofrecidos por plataformas financieras.
Pero Gentilli remarcó que detrás de esos números hay una realidad cotidiana que muchas veces queda fuera de las estadísticas.
“Empezaste a ir a las billeteras virtuales. Pero no porque eras idiota”, afirmó. Y explicó el motivo: “Tenías que pagar, tenías que comer, tenías que comprar los medicamentos”.
El problema es que esa necesidad de financiar el consumo genera una nueva dificultad: el aumento de la morosidad y el riesgo de que quienes ya tienen menos ingresos deban afrontar tasas cada vez más elevadas.
Según explicó el consultor, los montos promedio de esos créditos rondan los 400.000 o 500.000 pesos. No se trata, entonces, de grandes préstamos destinados a comprar una vivienda o realizar una inversión productiva, sino de financiamiento utilizado para resolver necesidades inmediatas.
En paralelo, las dificultades también llegan a los comercios.
Gentilli describió un fenómeno que vuelve a hacerse visible especialmente en ciudades pequeñas: el regreso del fiado. Consumidores que ya no tienen margen en sus tarjetas o billeteras virtuales vuelven a recurrir a la tradicional libreta del comercio de barrio.
El problema es que esa modalidad también traslada el riesgo hacia el comerciante, que vende hoy y cobra después, muchas veces sin tener asegurado cuándo podrá recuperar ese dinero.
En el sector empresario, particularmente entre las pequeñas y medianas empresas, la preocupación pasa por otro punto sensible: la cadena de pagos.
“Cuando vos me decís que se alargan los plazos de pago y aumentan los cheques rechazados en el Banco Central, muchas veces son los pasos previos a un corte en la cadena de pagos”, advirtió Gentilli.
Y fue todavía más contundente al describir el temor que existe entre los empresarios: “Hoy el principal temor que está teniendo el empresario y sobre todo el empresario PYME es el corte de la cadena de pagos”.
Para el consultor, no se trata de una posibilidad completamente distante. “No es que está lejos, es un tema que se puede venir”, señaló.
La situación plantea, además, una diferencia entre los sectores que pueden beneficiarse del crecimiento de determinadas actividades y aquellos que dependen fundamentalmente del consumo interno.
En ese sentido, Gentilli observó con mejores perspectivas el sector externo y destacó particularmente el potencial de Vaca Muerta. Según explicó, Argentina ya está generando ingresos importantes a partir de las exportaciones de petróleo, gas y productos vinculados con la energía, y proyectó un crecimiento considerable de esas divisas hacia los próximos años.
Sin embargo, el interrogante vuelve a ser el mismo: cómo hacer para que esos dólares y ese crecimiento se transformen en actividad económica para el resto de la sociedad.
Porque, como quedó planteado durante la entrevista, una economía puede mejorar sus indicadores generales y, al mismo tiempo, mantener dificultades concretas en los hogares y en las pequeñas empresas.
Cuando se le preguntó por las perspectivas para 2027, Gentilli fue prudente y marcó que en Argentina un año puede modificar completamente el escenario. Pero en materia económica dejó una definición clara: “La macro va a estar estable, no va a haber problema. Yo la micro la veo muy complicada”.
En ese punto aparece uno de los desafíos centrales: recuperar el poder adquisitivo y generar condiciones para que las familias puedan dejar de utilizar el crédito como una herramienta de supervivencia.
Gentilli planteó que será necesario “motorizar el crédito” y generar mecanismos que permitan que las familias comiencen a desendeudarse.
Porque el problema no es solamente cuánto consume una persona, sino cómo está financiando ese consumo.
“Vos con la deuda, ¿qué hiciste? Adelantaste consumo”, explicó. Y cuando ese mecanismo se agota, el impacto aparece en los comercios, en las empresas y finalmente en toda la cadena económica.
La mirada de Gentilli deja así una fotografía de una Argentina que presenta luces y sombras. Una macroeconomía que, desde su perspectiva, logró mayor estabilidad, pero una microeconomía que todavía no consigue traducir esa mejora en bienestar cotidiano.
Entre las reservas, el superávit y las futuras exportaciones energéticas, por un lado, y las familias que recurren a las billeteras virtuales para pagar alimentos, medicamentos o servicios, por otro, aparece la distancia que el consultor resume en una frase: “Hay una gran desconexión entre la macro y la micro”.
PYMES en alerta: costos que suben, crédito que no alcanza y una cadena de pagos cada vez más frágil
El problema para las pequeñas y medianas empresas no pasa solamente por vender menos. Gentilli puso el foco en una estructura de costos que se volvió cada vez más difícil de sostener. Mientras la inflación acumulada hasta julio se ubicaba, según sus números, en torno al 19%, la energía utilizada por la industria había aumentado un 40% y los servicios públicos un 52%. “Eso es lo que te sacás vos poder adquisitivo”, explicó, al describir cómo esos incrementos terminan impactando sobre la actividad productiva.
A esa presión se suma el costo fijo de mantener abierto un comercio. Gentilli señaló que históricamente el alquiler representaba entre el 5% y el 9% de las ventas de un local, pero actualmente puede ubicarse entre el 15% y el 20%. “Me aumenta el alquiler, me aumentan los servicios de esa forma, no me aumenta la demanda, tengo que cerrar local y tratar de ver”, describió. El resultado, en algunos casos, es el paso hacia formas de comercialización informales a través de redes sociales y otras plataformas.
El crédito, lejos de funcionar como una herramienta para crecer, tampoco llega con facilidad a las PYMES. Gentilli explicó que parte del dinero disponible en la economía termina orientado hacia instrumentos financieros en lugar de transformarse en préstamos para empresas. “No solo hablando crédito de las personas, sino crédito a las PYME”, remarcó. Su planteo apunta a una discusión central para el sector productivo: cómo conseguir financiamiento a tasas accesibles sin generar nuevamente un problema inflacionario.
El escenario deja una consecuencia que puede ser difícil de revertir: empresas que desaparecen y puestos de trabajo que no necesariamente vuelven. Gentilli sostuvo que hubo más de 54.000 PYMES que cerraron y que muchas de ellas no volverán a abrir. “Las empresas que cerraron, cerraron”, afirmó. Frente a ese panorama, planteó que el desafío no consiste solamente en recuperar lo perdido, sino en “generar nuevas, tener que generar oportunidades”.