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La profesora será protagonista de una charla el 22 de agosto en la Biblioteca Popular Fortunato Zampa. En Radio Ramallo habló de arte, literatura e historia y de la importancia de volver a mirar aquello que muchas veces creemos conocer.
Hay entrevistas que trascienden la noticia que las origina.
La conversación con Matilde Nava en Radio Ramallo fue una de ellas. Porque detrás de la invitación a una conferencia hay mucho más que una actividad cultural: hay una forma de entender la enseñanza, de recuperar la memoria y de tender puentes entre distintas generaciones.
Matilde Nava se presentará el próximo 22 de agosto, a las 19 horas, en la Biblioteca Popular Fortunato Zampa, con la conferencia “El arte como reflejo de la realidad histórica”.
La propuesta nació a partir del intercambio con integrantes de la Junta de Estudios Históricos y busca unir pintura, literatura, historia, cultura y sociedad.
En la entrevista, Matilde explicó que son precisamente esos cruces los que le dan sentido al proyecto. “Cuando tengo un proyecto cultural así que me lleva a estudiar y a recordar y a crear y a inventar cosas, redes que te unan lo que sabés de un lado y del otro, de la literatura, de la pintura, de la historia, de la cultura y de la sociedad, eso me tiene feliz”, contó.
Y quizás allí esté una de las claves de la actividad: no se trata simplemente de hablar de cuadros. Se trata de aprender a mirarlos. De descubrir que una pintura puede contener una época, una discusión política, una forma de producir, de vivir y de relacionarse.
Uno de los ejemplos que llevará a la charla es el trabajo del pintor Juan León Pallière y, especialmente, una obra vinculada con nuestra región: “La esquila”, realizada hacia 1860 en la estancia Estrella Federal. Matilde explicó cómo aquella imagen permite observar la transformación productiva que atravesaba la zona, cuando el ganado cimarrón comenzaba a agotarse y la llegada de la producción ovina modificaba la vida rural. En ese proceso también aparecieron familias de origen irlandés y vasco cuyos apellidos quedaron incorporados para siempre a la identidad regional.
La pintura, entonces, aparece como una especie de documento. En una época en la que todavía no existía la fotografía como herramienta cotidiana, los artistas dejaron registrados paisajes, personas, costumbres y escenas de la vida social. “Todo lo que se habló sobre producción lo tenés ahí, en imagen”, sintetizó Matilde durante la charla.
La exposición también recorrerá la obra de Prilidiano Pueyrredón, uno de los artistas elegidos por Nava para abordar ese vínculo entre arte e historia. Junto con Pallière, será parte de un recorrido que busca evitar una mirada enciclopédica y concentrarse en algunas obras capaces de abrir preguntas.
Entre esas imágenes aparece inevitablemente “El regreso del malón”, una pintura que Matilde considera impactante y que permite discutir algo todavía más profundo: la relación entre las obras de arte y las ideas políticas de la época. En la entrevista explicó que detrás de la escena representada existe también una determinada construcción sobre la llamada Campaña del Desierto y sobre los pueblos originarios. Para ella, mirar la pintura desde el presente implica también preguntarse qué quiso transmitir quien la realizó y qué discursos ayudó a construir.
La misma mirada aparece cuando habla de Martín Fierro. Para Matilde, leer la obra solamente como un poema gauchesco es quedarse en la superficie. Detrás de los versos existe también una discusión política y una defensa de aquellos sectores populares perseguidos por las leyes y las instituciones de la época.
Por eso insiste en una idea que atraviesa toda la entrevista: la historia no puede dividirse en compartimentos. Arte, literatura, política y sociedad se mezclan permanentemente.
Pero la charla en Radio Ramallo tuvo también una dimensión mucho más personal. En distintos momentos, el pasado dejó de ser solamente contenido de estudio y se convirtió en recuerdo.
Matilde recordó sus años como docente y las experiencias que compartió con sus alumnos: viajes a Buenos Aires, Rosario y La Plata, visitas a museos, películas, diapositivas y aquellas clases en las que el arte servía como puerta de entrada para comprender otros mundos.
Leo Mirenda recordó, incluso, cómo esas experiencias escolares terminaron acompañándolo muchos años después. Contó que haber conocido determinadas películas, museos y obras a través de la escuela le permitió abrir horizontes que probablemente no hubiera encontrado de otra manera.
Matilde escuchó ese recuerdo y respondió con una frase que resume buena parte de su recorrido: para ella, esta nueva charla es “como volver a ser la profesora de 40 años que deslumbraba a los chicos”. Lo dijo con humor y cierta ternura, aunque inmediatamente agregó: “Ya creo que no deslumbra a nadie, pero me deslumbro sola, que me alcanza”.
Quizás esa sea precisamente la mejor manera de entender lo que sucederá el sábado 22. No será solamente una conferencia sobre arte. Será una invitación a volver a mirar. A descubrir detalles que antes pasaron inadvertidos. A entender que detrás de una imagen hay personas, conflictos, ideas y una sociedad determinada.
Y también será una oportunidad para que una profesora que durante décadas llevó a sus alumnos a descubrir museos, películas y obras pueda volver a compartir esa pasión con su comunidad.
Matilde lo resumió al final de la entrevista con una palabra sencilla: “comunicar y contagiar”. Eso es lo que espera de la actividad. Que alguien salga de la biblioteca con ganas de buscar un cuadro, leer un libro, volver sobre una historia o hacerse una pregunta que antes no se había hecho.
La cita será el 22 de agosto a las 19 horas en la Biblioteca Popular Fortunato Zampa, un espacio que Matilde siente casi como una segunda casa y que, según contó, ha sabido recibir y acompañar estas propuestas culturales.
En tiempos de respuestas rápidas y pantallas que permiten acceder a casi cualquier imagen en segundos, la propuesta de Matilde Nava recupera algo esencial: detenerse, mirar y pensar. Porque a veces un cuadro no solamente muestra lo que ocurrió. También cuenta quiénes fuimos, qué ideas defendimos y qué cosas todavía necesitamos volver a discutir.