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29 de mayo de 2026
Durante el encuentro organizado por el Departamento Agronómico de la Cooperativa Agropecuaria de La Violeta, productores de distintas zonas de influencia compartieron sus perspectivas, preocupaciones y estrategias de siembra para la nueva campaña. Entre la incertidumbre climática, los costos y la necesidad de sostener las rotaciones, todos coincidieron en un concepto: “el productor siempre vuelve a sembrar”.
La jornada técnica organizada por la Cooperativa Agropecuaria de La Violeta volvió a convertirse en un espacio clave de intercambio, análisis y planificación para los productores agropecuarios de toda la región.
Con un auditorio colmado, el encuentro permitió poner sobre la mesa las principales variables que atraviesan la campaña agrícola 2026/27: el impacto económico de la última sequía, los costos de fertilización, la incertidumbre climática, la necesidad de sostener las rotaciones y la búsqueda permanente de alternativas productivas.
Pero además de las exposiciones técnicas, la jornada tuvo un fuerte componente humano y territorial. Productores de distintas localidades compartieron cómo están atravesando este momento y cuáles son las estrategias que evalúan para encarar la próxima campaña.
Mauricio Garrido, productor con campos en La Violeta, Santa Lucía y la zona de Pérez Millán, resumió el sentimiento que atraviesa hoy al sector agropecuario.
“Estamos tratando de ver cómo sorteamos la suerte, un poco entre el clima, los costos y viendo qué resolvemos después puertas para adentro”, expresó.
Garrido reconoció que la campaña pasada dejó secuelas importantes en gran parte de la región.
“Tuvimos un poco de todo, pero no fue bueno”, señaló al referirse a los rindes obtenidos en distintas zonas afectadas por la falta de lluvias.
A pesar del escenario complejo, explicó que las rotaciones ya están relativamente definidas y que la estrategia será sostener los esquemas tradicionales con algunos ajustes.
“Tenemos más o menos las rotaciones planificadas. Por ahí cambia algo, pero ya están establecidas”, comentó.
Consultado sobre la presencia de arveja dentro del esquema agrícola, admitió que el panorama no es alentador.
“No es muy alentador, pero algo siempre hacemos porque va agarrado de la mano con el maíz de segunda”, indicó.
En su caso, la planificación incluye combinaciones de trigo-soja, arveja-maíz y soja de primera.
Sin embargo, la frase que sintetizó el espíritu de la jornada llegó cuando fue consultado sobre la capacidad del productor para seguir apostando pese a las dificultades.
“No erramos nunca. Nunca ha quedado un campo sin sembrar, así que vamos a seguir metiéndole”, afirmó.
Productor de tercera generación, Garrido también dejó una reflexión cargada de identidad y pertenencia al campo.
“Es lo que sabemos hacer, no sabemos hacer otra cosa, así que vamos a seguir produciendo”.
Otro de los testimonios destacados fue el de Marcelo Fabrizzi, productor de la zona de Pérez Millán y Avilés, quien contó que viene trabajando con nuevos cultivos como carinata y camelina.
“Va a ser un año complicado, pero hay que buscar alternativas”, sostuvo.
Fabrizzi explicó que decidió incorporar estos cultivos porque requieren menores niveles de fertilización y permiten diversificar el esquema productivo.
“La carinata y la camelina son alternativas que requieren menos fertilizantes y hoy aparecen vinculadas a la producción de combustible para avión”, comentó.
Pero además destacó beneficios agronómicos importantes.
“La carinata tiene un sistema radicular muy bueno, que sirve para hacer una especie de subsolado biológico del suelo”, explicó.
Respecto a la camelina, señaló que aparece como una opción rentable frente a la soja de primera.
“Es una alternativa que no requiere tanta fertilización y puede ser redituable”, indicó.
En cuanto a la planificación posterior, detalló que la carinata irá acompañada de maíz y la camelina de soja, aunque también evaluó la posibilidad de utilizarla con maíz por la rápida liberación de los lotes.
“Entrega los suelos temprano, ya a principio de noviembre el lote queda libre para hacer otra siembra”, señaló.
Sobre el clima, Fabrizzi manifestó expectativas moderadas frente a un posible “super Niño”.
“La Niña corta nos castigó bastante este año. Esperemos que el Niño nos compense algo de lo que perdimos”, expresó.
Desde la zona de Guerrico, Martín Goizueta también participó de la jornada y valoró el cambio reciente en los números del trigo.
“Estamos planificando porque cambiaron algunos numeritos del trigo y el productor siempre está pensando en sembrar”, afirmó.
Goizueta explicó que en la zona predomina nuevamente la intención de trigo, aunque algunos productores evalúan sumar legumbres como arveja o lenteja.
“Son nichos chiquitos, pero principalmente se está pensando en trigo”, indicó.
Para la campaña gruesa, sostuvo que el maíz podría tener buenas perspectivas si el clima acompaña.
“Puede llegar a tener buena expectativa por el año climático, siempre que haya agua”, señaló.
Durante la charla también remarcó la enorme cantidad de variables que hoy debe manejar un productor agropecuario.
“Es gratificante sembrar, pero también desgasta mucho porque hay muchas variables que uno no maneja”, explicó.
Y enumeró algunas de ellas:
“El clima, los precios y hasta resoluciones que pueden aparecer a último momento. El productor agropecuario nunca tiene todas consigo”.
Goizueta también describió las diferencias productivas que dejó la última campaña entre distintas zonas de la región.
“Hacia Pergamino hubo chaparrones más dispares y rindes aceptables. Pero en zonas como Conesa o Erézcano hubo sojas de 1.800 kilos”, comentó.
Leandro Ballestrasse, productor de la zona de Manantiales y Pergamino, coincidió en que hace apenas algunas semanas el panorama para el trigo era mucho más negativo.
“Hace quince días teníamos pocas ganas de sembrar trigo, pero ahora cambiaron algunas cosas”, expresó.
Según explicó, el objetivo será sostener las rotaciones pese a los márgenes ajustados.
“Vamos a hacer un poquito de trigo, un poco de maíz y tratando de sacar algo de soja de primera, pero hay que rotar, no se puede abandonar”, afirmó.
Ballestrasse también se refirió a la dificultad que implica producir en el contexto actual.
“Cada vez está más difícil, los márgenes son más chicos y dependemos mucho de cosas que no manejamos”, sostuvo.
En una de las frases más resonantes del encuentro, definió la realidad del productor agropecuario con crudeza.
“En el campo tenemos dos socios: uno es el gobierno y el otro es el clima. Y contra eso no podemos hacer nada”.
Respecto al escenario climático, reconoció que el productor atraviesa años cada vez más desparejos.
“El clima ya no es tan parejo como antes. Ahora se ha puesto mucho más difícil”, indicó.
Sin embargo, dejó en claro que el ánimo del productor sigue intacto.
“No podemos bajar los brazos. Hay que seguir sembrando”.
Más allá de las proyecciones técnicas, todos los productores coincidieron en destacar la importancia de estos espacios impulsados por la Cooperativa Agropecuaria de La Violeta.
Las jornadas permiten compartir experiencias, intercambiar miradas, analizar alternativas y acceder a información clave para la toma de decisiones en un contexto cada vez más complejo.
“Es muy bueno escuchar todas las campanas y poder intercambiar estas cosas porque uno aprende mucho”, resumió Ballestrasse.
Con fuerte participación regional y un marcado interés por parte de los productores, la Cooperativa volvió a consolidarse como un espacio central de acompañamiento técnico y planificación para una campaña 2026/27 que exigirá más análisis, más eficiencia y, sobre todo, la perseverancia histórica del productor agropecuario.