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17 de julio de 2026
En el Día del Automovilismo Deportivo Argentino, el escritor y periodista Pablo Morosi dialogó con la Radio Ramallo sobre la figura de Juan Manuel Fangio. Autor de una de las biografías más completas del quíntuple campeón mundial, repasó los aspectos menos conocidos de su vida, desde sus humildes comienzos en Balcarce hasta su consagración como uno de los deportistas más importantes del siglo XX.
Cada 17 de julio el automovilismo argentino mira inevitablemente hacia un mismo nombre: Juan Manuel Fangio.
La fecha recuerda el fallecimiento del quíntuple campeón del mundo de Fórmula 1, ocurrido en 1995, pero también invita a volver sobre una figura cuya dimensión deportiva parece crecer con el paso del tiempo.
En ese marco, Radio Ramallo dialogó con el escritor y periodista Pablo Morosi, autor de una reciente biografía dedicada al "Chueco" de Balcarce.
A partir de más de cien entrevistas y años de investigación, el autor reconstruyó no solamente la carrera deportiva del piloto, sino también la historia íntima de un hombre que pasó de un pequeño pueblo bonaerense a ocupar un lugar privilegiado entre las máximas leyendas del deporte mundial.
"Fue una parábola de vida increíble. Lo llevó desde un pueblito en medio de la pampa húmeda hasta el máximo escenario internacional, rodeado de presidentes, empresarios y de todo lo que representa la Fórmula 1", resumió Morosi al comenzar la entrevista.
El investigador sostiene que muchas veces se recuerda únicamente al piloto invencible, pero que detrás de esa imagen existió un recorrido personal lleno de decisiones, obstáculos y búsquedas permanentes.
"A mí siempre me interesa saber de dónde sale una persona, qué dificultades tuvo que enfrentar y cómo las fue superando. Ahí es donde realmente aparece la dimensión de sus logros", explicó.
Uno de los aspectos que más sorprendió durante la investigación fue descubrir que la obsesión de Fangio por superarse había comenzado mucho antes de sentarse detrás de un volante.
"Antes del automovilismo jugaba al fútbol en Primera División de Balcarce. Incluso tuvo posibilidades de irse a Mar del Plata porque era un muy buen jugador. Ya desde adolescente buscaba trascender", contó Morosi.
Aquella inquietud terminaría encontrando su verdadero destino en el automovilismo.
En apenas una década dentro de la Fórmula 1 consiguió una hazaña que todavía hoy resulta difícil de igualar: cinco campeonatos mundiales obtenidos con Alfa Romeo, Maserati, Mercedes-Benz y Ferrari, una marca que ningún otro piloto logró repetir con semejante diversidad de escuderías.
Consultado sobre cuál fue la etapa más importante de la carrera del campeón, Morosi no dudó.
"Queda más fuerte la imagen de Mercedes porque la propia empresa terminó asumiendo la identidad de Fangio como parte de su historia. En el museo de Stuttgart hay una única sala dedicada a una persona, y esa persona es Juan Manuel Fangio", afirmó.
La relación trascendió las pistas. Tras su retiro, Mercedes-Benz lo designó presidente de la filial argentina con influencia sobre toda América Latina, un cargo inédito para alguien que no pertenecía al núcleo empresarial alemán.
Pero la investigación también abordó aspectos mucho más sensibles.
Uno de ellos fue la prolongada negativa de Fangio a reconocer públicamente a sus hijos.
"Cuando uno se mete en una vida como esta descubre que todavía quedan muchas historias por contar. En Italia encontramos personas que permitieron reconstruir parte de su vida personal y de la relación con la madre de su primer hijo", relató Morosi.
El trabajo permitió recuperar testimonios inéditos tanto en Europa como en Balcarce, aportando nuevas miradas sobre un personaje que parecía ya completamente conocido.
Otro de los capítulos más complejos de la biografía analiza la relación de Fangio con distintos gobiernos argentinos.
Morosi sostuvo que, más que una identificación ideológica, existió un fuerte sentido práctico.
"Siempre supo ubicarse cerca de quien podía ayudarlo a cumplir sus objetivos. Yo lo interpreto de esa manera", señaló.
Recordó que sus primeros apoyos provinieron de dirigentes conservadores de Balcarce, luego mantuvo una estrecha relación con el peronismo y, años más tarde, también fue una figura cercana durante la última dictadura militar.
Sin embargo, considera que quedó una deuda pendiente.
"Nunca lo escuchamos decir 'no pude', 'no supe' o preguntarse qué había pasado con los trabajadores desaparecidos de Mercedes-Benz. Nunca habló de ese tema", afirmó.
Morosi ya había escrito las biografías de René Favaloro y Ernesto Sabato. Al compararlos con Fangio encontró un rasgo común.
"Hay algo muy popular en los tres. Una manera muy sencilla de relacionarse con la gente. Cada uno desde lugares distintos, pero todos lograron transmitir excelencia sin perder esa cercanía", explicó.
Para el escritor, ese vínculo directo con las personas ayuda a entender por qué siguen siendo referentes mucho tiempo después de sus muertes.
Mientras trabaja en una nueva investigación que aún prefiere mantener en reserva, Morosi considera que la figura de Fangio continúa despertando interés porque todavía quedan aspectos por descubrir.
Cada generación encuentra una forma distinta de acercarse al campeón de Balcarce.
Para algunos será el piloto que desafió los límites de una Fórmula 1 mucho más peligrosa que la actual. Para otros, el hombre que conquistó cinco campeonatos del mundo con cuatro marcas diferentes. También están quienes intentan comprender sus contradicciones, sus silencios y sus decisiones.
Lo cierto es que, tres décadas después de su muerte, Juan Manuel Fangio continúa acelerando en la memoria colectiva.
Y, como resumió Pablo Morosi durante su paso por Radio Ramallo, detrás del mito deportivo permanece intacta la esencia de un joven de Balcarce que nunca dejó de perseguir un objetivo.
"Desde muy chico buscó trascender. Primero lo hizo con una pelota y después encontró en los autos el camino para convertirse en una leyenda".