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19 de Mayo de 2026
LOCALES
19 de mayo de 2026
En un extenso diálogo radial, el martillero Mario Pagnanini analizó la parálisis de las operaciones de compraventa en el casco urbano, el cambio cultural de los jóvenes frente a la vivienda propia y el contraste con un sector rural que mantiene su dinamismo como inversión sólida.
La fisonomía de las calles de Ramallo y Villa Ramallo muestra un fenómeno que no pasa desapercibido para los vecinos: la proliferación de carteles de propiedades en venta. El corredor y martillero público Mario Pagnanini analizó en el aire de la 104.1 las causas de esta coyuntura, marcada por la falta de crédito hipotecario, la incertidumbre macroeconómica y una brecha persistente entre las expectativas de los vendedores y la realidad del bolsillo local.
"Ya hace varios años que se viene vendiendo poco por la imprevisibilidad; acá nunca sabés qué va a pasar con la economía", diagnosticó el especialista.
Según Pagnanini, el stock de viviendas construidas se acumula de manera alarmante porque "el que no trata de ponerse a tono con los valores de mercado, las propiedades no se venden". La dolarización de los inmuebles urbanos y el deterioro de los salarios generan una barrera infranqueable para los trabajadores que actualmente alquilan.
Al ser consultado sobre las motivaciones de quienes ponen sus propiedades en el mercado —muchas de ellas construidas en las décadas de 1950 y 1960 en arterias céntricas como la calle San Martín—, el martillero señaló que gran parte responde a sucesiones familiares o a la necesidad inmediata de liquidez. Sin embargo, también identificó un giro radical en las prioridades de las nuevas generaciones en comparación con los mandatos de los sectores inmigrantes.
"La juventud hoy en día piensa totalmente distinto a cómo nos criaron a nosotros. Piensa en el día a día, piensa en disfrutar lo que tiene, y para disfrutar lo que tiene, prefiere pagar un alquiler y que le quede más dinero", reflexionó Pagnanini.
A modo de anécdota, quien también fuera médico veterinario comparó este escenario con el crecimiento del sector del cuidado animal en el partido: "Cuando yo llegué a Ramallo, había dos veterinarias en todo el partido... ahora es impresionante. Al haber mascotas, las veterinarias trabajan más en pequeños animales porque cambia la mentalidad de la gente. Fíjate que pasa lo mismo con la natalidad: no hay chicos, los jóvenes tienen mascotas".
A pesar de la sobreoferta de casas en venta, Pagnanini aclaró que el fenómeno no responde a un éxodo habitacional. "La gente no se quiere ir de Ramallo, el que vive acá y el que llega le gusta vivir en Ramallo", aseguró. En ese marco, el segmento que sostiene el pulso inmobiliario local es el de los arrendamientos, donde "el valor de los alquileres ha crecido abismalmente" traccionado por una fuerte demanda.
El contraejemplo de la parálisis urbana se encuentra en el sector rural. El mercado de campos en el partido de Ramallo —caracterizado por parcelas muy subdivididas de entre 40, 50 y 80 hectáreas— mantiene un dinamismo propio, impulsado netamente como resguardo de capital.
Evolución de valores: Pagnanini detalló que la hectárea de aptitud agrícola, que históricamente se comercializaba en torno a los USD 10.000, hoy cuenta con "un piso de 12.000 dólares", llegando a cotizarse entre USD 14.000 y USD 16.000 en áreas estratégicas con mejoras y sobre la Ruta Nacional 9.
Perfil del comprador: Las operaciones se realizan orientadas a la producción y la inversión, quedando atrás las épocas de grandes desembarcos de capitales extranjeros (como las misiones rusas, chinas o brasileras que exploraron la costa del Paraná en décadas pasadas). "El campo siempre fue una inversión sólida, es una inversión de capital más que de rentabilidad. Es sólido tener un pedazo de tierra", precisó.
Para el martillero, el dinamismo constructivo que se observa en ciudades vecinas como San Nicolás —donde el poder adquisitivo promedio es mayor— o el éxito de proyectos específicos en Ramallo demuestran que la clave para destrabar el sector radica en los plazos y la moneda de pago, ante la ausencia de políticas bancarias de fomento.
Como ejemplo de éxito local, destacó el desarrollo de los departamentos del edificio Arena (en tierras vinculadas a la Asociación de Cooperativas Argentinas): "Es espectacular cómo se está vendiendo porque se venden sin ingresos, todo en cuotas. En 60 cuotas, en pesos, con el índice de la construcción. Si vos le pedís un 30% o un 40% de anticipo, ya ahí no tenés comprador".
Hacia el mediano plazo, Pagnanini se mostró optimista respecto a la estabilización de las variables macroeconómicas a partir del empuje de sectores como la energía y la minería a nivel nacional. "Me hace acordar a los melones en el carro, que acomodándose un poco, después las cosas se acomodan solas", concluyó, subrayando la necesidad de sostener los presupuestos educativos y de infraestructura para consolidar el desarrollo local.