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19 de marzo de 2026
La economista Margarita Musante compartió su recorrido desde sus inicios en la ciudad hasta su presente profesional en Estados Unidos, y destacó el valor de la educación y el esfuerzo.
En un estudio de radio de Ramallo, la escena parece cotidiana. Sin embargo, la historia que se pone en palabras trasciende lo personal: habla de formación, decisiones y de todo lo que implica animarse a salir al mundo sin perder el origen.
“Ramallo es mi lugar en el mundo”, dice Margarita Musante, y en esa frase resume el vínculo que mantiene intacto con la ciudad donde comenzó su camino.
Su recorrido académico se inició en el Instituto Ramallo y continuó en Rosario, la Universidad Nacional, donde se graduó como licenciada en Economía. Más tarde, su formación se consolidó en Buenos Aires, mientras daba sus primeros pasos en el ámbito profesional.
Pero el punto de inflexión llegó con una decisión que implicó salir de la zona de confort. “Nunca me imaginé llegar hasta este lugar”, reconoce. La oportunidad de acceder a una beca en Estados Unidos marcó un antes y un después en su trayectoria.
El proceso, sin embargo, estuvo lejos de ser sencillo. “Me fui con una valija y nada, sin saber qué iba a pasar”, recuerda. La frase no sólo describe el viaje físico, sino también el salto emocional que implicó dejar atrás su entorno.
Margarita desarrolla hoy su carrera en el ámbito académico y participa en espacios internacionales de análisis económico. Sin embargo, el crecimiento profesional no estuvo exento de costos personales.
“Emigrar no es fácil… fue un desarraigo y tuvo un costo emocional importante”, admite. Y agrega: “Estar lejos de la familia y perderse momentos no es algo menor”. En ese equilibrio entre oportunidades y renuncias se construyó su experiencia.
A pesar de ello, su mirada sobre la formación argentina es contundente. “Estamos muy bien en términos educativos, es un orgullo”, afirma, destacando el valor de la educación pública y privada en el país.
Durante su visita a Ramallo, la economista regresó a su antigua escuela para compartir su experiencia con estudiantes. Allí, el eje de su mensaje fue claro: el origen no condiciona el futuro.
“Se puede llegar con esfuerzo, con disciplina y con perseverancia”, sostuvo frente a los jóvenes. Su objetivo no fue sólo contar su historia, sino también abrir posibilidades en quienes la escuchaban.
En ese sentido, remarcó que sus decisiones nunca estuvieron guiadas únicamente por lo económico. “Siempre quise poner mi carrera al servicio del otro”, explicó, en referencia a su vocación por trabajar en políticas públicas y desarrollo.
El regreso a la ciudad también tuvo una carga emocional especial. “Sentí que volvía a ser esa chica de la escuela”, contó, al recordar su paso por el Instituto Ramallo.
Lejos de cualquier mirada idealizada, su historia combina esfuerzo, incertidumbre y aprendizaje. Pero también deja una certeza: las oportunidades pueden construirse, incluso desde contextos alejados de los grandes centros.
Antes de cerrar, deja una reflexión que sintetiza su recorrido: “Siempre hay alguien dispuesto a ayudarte, pero también es clave rodearse de personas que te impulsen”.
Radicada en Estados Unidos desde 2022, Margarita consolidó un camino profesional que combina formación académica y participación en espacios de análisis económico global. Actualmente avanza con su doctorado y forma parte del comité de Bretton Woods Committee, donde se abordan algunos de los principales desafíos de la economía internacional.
En ese ámbito, su trabajo le permite seguir de cerca el impacto de las políticas económicas a escala global, con especial atención en las decisiones que toman las principales potencias y su efecto en países en desarrollo. Su mirada, formada tanto en Argentina como en el exterior, le aporta una perspectiva integral sobre los procesos económicos.
A pesar de ese presente internacional, su vínculo con Ramallo permanece intacto. Desde la distancia, continúa valorando su origen y el camino recorrido, convencida de que su historia puede servir como referencia para quienes hoy comienzan a proyectar su futuro desde la misma comunidad que la vio crecer.