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El abogado laboralista Ignacio Mateucci cuestionó los alcances de los cambios impulsados a nivel nacional y advirtió que no impactarán en la creación de puestos de trabajo ni en la reducción del empleo no registrado. Señaló que en la región el panorama sigue estancado y alertó por el futuro del sistema previsional.
El debate por la reforma laboral volvió a instalarse con fuerza en el escenario nacional, pero para el especialista en derecho del trabajo Ignacio Mateucci los cambios aprobados “quedaron a mitad de camino” y no abordaron los problemas estructurales del mercado laboral argentino.
En diálogo con Radio Ramallo, el abogado consideró que era necesaria una actualización normativa acorde a las nuevas modalidades laborales, aunque remarcó que el proyecto con media sanción no generará un impacto significativo en la creación de empleo ni en la reducción del trabajo informal.
“Se desaprovechó una oportunidad muy grande. Es cierto que hacía falta una reforma porque los tiempos cambiaron y hay nuevas formas de trabajo vinculadas a la tecnología, pero los cambios que se hicieron son en parte irrelevantes y dejan muchas cuestiones sujetas al criterio judicial”, sostuvo.
Según explicó, uno de los principales déficits es no haber avanzado en la regulación específica de actividades emergentes como el trabajo por aplicaciones, el home office o las nuevas formas de contratación digital. “Eso es una realidad en el mundo y no se va a poder frenar. Había que legislar fuerte sobre esas modalidades”, afirmó.
Mateucci también puso el foco en el costo de la formalización laboral. “Hoy es muy caro blanquear a un trabajador. Muchas pymes no lo hacen porque no pueden afrontar esos costos. Si no se reduce de manera sustancial el costo del empleo formal, no se va a revertir el 43 por ciento de trabajo en negro que tiene la Argentina”, advirtió.
En ese sentido, propuso disminuir cargas y aportes para incentivar la registración: “Si aumenta la masa de trabajadores en blanco, el porcentaje de aporte individual podría bajar. Es una cuestión económica, pero esa es la clave”.
El abogado reconoció que existen abusos tanto de empleadores como de trabajadores. Del lado patronal, mencionó situaciones en las que no se respetan plenamente derechos como las vacaciones. Del lado de los empleados, señaló el uso de certificados médicos difíciles de comprobar. “Lo que faltó fue crear mecanismos ágiles de resolución de conflictos cotidianos, en lugar de judicializar todo”, indicó.
Consultado sobre el impacto regional, explicó que en el cordón industrial de San Nicolás, Ramallo y Villa Constitución no se registró un crecimiento sostenido del empleo privado en la última década. “La cantidad de puestos de trabajo está estancada. Lo que sí creció es el monotributo y el emprendedurismo, pero hay que analizar qué tipo de vínculo real existe detrás de esas figuras”, subrayó.
Respecto a la denominada “industria del juicio”, relativizó su incidencia y explicó que el incremento estadístico de demandas laborales responde en parte a cambios procesales que obligan a iniciar causas separadas por distintas incapacidades. “No es que haya más conflictos que en otras zonas industriales comparables”, aclaró.
Finalmente, alertó sobre el impacto futuro en el sistema previsional. “Es gravísimo. Esa masa de trabajadores que hoy está en negro no va a tener aportes ni cobertura de salud. El sistema ya está colapsado y en cinco o diez años la situación puede ser mucho peor”, concluyó.
Para Mateucci, la discusión de fondo sigue pendiente: reducir la informalidad, actualizar la legislación a las nuevas realidades laborales y garantizar sustentabilidad al sistema jubilatorio antes de que la crisis sea irreversible.
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