Miercoles
11 de Febrero de 2026
POLITICA
11 de febrero de 2026

El justicialismo de Ramallo alcanzó una lista de unidad en el proceso de normalización partidaria. La nómina consensuada integra a los dos sectores que inicialmente competían por la conducción.
El Partido Justicialista de Ramallo logró cerrar una etapa de tensiones internas con una foto poco habitual en tiempos de disputa política: todos los sectores sentados a la misma mesa y una sola lista para conducir el espacio. Después de semanas de negociaciones y del riesgo concreto de una elección interna, el peronismo local acordó una nómina de consenso que tendrá a Darío Poletti como presidente del partido.
El entendimiento se selló en las horas previas al cierre formal del proceso de presentación de listas, cuando todavía se mantenía el escenario de competencia entre dos propuestas. Hasta ese momento, el clima anticipaba una contienda electoral puertas adentro, con diferencias sobre el rumbo y la conducción del espacio.
Sin embargo, la posibilidad de una interna terminó cediendo frente a una premisa compartida: priorizar la unidad.
El resultado fue una lista única que reúne a referentes de la actual conducción y a quienes, en un principio, se habían organizado como alternativa.
Poletti estará acompañado por Teresita de Zabaleta en la vicepresidencia y José María Gorostiza en la secretaría general, tres nombres que representan la continuidad del esquema partidario que viene trabajando en el distrito. A la vez, el acuerdo incorporó a dirigentes del otro sector, que optaron por integrarse para consolidar una estructura común.
La nómina que inicialmente competía —integrada por Raúl Alberto Comolli García, Alejandra Cecilia Niz y Hernán Carlos Stebano— resolvió sumarse al consenso y dejar de lado la disputa electoral. El gesto fue leído dentro del espacio como una señal de cohesión en un momento donde el justicialismo busca reorganizarse.
Durante las semanas previas, la presentación de dos listas había activado el debate interno. Las diferencias no sólo eran de nombres, sino también de estrategias y formas de conducción. En distintos encuentros partidarios se cruzaron posturas, se evaluaron escenarios y se midieron fuerzas.
Quienes siguen de cerca la vida del PJ local admitían que una interna podía dejar heridas difíciles de cerrar en un contexto político complejo, tanto a nivel distrital como provincial.
Por eso, las últimas horas antes del cierre fueron clave. Hubo llamados, reuniones y conversaciones reservadas. El objetivo era acercar posiciones y evitar que la competencia fragmentara al espacio.
Finalmente, el acuerdo llegó.
La decisión de confluir en una lista única fue interpretada como una señal política hacia adentro y hacia afuera. Hacia adentro, para mostrar capacidad de diálogo y ordenamiento. Hacia afuera, para fortalecer la presencia del peronismo en el escenario local.
La normalización institucional del partido forma parte, además, de un proceso más amplio que atraviesa el justicialismo bonaerense, con la intención de recomponer estructuras, actualizar autoridades y consolidar liderazgos territoriales.
En ese marco, la conducción consensuada busca dar previsibilidad y evitar conflictos que resten energía a la acción política.
Con Poletti al frente, el PJ de Ramallo inicia una nueva etapa con la premisa de sostener la cohesión y ampliar la participación de los distintos sectores. El desafío será traducir esa unidad formal en trabajo cotidiano, militancia y presencia territorial.
Así, sin urnas ni competencia interna, el peronismo local cerró un capítulo de incertidumbre y apostó por la síntesis. La lista única no sólo ordena nombres, sino que intenta ordenar el espacio.
La conducción renovada tendrá ahora la tarea de encarar el año político con un partido alineado y con reglas claras. En tiempos donde la fragmentación es frecuente, el acuerdo aparece como una excepción buscada.
El PJ de Ramallo eligió, esta vez, negociar antes que confrontar. Y Darío Poletti será quien encabece ese nuevo tramo.
Seguinos
3407408934