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19 de Enero de 2026
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19 de enero de 2026

El productor agropecuario Daniel Berdini analizó la campaña agrícola 2025/2026: rindes récord en trigo, buen estado de los cultivos de maíz y soja, pero costos altos, tasas de interés elevadas y una recuperación que todavía demandará varios años tras las sequías.
A mediados de enero, cuando gran parte de la cosecha gruesa aún transita etapas clave de desarrollo, el productor agropecuario Daniel Berdini trazó un panorama prudente pero realista sobre el presente y las perspectivas del campo en la región. Si bien los números productivos entusiasman, advirtió que el impacto económico no será tan extraordinario como sugieren los rindes.
“Estamos frente a un año que todavía se tiene que consolidar, porque es muy prematuro para hablar de soja y maíz de segunda”, explicó. En cambio, destacó lo ya ocurrido con el trigo: “Fue extraordinario en rindes, pasamos de 17 o 18 millones de toneladas a 26 millones, quizá un poco más cuando se cierre la cosecha”.
El buen desempeño no fue homogéneo en todos los cultivos. Berdini señaló que “en arvejas y lentejas fue más dispar, porque cuando viene muy lluvioso todo el complejo arvejero se ve muy afectado”.
En cuanto al maíz de primera, aseguró que “está en muy buen estado”, mientras que para la soja y el maíz de segunda insistió en que “todo lo que falta de enero y febrero es clave”.
Sin embargo, al analizar la rentabilidad, el productor fue contundente: “En kilos sí es un muy buen año, pero no se va a ver reflejado tanto en lo económico”. Según detalló, los costos de producción siguen siendo elevados y condicionan el resultado final. “Las tasas de interés están altísimas; hoy financiarse arranca en el 40% para arriba”, explicó, y agregó que el combustible y los fertilizantes “pegan muy alto en el costo de producción”, aunque reconoció que los agroquímicos “sí han bajado y se han adecuado”.
Berdini remarcó que muchos productores aún arrastran las consecuencias de las últimas campañas marcadas por la sequía.
“El norte del partido de Ramallo estuvo tres años muy golpeado; cuando perdés una campaña completa, perdés 20 o 30 quintales y necesitás cuatro o cinco años buenos para recuperarte”, afirmó. Incluso con una muy buena cosecha, aclaró que “en campo alquilado, en un año bueno, al productor le quedan 3, 4 o 5 quintales”.
Sobre la baja temporal de retenciones, reconoció que el impacto fue limitado pero existente: “El exportador no tenía todos los granos y tuvo que salir a comprarlos, y eso sostuvo precios relativamente altos”. Aun así, advirtió que “cuando entre la nueva campaña, a partir de abril o mayo, los precios tienden a normalizarse, con 30 o 40 dólares menos”.
Finalmente, destacó el efecto derrame que genera una cosecha voluminosa: “El movimiento es enorme: hay millones de camiones más girando, más fletes, más combustible, más actividad en toda la cadena”. Aunque aclaró que ese dinamismo también implica mayores costos, subrayó que “el derrame es directo y en el cortísimo plazo, apenas se levanta la cosecha”.
Con cautela y números sobre la mesa, Berdini sintetizó el escenario: una campaña muy buena en producción, necesaria para recomponer al sector, pero todavía insuficiente para hablar de una recuperación plena tras años de adversidad climática y financiera.
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