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14 de enero de 2026

“La depresión no es solo emocional: impacta directamente en la salud cardiovascular”

La Dra. Alejandra Ávalos Oddi, asesora y exdirectora del Consejo de Aspectos Psicosociales de la Sociedad Argentina de Cardiología, explicó en la Radio Ramallo cómo los trastornos de salud mental generan un estado inflamatorio que incrementa hasta un 50% el riesgo de ACV e infarto. Mujeres jóvenes y personas con menor acceso a recursos, entre los grupos más afectados.

La depresión no es solo un problema emocional: es un fenómeno complejo que impacta de manera directa sobre el corazón. Así lo explicó la Dra. Alejandra Ávalos Oddi, asesora y exdirectora del Consejo de Aspectos Psicosociales de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), durante una extensa entrevista en Radio Ramallo, donde advirtió que la evidencia científica nacional e internacional es concluyente sobre la relación entre salud mental y enfermedad cardiovascular.

“La depresión es un fenómeno biológico, cognitivo, conductual, físico y social que ejerce un impacto directo y significativo sobre la salud cardiovascular”, señaló la especialista, y remarcó que las personas con depresión pueden tener hasta un 50% más riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular o un infarto de miocardio.

Según explicó, el vínculo es bidireccional: la depresión aumenta el riesgo cardiovascular y, a su vez, haber atravesado un evento cardíaco incrementa la probabilidad de desarrollar un trastorno depresivo, especialmente en mujeres. “La mujer tiene el doble de riesgo de depresión que el hombre, y cuando ocurre un evento cardiovascular ese riesgo se duplica”, afirmó.

Ávalos Oddi destacó que la salud mental impacta en lo que se conoce como eje psico-neuro-inmuno-endocrino. “La mente y el mundo emocional influyen sobre el sistema inmunológico, neuroendocrino y hormonal, y eso tiene una repercusión orgánica definitiva”, explicó.

Uno de los principales obstáculos, señaló, es que la depresión suele manifestarse con síntomas físicos que dificultan su detección. “Muchas veces aparece como cansancio extremo, insomnio, irritabilidad o fatiga persistente, y la persona no lo interpreta como un problema de salud mental”, advirtió.

Además, subrayó que los trastornos del ánimo modifican conductas clave para la salud cardiovascular. “Los pacientes con depresión suelen ser más sedentarios, tienen hambre emocional, mayor consumo de carbohidratos dulces y salados, fuman más, toman más alcohol y abandonan con mayor frecuencia los tratamientos médicos”, enumeró.

En ese contexto, la cardióloga hizo foco en los determinantes psicosociales y socioeconómicos. “Las emociones negativas, el estrés crónico, la ansiedad, la soledad, la violencia de género, el bajo nivel educativo y el limitado acceso a la salud son factores no convencionales que hoy incorporamos en la evaluación del riesgo cardiovascular”, explicó.

Los datos actuales refuerzan la preocupación: entre el 30 y el 35% de la población presenta malestar psicológico y uno de cada tres argentinos sufre depresión. “Este fenómeno tiene mayor impacto en mujeres jóvenes, personas de bajos recursos y jóvenes, por una combinación de factores biológicos, sociales y de género”, sostuvo.

Consultada sobre cómo detectar un cuadro depresivo, Ávalos Oddi fue clara: “Lo primero es registrarse. Salir del piloto automático y preguntarse si uno está cómodo, si disfruta, si tiene ganas. Muchas veces el entorno se da cuenta antes que la propia persona”.

Desde la práctica médica, explicó que existen herramientas simples para el diagnóstico temprano. “Los cardiólogos usamos test de screening muy breves, como el PHQ-2, que con dos preguntas nos permiten conocer el estado anímico del paciente”, detalló.

En cuanto al tratamiento, remarcó que no siempre comienza con medicación. “La primera intervención no farmacológica es el movimiento. Un paciente sedentario que empieza a moverse mejora muchísimo su estado de ánimo”, aseguró, y agregó que la terapia cognitivo-conductual y las prácticas contemplativas como la meditación, el yoga o el mindfulness también cumplen un rol clave.

Finalmente, la especialista insistió en la importancia de no postergar la consulta. “Nada se puede tratar si no se diagnostica a tiempo. Pedir ayuda es fundamental, porque la salud mental impacta en todo el organismo y, en particular, en el corazón”, concluyó.

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