Ruslan Shakin es un solitario y solidario atleta que recorre el mundo al trote, sólo en compañía de su carrito (un cochecito para bebés) de tres ruedas, donde lleva a cuesta el sueño y la finalidad de juntar fondos para construir un pozo de agua en un pueblo de Etiopía, Africa, de 300 habitantes.El martes por la noche llegó desde Rosario y estará corriendo a El Paraíso donde este miércoles pasará la noche para seguir su destino que es la ciudad de Buenos Aires escalas mediante.

Desde su llegada a Ramallo, José Luis Pelemene y Juan José Degliantoni de Herbe se encargaron de hacer de su estadía confortable brindandole alojamiento, comida para que pueda descansar de la travesía que lo llevó a cruzar la cordillera de Valparaíso hasta este punto del planeta. 


Ruslan es profesor de historia y nació en una ciudad de 600 mil habitantes cerca de Moscú. Después estudió logistica y se trasladó a la Los Angeles, donde hace nueve meses dejó su trabajo para iniciar esta cruzada solidaria.  

Esta carrera solidaria que  lleva por diversos lugares del Hemisferio Sur a este ruso de 38 años, que vive en Los Angeles desde los 23, comenzó a gestarse hace más de cuatro, cuando leyó un libro de una organización mundial que le ha permitido a millones de personas acceder a tener agua potable. Aquella lectura motivó a Ruslan a “tener que hacer algo”, dado que más de 2 billones de personas en el mundo carecen de acceso a servicios de agua potable segura. 

El viaje comenzó en Japón, luego se trasladó a Australia y desde allí a Chile, donde inició su travesía por América del Sur, justamente la leyenda que uno puede apreciar en su carro: “Corriendo por América del Sur desde Valparaíso a Buenos Aires Charity: Water@ruslanshakin”. “Estuve en Chile, un país muy lindo y ahora voy a ir hasta Buenos Aires, recorriendo todas las provincias de este hermoso país”, sostuvo  y destacó que “Antes no hacía deportes, sólo jugaba ajedrez y luego de leer aquel libro empecé a competir en maratones. Digamos que me estaba preparando para este recorrido”, sonríe.

Hasta el momento, sólo lleva recaudado 10 mil dólares de los 20 mil que debe reunir para poder concretar su objetivo: “Nunca he estado en África, por ahora recorro Sudamérica y cuando logre reunir el dinero voy a ir a Etiopía y contratar especialistas para hacer los pozos de agua, para que esa gente pueda tener agua potable. En ese pueblo, la gente recorre más de 10 kms diarios en busca de agua, que no es potable. Creo que es una forma de hacer algo por los que lo necesitan, para que este mundo sea más justo y sano para todos. Cuando reúna el dinero me voy a instalar en Etiopía hasta que el pozo esté terminado. Es que no puedo creer que en 2019 aún haya tanta gente que no pueda acceder a esto que es tan vital para la vida, como es el agua”, confiesa Ruslan, quien es soltero y no tiene hijos.

Pasó por Ramallo y corre por llegar a Buenos Aires para luego cruzar el Atlátnico y trasladarse hacia Sudafrica y cruzar el continente en pos de su objetivo. 

 

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