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29 de Octubre de 2026
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29 de octubre de 2026
Carolina Arias, jefa de Relaciones con la Comunidad destacó que el programa, con 32 años de historia, entregó equipamiento deportivo a 15 escuelas de Ramallo para fortalecer la educación física y la convivencia.
Detrás de una pelota nueva, una colchoneta o un arco de fútbol puede esconderse algo mucho más grande que un elemento deportivo. Puede haber un encuentro, una amistad o la confianza que nace cuando una escuela siente que su proyecto vale la pena.
Con esa mirada, Carolina Arias, jefa de Relaciones con la Comunidad de Ternium, celebró el cierre de una nueva edición del programa deportivo que reunió durante dos meses a miles de estudiantes de Ramallo y la región.
La iniciativa alcanzó a 2.300 alumnos de Ramallo y culminó con la entrega de material deportivo destinado a 15 escuelas secundarias, públicas y privadas, que participaron de distintas disciplinas.
“Es mucho más que deporte”, resumió Arias, convencida de que el verdadero valor del programa aparece en esos vínculos que nacen fuera del resultado de un partido.
Cada establecimiento recibió equipamiento elegido según sus propias necesidades. Algunas escuelas incorporaron pelotas de vóley, otras jabalinas para atletismo y otras renovaron arcos de fútbol para seguir fortaleciendo sus propuestas de educación física.
“El material se compra de acuerdo con las necesidades puntuales de cada escuela”, explicó.
Esa lógica, lejos de una entrega uniforme, buscó responder a los proyectos que cada institución desarrolla durante el año, permitiendo que el equipamiento tenga continuidad una vez terminados los torneos.
El programa no es una experiencia aislada. Lleva 32 años de funcionamiento y forma parte de uno de los ejes históricos de trabajo comunitario de Ternium: la educación y el deporte como herramientas de inclusión.
“Desde Ternium seguimos apostando a este programa”, afirmó Arias, destacando la continuidad de una propuesta que atraviesa generaciones de estudiantes.
El acto de cierre reunió a representantes escolares en el CENS 60, donde directivos, docentes y alumnos compartieron un momento que funcionó como reconocimiento al esfuerzo colectivo realizado durante semanas de competencia.
Pero, para Arias, el balance excede la cantidad de participantes o el volumen del equipamiento entregado.
Lo verdaderamente importante, sostuvo, es que cada torneo deja algo que permanece cuando termina el último partido: la posibilidad de que chicos de distintas escuelas se conozcan, compartan experiencias y construyan comunidad desde el deporte.
Antes de despedirse, eligió que el reconocimiento no quedara solamente en las instituciones, sino también en quienes sostienen el programa todos los días: “Felicitaciones a todos los alumnos, sus docentes y las escuelas”.