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La industria frigorífica atraviesa un momento de fuerte incertidumbre en Pérez Millán luego del cierre del mercado chino tras la detección de un antibiótico en un cargamento. Marcos Niz, periodista de la localidad y empleado de la empresa, explicó que la planta busca nuevos mercados para recuperar actividad y sostuvo que “esto de alguna manera se va a destrabar”.
En Pérez Millán, la situación de Arre Beef se sigue día a día. La industria frigorífica, una de las principales fuentes de actividad de la localidad, atraviesa un período marcado por la caída de la producción y la incertidumbre después de la interrupción de las operaciones con China.
El escenario fue explicado por Marcos Niz, titular de FM 104.9 Poné Éxitos y trabajador de la empresa, durante una entrevista con Radio Ramallo. Para describir el impacto que tuvo la pérdida de ese mercado, aportó un dato que permite dimensionar la magnitud del cambio: “De estar faenando mil quinientos animales diarios pasó a faenar setecientos”.
El descenso de la faena está directamente relacionado con la pérdida del mercado chino. Según explicó Niz, Arre Beef destinaba aproximadamente el 70% de sus mercados a China. La situación cambió luego de que se detectara la presencia de un antibiótico en un cargamento.
“A partir de ahí se cerró el mercado hacia China”, relató. Después de ese cierre, durante aproximadamente dos meses se había abierto un mercado vinculado a la faena para consumo kosher. Ese contrato se cumplió, pero posteriormente no se abrieron nuevos mercados con el volumen suficiente para compensar la pérdida.
La consecuencia fue una reducción importante de la actividad de la planta.
Arre Beef había incrementado su capacidad productiva precisamente a partir de la expansión de sus mercados. Niz recordó que, cuando la empresa consiguió ingresar al mercado chino, tuvo que ampliar sus instalaciones y sumar trabajadores.
“Por eso Arre Beef fue noticia cuando hicieron las cámaras nuevas, por eso se faenaban mil quinientos animales, por eso Arre Beef incorporaba trescientas, cuatrocientas personas más”, explicó.
El desafío actual consiste en encontrar alternativas que permitan recuperar parte de ese nivel de actividad. Según Niz, la empresa está buscando nuevos mercados desde que se produjo el cierre de las operaciones con China.
Una de las posibilidades que aparece en el horizonte es nuevamente el mercado kosher. Niz aclaró que se trata de información extraoficial, pero señaló que existe la intención de avanzar en esa dirección.
“Se habla muy fuerte que el próximo mes podrían arribar judíos, que está la intención”, sostuvo.
La expectativa está puesta en que ese mercado pueda transformarse en una alternativa más estable. Según explicó, la intención sería trabajar durante todo el año y no solamente a partir de contratos por períodos determinados.
La necesidad de recuperar volumen tiene que ver también con las dimensiones que alcanzó la planta. Niz consideró difícil que una empresa de las características actuales pueda sostenerse durante mucho tiempo con una faena de 600 o 700 animales diarios.
“Yo difícil es hoy en la actualidad, con lo amplio y lo grande que está la empresa, de que se sostenga faenando seiscientos, setecientos animales por día”, señaló.
La situación de Arre Beef trasciende las puertas del frigorífico. En una localidad donde la continuidad laboral de la industria tiene un fuerte impacto sobre la economía cotidiana, la caída de la producción genera preocupación entre trabajadores, familias y comerciantes.
“En la localidad es incertidumbre desde ya”, describió Niz.
El efecto también alcanza a los trabajadores que continúan desempeñándose en la planta. Hay sectores cuyos ingresos dependen de la cantidad de animales faenados, del quilaje o de las unidades procesadas.
“Al bajar la producción quienes están cumpliendo con su tarea les baja el ingreso”, explicó.
A esto se suma la situación de trabajadores contratados que actualmente no están trabajando y, por lo tanto, no reciben un salario. “Hay personas que pertenecían al sector de personal contratado que en la actualidad no están trabajando, por ende no están recibiendo ningún salario. Entonces esa gente es totalmente preocupante”, afirmó.
El movimiento comercial también siente las consecuencias. Niz señaló que existe incertidumbre y que la localidad atraviesa un momento de cautela después de años en los que la continuidad laboral vinculada a la industria había permitido sostener una dinámica económica estable.
“Pérez Millán tiene una continuidad laboral que hace que esté bien”, había señalado en una conversación anterior, según recordó durante la entrevista. Ahora, ante el escenario actual, definió el momento como “regular”.
La situación, además, se inscribe en un contexto económico más amplio. Para Niz, el frigorífico no es ajeno a las dificultades que atraviesan otras industrias argentinas.
“Yo creo que no escapa a la realidad del país”, sostuvo.
Entre los factores que mencionó aparece el comportamiento del dólar y el nivel de los costos industriales. Según explicó, un dólar estable puede contribuir a contener la inflación, pero al mismo tiempo representa una dificultad para empresas que necesitan mantener competitividad en los mercados externos.
Durante la entrevista también se refirió al origen del conflicto con China y al control sanitario que permitió que el cargamento con presencia de antibióticos llegara a destino.
Niz puso el foco en el rol de SENASA y señaló que el organismo tiene responsabilidad en los controles previos vinculados con la hacienda.
“Quien debe destrabar este, entre comillas, conflicto entre la industria y el país de China tiene que ser SENASA, y SENASA es el Gobierno”, afirmó.
Y agregó: “Quien controla cuando se carga la hacienda, por decirlo de alguna manera, en documentación, etcétera, etcétera, es SENASA”.
La cuestión forma parte de un conflicto que todavía debe encontrar una salida y que tiene consecuencias concretas sobre la producción de Arre Beef y sobre la comunidad de Pérez Millán.
Mientras tanto, distintos sectores buscan que la actividad pueda recuperarse. Niz señaló que hubo reuniones entre representantes de la empresa y autoridades municipales y que también se prevén encuentros con el sector gremial.
“Todos están, inclusive los empleados, tirando para el mismo lugar, para que todo se solucione”, sostuvo.
Ese es hoy el objetivo compartido en Pérez Millán: recuperar mercados, aumentar la faena y devolver previsibilidad a una industria que llegó a procesar hasta 1.500 o 1.600 animales por día.
La diferencia con el presente es significativa. Pero, pese a la incertidumbre, Niz conserva una mirada optimista sobre el futuro.
“Yo tengo que ser optimista y obviamente positivo. Yo creo que esto de alguna manera se va a destrabar”, afirmó.
La expectativa de la localidad está puesta justamente allí: que la búsqueda de nuevos mercados permita recuperar actividad y que Arre Beef vuelva a convertirse en el motor de empleo y movimiento económico que durante años marcó el pulso cotidiano de Pérez Millán.