Miercoles
9 de Septiembre de 2026
LOCALES
9 de septiembre de 2026
La jueza de Faltas de Ramallo analizó las infracciones más frecuentes, explicó cómo se determinan los valores de las multas y advirtió sobre la circulación de menores en motos. También pidió mayor responsabilidad de las familias.
El Juzgado de Faltas de Ramallo atraviesa un período de relativa tranquilidad, aunque las infracciones de tránsito continúan ocupando buena parte de las actuaciones. Las motos aparecen como uno de los principales focos de atención, sobre todo por la falta de documentación y los escapes no reglamentarios.
Así lo explicó la jueza de Faltas de Ramallo, Sol Aroza, durante una entrevista en la que repasó las estadísticas del distrito, el funcionamiento de las multas y una problemática que vuelve a cobrar fuerza durante los meses de mayor circulación.
“Por ahora viene bastante tranquilo, que tiene que ver un poco con la temporada del año”, señaló Aroza. Sin embargo, advirtió que el escenario puede cambiar durante el verano: “Verano siempre por ahí es un poquito más heavy”.
La magistrada destacó, además, el trabajo conjunto entre el Juzgado de Faltas y la Subsecretaría de Seguridad. Según explicó, el objetivo de los controles no pasa solamente por sancionar, sino también por generar conciencia.
“Esperemos que todo este tiempo que se viene trabajando muy bien con la Subsecretaría de Seguridad y el Juzgado de Faltas cree conciencia en la gente y baje los números”, afirmó.
Las faltas relacionadas con motovehículos continúan entre las más frecuentes en Ramallo. La falta de documentación y los escapes no reglamentarios aparecen entre las principales infracciones detectadas.
“Las situaciones que mayormente se plantean siguen siendo las cuestiones con los motovehículos, la falta de documentación y el escape no reglamentario”, explicó Aroza.
La jueza señaló que los casos vinculados con escapes no reglamentarios disminuyeron, aunque todavía forman parte de las actuaciones habituales.
En ese sentido, también explicó que las estadísticas están relacionadas con las políticas de control que establece el Municipio.
“Las políticas de control que establece el Ejecutivo a través de la Subsecretaría de Seguridad tienen que ver más con el tránsito que con otro tipo de faltas”, indicó.
Y resumió el panorama con una frase contundente: “Lamentablemente, las faltas de tránsito siguen siendo las protagonistas”.
Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue el valor de las sanciones. Aroza explicó que cada jurisdicción puede establecer determinadas particularidades dentro del marco de las normas nacionales y provinciales.
“Cada pueblo puede tener una legislación diferente, por ejemplo, y una valoración diferente”, explicó.
En Ramallo, las multas se determinan a partir de unidades fijas y cada infracción establece determinados mínimos y máximos.
“Ni es 300 ni es 1.000. Puede ser 300, puede ser 1.000, puede ser 500. El valor es los hechos de la falta”, detalló.
Aroza explicó también que el valor de la unidad fija está relacionado con el precio del combustible y que el municipio toma como referencia el valor establecido por el Ministerio de Transporte de la provincia de Buenos Aires.
“Esa unidad fija, ¿cómo se mide? Por el valor de combustible”, señaló.
La situación puede complicarse cuando un motociclista acumula varias infracciones durante un mismo procedimiento.
“Imagínate que si vos concurrís con varias faltas, que es lo que le pasa a los motovehículos, concurrís varias faltas a la vez, es millonaria la falta”, advirtió.
Entre los ejemplos mencionó la falta de carnet, la ausencia de cédula de identificación del vehículo y la falta de seguro. A esas infracciones pueden sumarse otras, como circular sin casco o sin dominio.
“Si a eso le sumás que no ibas sin casco o no te llevabas el dominio de la moto, tenés ahí 1.250 unidades fijas”, explicó.
La conducta del conductor durante un operativo también puede ser considerada. Intentar escapar de un control o mantener una actitud irrespetuosa con un inspector son circunstancias que pueden influir al momento de establecer la sanción.
Aroza confirmó que en Ramallo también se labran actas por pasar semáforos en rojo.
“Sí, sí, en semáforo rojo han hecho los inspectores actas de infracción”, afirmó.
Respecto del estacionamiento indebido, aclaró que la gravedad depende de las circunstancias de cada caso.
“No es lo mismo estacionar en una raya amarilla en el centro que tapar, por ejemplo, la entrada de un hospital”, explicó.
En este último caso, el bloqueo de un acceso sanitario puede agravar la situación debido a la importancia de mantener despejadas esas entradas.
Sobre el uso del celular mientras se conduce, indicó que hasta el momento no se había valorado una infracción de ese tipo en el Juzgado de Faltas.
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la situación de los menores involucrados en hechos de tránsito.
Aroza diferenció las competencias del Juzgado de Faltas de aquellas correspondientes a la Justicia ordinaria en materia penal. Sin embargo, consideró que los adultos deben asumir un papel más importante cuando los menores quedan involucrados en determinadas situaciones.
“Yo creo que adolece el régimen penal del juvenil nuevo de no traer a los padres”, sostuvo.
Y fue más contundente: “Para lograr un verdadero cambio y poder plantear la situación de vulnerabilidad de derechos de los menores, es necesario traer a los padres. Yo traería a los padres”.
En materia de tránsito, la jueza recordó que la edad y la cilindrada de los vehículos están vinculadas con las condiciones establecidas por la normativa.
La discusión, según planteó, no debería centrarse solamente en la sanción, sino también en la responsabilidad de los adultos que permiten determinadas conductas.
Para Aroza, el problema de las infracciones vinculadas con motos y menores excede a Ramallo.
“Es como un problema ya endémico”, afirmó.
Y agregó: “Desde Capital Federal para este lado, el problema de las infracciones de tránsito, los menores y todo eso, estamos todos parejos”.
Ante este escenario, consideró que los legisladores deben analizar nuevas herramientas para abordar una problemática que se repite en distintas ciudades.
“Creo que los legisladores deben trabajar para buscar alternativas”, planteó.
Con la llegada de los meses de mayor circulación de motos, Aroza puso el foco en la responsabilidad de las familias y en la importancia de respetar las edades y condiciones establecidas para conducir.
“Todavía, como padres, no alcanzamos a entender que la aptitud para obtener el carnet de conducir no es caprichosa”, afirmó.
La jueza explicó que las edades y cilindradas habilitadas responden a determinadas condiciones psicofísicas.
“No es que el legislador se levante un día y diga: ‘A ver, vamos a ver, esta va a ser la edad’. No. Tiene que ver con las cuestiones de condiciones psicofísicas para poder conducir”, sostuvo.
En esa línea, remarcó que la capacidad de reacción y la toma de decisiones son factores fundamentales.
“Si hoy un chico de 16 años no puede conducir una moto de 150 cilindradas es porque no tiene esa capacidad psicofísica para conducir, de reacción, de tomar decisiones y demás”, explicó.
Para Aroza, existe una contradicción que atraviesa a la sociedad. Cuando ocurre un accidente grave, aparecen los reclamos por la falta de controles. Pero cuando esos controles se realizan, también surgen cuestionamientos.
“Cuando están los controles, nos quejamos”, señaló.
Por eso, dejó planteada una reflexión que excede al Juzgado de Faltas y alcanza a toda la comunidad:
“Vamos a tener que hacer una cuestión de análisis de conciencia y decir, bueno, ¿qué queremos nosotros para nosotros, como comunidad, para nuestros hijos, nuestros jóvenes y demás?”.
Y cerró con una definición que sintetiza su mirada sobre el problema: “Creo que hay una materia pendiente que tenemos”.