Lunes
7 de Septiembre de 2026
LOCALES
7 de septiembre de 2026
El presidente de la Sociedad Italiana de Ramallo destacó el sacrificio de quienes llegaron desde distintos países para construir un futuro en la Argentina y llamó a recuperar valores como la solidaridad y el espíritu cooperativo.
El acto por el Día del Inmigrante en Ramallo tuvo uno de sus momentos centrales con las palabras de Roberto Filpo, actual presidente de la Sociedad Italiana. Su discurso recorrió la historia de quienes dejaron sus países de origen para llegar a una tierra desconocida en busca de nuevas oportunidades.
Filpo recordó que la Argentina se construyó a partir de una gran mezcla de culturas y de las familias que, en diferentes momentos de la historia, llegaron desde Europa y, más adelante, desde distintos países de América Latina y otras regiones del mundo.
Muchos de ellos, señaló, escapaban de “guerras, persecuciones, hambrunas, momentos difíciles” y de la falta de horizontes en sus lugares de origen. Dejaban atrás su tierra y atravesaban grandes distancias con la esperanza de comenzar una nueva vida.
“Todos traían el único capital de su vida, que era su fuerza de trabajo y el tesoro más grande que a veces venía en una maleta o en un pequeño baúl, que eran sus sueños”, expresó.
El presidente de la Sociedad Italiana remarcó que aquellos inmigrantes llegaron con la convicción de trabajar, sacrificarse y construir un porvenir para sus familias. Con el paso del tiempo, esas historias individuales también fueron dando forma a la sociedad argentina.
“Aquí construyeron un porvenir. Aquí vivieron su vida, fundaron sus familias, construyeron una sociedad y sin querer fueron haciendo un país, nuestro país”, sostuvo.
En ese sentido, Filpo puso el foco en los valores que dejaron quienes llegaron desde otros lugares. Mencionó la solidaridad, el espíritu cooperativo y la necesidad de pensar en el bien común más allá del interés individual.
“Valores que hoy deben ser rescatados, como la solidaridad, como el espíritu cooperativo, como las ganas de pensar en el bien común más allá del bien individual”, afirmó.
También agradeció el aporte de los inmigrantes en distintos ámbitos de la vida cotidiana. “Gracias entonces, inmigrantes, por la labor en las aulas, en los talleres, en los campos, en las fábricas. Gracias por ese ejemplo permanente”, manifestó.
Para Filpo, la herencia de aquellas familias continúa presente en la Argentina actual. Sus costumbres, lenguas, sabores, músicas y tradiciones forman parte de una identidad que sigue en construcción.
“Gracias porque somos nosotros mismos. Gracias porque hicieron de nosotros una Argentina distinta, una Argentina nueva, una Argentina que está en plena construcción”, concluyó.