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31 de Agosto de 2026
LOCALES
31 de agosto de 2026
Cristian Cardozo, trabajador del frigorífico y referente de la Federación de la Carne, describió en Radio Ramallo un escenario de cuatrocientos despidos, incertidumbre y un pueblo que perdió su movimiento cotidiano
Pérez Millán, una localidad que vive al ritmo del frigorífico Arre Beef, atraviesa uno de sus momentos más difíciles.
Así lo relató esta mañana Cristian Cardozo, trabajador de planta de la empresa e integrante de la Federación de la Carne, en diálogo con Leo en Radio Ramallo.
"No me caracterizo por ser hipócrita, mucho menos al aire", advirtió Cardozo antes de describir un cuadro que calificó de preocupante: la planta trabaja hoy apenas entre un 40% y un 45% de su capacidad.
De los mil quinientos o mil seiscientos animales que solía faenar por día, actualmente procesa entre seiscientos y setecientos. El resultado más visible es que cuatrocientas personas quedaron cesanteadas, doscientas de ellas vecinas de Pérez Millán.
Según explicó el trabajador, la crisis del frigorífico no responde a una caída generalizada del sector exportador —que, aseguró, "goza de buena salud"— sino a un cruce de complicaciones puntuales con los dos principales compradores de Arre Beef: China, que llegaba a representar entre el 60% y el 70% de la producción, y Estados Unidos.
Con China, el problema se originó en un control sanitario. Cardozo relató que, en un muestreo aleatorio, las autoridades chinas detectaron rastros de cloranfenicol —un antibiótico de uso veterinario prohibido tanto en China como en Argentina— en un corte proveniente de un establecimiento de San Luis.
La respuesta fue inmediata: cerca de trescientos contenedores que ya navegaban rumbo a destino, algunos con escalas en Porto Alegre y Lisboa y otros ya en el puerto de Shanghái, fueron sometidos a un control total.
Los 298 contenedores analizados dieron resultado negativo, pero el daño ya estaba hecho: Arre Beef quedó fuera de la lista de proveedores habilitados y hace tres meses que no exporta a ese mercado.
A esa situación se sumó, según Cardozo, el impacto de los aranceles impuestos por Estados Unidos a las carnes sudamericanas, de entre el 15% y el 20%, que volvieron inviable económicamente el envío de mercadería a ese destino. "No vas a mandar carne a un costo de cinco cuando la faenaste a un costo de tres", graficó.
El trabajador puso números al impacto social de la crisis: calculó que, entre salarios que rondan el millón y medio y los dos millones setecientos mil pesos, las cuatrocientas personas sin trabajo representan alrededor de seiscientos millones de pesos que dejaron de circular en la economía local: en la peluquería, la ferretería, el supermercado, changas de jardinería y construcción.
Cardozo describió un pueblo distinto al de otros fines de semana: "Este sábado y domingo la verdad fue triste salir a dar una vuelta y no andaba nadie". Y remarcó que lo más difícil de sobrellevar es la incertidumbre sobre los plazos: no hay certeza de si la situación se resolverá en semanas, meses o hacia fin de año.
Consultado sobre el aumento de los despidos en la región —el diario El Norte había publicado que los despidos en San Nicolás y Ramallo pasaron de un promedio de 57 por mes en 2023 a 104 en 2026, según datos de la Secretaría de Trabajo local—, Cardozo evitó el análisis político y apeló a los datos: "Los datos no se discuten".
Reconoció sentirse interpelado por el discurso oficial que pide paciencia mientras la realidad de los trabajadores muestra otra cara.
El referente gremial insistió en que ni la empresa ni los trabajadores son responsables de la situación con China, y apuntó al Estado, a través de SENASA, como el actor que debería resolver el conflicto sanitario.
También señaló el peso de las relaciones diplomáticas entre los gobiernos como una variable que puede complicar aún más la reapertura del mercado chino.
Consultado por los costos fijos que enfrentan las empresas en medio de la caída de ventas —como las tarifas de electricidad, que rondan los 600 o 700 millones de pesos—, Cardozo apuntó también a la carga impositiva como un factor que dificulta amortiguar las crisis.
Hacia el final de la entrevista, el trabajador expresó su deseo de que la conversación semanal en el frigorífico vuelva a girar en torno al fútbol y no a la incertidumbre laboral: "Ojalá podamos hablar de otros temas", cerró.