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27 de julio de 2026
El dirigente agropecuario trazó un duro diagnóstico sobre la realidad del sector rural en la región. Advirtió sobre las consecuencias de cinco años de sequía, alertó por la posible llegada de un fenómeno climático extremo, cuestionó la falta de políticas de acompañamiento para el productor y comparó el escenario económico actual con la convertibilidad de los años noventa.
El productor agropecuario Daniel Berdini dejó un extenso y profundo análisis sobre la actualidad del campo durante una entrevista en La Radio Ramallo, donde abordó la situación económica del sector, los efectos de la prolongada sequía, el futuro de la producción agrícola y los desafíos que enfrenta el interior productivo.
Desde el comienzo de la charla, Berdini puso el foco en la realidad del pequeño y mediano productor, al sostener que atraviesa una de las etapas más complejas de las últimas décadas. Recordó que la región sufrió cinco años de sequía en los últimos siete y aseguró que el corredor productivo comprendido entre Zárate, Baradero y Rosario fue uno de los más castigados.
“El país acompaña cuando te va bien, pero cuando te va mal, arreglate como puedas”, resumió al describir la falta de herramientas para sostener a quienes trabajan entre 100 y 300 hectáreas. En ese contexto destacó el rol que todavía cumplen las cooperativas agropecuarias, que permiten financiar insumos o postergar pagos para mantener la actividad.
Berdini explicó que la situación difiere notablemente respecto de otras regiones del país. Mientras el oeste bonaerense, La Pampa, Córdoba y parte del norte argentino obtuvieron buenos rindes gracias a un régimen de lluvias más favorable, el este de Santa Fe y el norte de Buenos Aires padecieron pérdidas importantes.
A su entender, el desplazamiento del régimen de precipitaciones modificó el mapa agrícola argentino, favoreciendo zonas que históricamente eran más secas y perjudicando áreas tradicionalmente productivas.
Uno de los tramos más relevantes de la entrevista estuvo dedicado a las perspectivas meteorológicas. Berdini afirmó que distintos centros internacionales anticipan un evento de “Niño extraordinario”, con precipitaciones superiores a las registradas en los últimos cincuenta años.
Aunque aclaró que los pronósticos pueden variar en cuanto al momento de inicio, sostuvo que existe consenso sobre el volumen de agua esperado para la primavera y el comienzo del verano.
En ese sentido, advirtió que podrían repetirse escenarios de inundaciones similares a los ocurridos en Pergamino, La Plata o La Emilia durante anteriores eventos climáticos extremos.
Por ello consideró indispensable que los municipios y organismos provinciales comiencen a trabajar de manera preventiva, especialmente en caminos rurales y obras hidráulicas.
Berdini también hizo referencia a las obras de la Cuenca del Salado, en cuyo seguimiento participó años atrás representando al sector agropecuario.
Recordó que durante las gestiones de Daniel Scioli y María Eugenia Vidal se avanzó en distintas etapas del proyecto, aunque sostuvo que nunca se completaron las obras necesarias para garantizar un adecuado escurrimiento del agua hacia la Bahía de Samborombón.
Según explicó, la falta de infraestructura hidráulica sigue siendo una deuda pendiente y podría agravar el impacto de futuras inundaciones.
Consultado sobre la política económica nacional, Berdini estableció un paralelismo con la convertibilidad.
Afirmó que hoy existe un dólar relativamente estable mientras los costos de producción continúan aumentando, una situación que —según su visión— guarda semejanzas con el escenario previo a la crisis de fines de los noventa.
“No soy economista, pero veo un dólar planchado con salarios bajos. La gente no llega a fin de mes y las tarjetas de crédito se usan para comprar alimentos”, expresó.
También señaló que la ausencia de créditos accesibles y de políticas públicas destinadas al sector dificulta cualquier recuperación, tanto para productores como para trabajadores y pequeñas empresas.
Uno de los conceptos más fuertes de la entrevista fue su mirada sobre el proceso de concentración productiva.
Berdini sostuvo que cada vez menos actores controlan mayores superficies agrícolas y aseguró que ya existen empresas que administran entre 20.000 y 50.000 hectáreas en distintas provincias argentinas.
En su opinión, esa tendencia continuará profundizándose hasta dejar la producción “en muy pocas manos”, desplazando paulatinamente al pequeño productor familiar.
“El minifundio dejó de ser rentable. Muchos heredan cada vez menos superficie y, si no pudieron crecer, terminan vendiendo”, explicó.
Asimismo, indicó que el futuro estará dominado por grandes empresas agropecuarias con estructuras profesionales, mientras numerosos contratistas pasarán a prestar servicios para esos grupos.
Durante toda la conversación, Berdini insistió en que el principal problema no responde únicamente al actual gobierno, sino a una ausencia de políticas sostenidas durante las últimas administraciones.
Afirmó que el clima terminó siendo el principal factor que determinó quién pudo mantenerse en actividad y quién quedó al borde de abandonar la producción.
“El que tuvo buenas lluvias hizo una gran cosecha y pudo salir adelante. El que no las tuvo, quedó al horno”, sintetizó.
Finalmente, comparó la situación argentina con la de países europeos y Estados Unidos, donde —según señaló— existen mecanismos permanentes de acompañamiento estatal para proteger la producción agropecuaria ante eventos climáticos adversos.
Con un mensaje que combinó preocupación y advertencia, Berdini concluyó que el campo argentino atraviesa un profundo proceso de transformación y que, si no aparecen políticas de apoyo, el histórico modelo del pequeño y mediano productor podría desaparecer en los próximos años.