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21 de julio de 2026
Con el regreso del cine y una cartelera pensada para toda la familia, MT Eventos apuesta a sostener la actividad cultural en un contexto económico complejo. Maru Carrero repasó la programación para el receso invernal y reflexionó sobre la crisis que atraviesa el sector del entretenimiento.
En un escenario donde cada vez resulta más difícil llenar una sala, hay quienes siguen apostando a que la cultura tenga un lugar en la agenda de los vecinos.
Esa es la convicción de MT Eventos, que volverá a ofrecer funciones de cine y espectáculos durante las vacaciones de invierno, convencidos de que el entretenimiento también es una necesidad para las familias.
"Ya que no íbamos a contar con el cine, nos pareció que era bueno que vuelvan porque hay un estreno importante como Toy Story 5 y también Minions", explicó Maru Carrero al anunciar el regreso de las proyecciones al auditorio local.
Durante el viernes y sábado habrá funciones para chicos y adultos, mientras que el 28 de julio llegará el musical El Club de los Capibaras y sus Amigos, una propuesta con más de 35 muñecos gigantes destinada a toda la familia.
Pero detrás de esa cartelera también aparece una realidad que golpea al sector. Carrero reconoció que el cierre del cine que funcionaba en Villa Ramallo respondió a una baja asistencia que fue creciendo con el paso del tiempo.
"Se tuvieron que ir debido a la baja respuesta del público."
La organizadora sostuvo que el fenómeno trasciende a Ramallo. Los cambios en los hábitos de consumo y el crecimiento de las plataformas digitales modificaron la forma en que la gente disfruta del entretenimiento.
"Como que se perdió ir al cine, no sé, la gente cambió el hábito."
El panorama económico también pesa. Aunque las entradas buscan mantenerse accesibles, los costos para producir cada función crecieron considerablemente y muchas familias priorizan otros gastos.
"Hoy resistiendo", resumió Carrero cuando se le preguntó cómo atraviesa el presente del sector.
Aun así, MT Eventos continúa trayendo espectáculos de primer nivel. Hace pocos días presentó El Equilibrista, de Mauricio Dayub, una obra que demandó una importante producción técnica.
"Fue un lujo tenerlo. Pero hoy todo es un costo y, al tener una sala tan pequeña, a veces salís ajustadísimo con los gastos."
Carrero también recordó que hubo un tiempo en el que el entusiasmo del público parecía inagotable.
"La mejor temporada fue cuando salimos de la pandemia, porque la gente estaba desesperada por salir y ver otras caras."
Sin embargo, esa realidad cambió. Hoy organizar un espectáculo implica afrontar costos de transporte, alojamiento, equipos técnicos y producción que muchas veces no logran cubrirse con la venta de entradas.
Pese a todo, la apuesta continúa. Para septiembre ya está confirmada la presentación de Campi y la organización sigue buscando propuestas que permitan acercar el teatro y la música a Ramallo sin obligar a los vecinos a viajar cientos de kilómetros.
Mientras tanto, las vacaciones de invierno volverán a encender la pantalla grande. Y quizás, en tiempos donde quedarse en casa parece la opción más sencilla, el verdadero desafío sea convencer al público de que ninguna plataforma puede reemplazar la emoción de compartir una sala, apagar las luces y dejar que se levante el telón.