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16 de julio de 2026
Mientras en Argentina millones de personas vibraban frente al televisor, un grupo de estudiantes de Ramallo vivió el partido desde un anfiteatro en Londres. Rodeados por jóvenes de todo el mundo, con la camiseta albiceleste puesta y el corazón acelerado, alentaron a la Selección como si estuvieran en la tribuna de un estadio.
En Londres también se gritó por Argentina. Y entre esos gritos había voces bien ramallenses.
Quince jóvenes de la ciudad, que forman parte de un contingente de English Studio, compartieron una experiencia que difícilmente olvidarán: ver jugar a la Selección rodeados de estudiantes de distintas nacionalidades, lejos de casa, pero sintiéndose más argentinos que nunca.
"Lo vivimos con una emoción doble", contó el doctor Julián Sanfilippo, uno de los adultos que acompaña al grupo.
"Estábamos en tierra de ellos, pero con la camiseta puesta. Cada jugada se sintió como si estuviéramos en la cancha". Sus palabras reflejan la intensidad de una tarde en la que la distancia quedó reducida a un detalle.
El contingente, integrado por jóvenes de Ramallo, San Nicolás y San Pedro, participa de un programa educativo en un colegio londinense donde conviven estudiantes de numerosos países.
Brasileños, chilenos, mexicanos, coreanos y alumnos de otras nacionalidades compartieron el mismo espacio para seguir el encuentro, aunque cada uno con sentimientos muy diferentes.
El partido se proyectó en un anfiteatro del establecimiento, donde unas 300 personas siguieron cada minuto. Entre ellas, cerca de 80 argentinos hicieron sentir su aliento.
"Éramos Argentina contra el resto del mundo", resumió entre risas Sanfilippo, recordando un ambiente cargado de nervios, festejos y sufrimiento deportivo.
Cada avance de la Selección desataba un estallido de emoción. Cada ataque rival provocaba un silencio tenso. Durante noventa minutos, Londres se convirtió, para estos jóvenes, en un pequeño rincón celeste y blanco donde la pasión por la camiseta volvió a demostrar que no entiende de idiomas, fronteras ni husos horarios.
Tras el encuentro, la rutina continuó con las actividades académicas y culturales previstas por el programa de intercambio.
Sin embargo, la imagen que quedará grabada será la de esos estudiantes de Ramallo alentando a miles de kilómetros de casa, llevando consigo una parte de su pueblo y demostrando que, cuando juega Argentina, siempre hay un pedazo del país latiendo en cualquier lugar del mundo.