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16 de Julio de 2026
LOCALES
16 de julio de 2026
El intendente de Ramallo, Mauro Poletti, repasó en esta entrevista sus principales obras de gestión, la estrategia para generar recursos propios, la relación con Provincia y Nación, y su visión sobre el futuro del distrito. Con un plan de pavimentación de 470 cuadras, un hospital en expansión y nuevas escuelas, asegura que no se arrepiente de haber insistido en llegar a la intendencia.
--Intendente, en las últimas semanas hubo una serie de anuncios importantes: pavimentación de calles, obras en el hospital, la escuela secundaria número cuatro, la compra de un predio cultural en Pérez Millán. ¿Cómo se organiza todo esto en un año no electoral?
--Más allá de que sea o no año electoral, tenemos un compromiso con los vecinos. Todos los años planificamos en diciembre lo que vamos a hacer, pero muchas de estas obras responden a una planificación general que hicimos durante la campaña, recorriendo localidades y escuchando a los vecinos. Ramallo necesita avanzar y no podemos perder tiempo. Por eso la prioridad es que la gente deje de pisar tierra: aún tenemos más de 470 cuadras sin pavimentar y estamos trabajando para erradicarlas.
--En ese sentido, ¿qué impacto tendrá el proyecto de control integral del tránsito pesado?
--Es clave. Cuando empiece a funcionar vamos a controlar peso y dimensiones, pero también a cobrar la tasa de tránsito pesado. Eso ampliará el abanico de recaudación y nos permitirá financiar obras. Ya destrabamos con la empresa EDEN la provisión de energía necesaria y estamos avanzando en la señalética y demarcación de rutas. Primero habrá un período de prueba de 15 a 20 días y luego la puesta en funcionamiento definitiva.
--Algunos sectores critican la carga tributaria. ¿Qué responde?
--Comparado con otros distritos cercanos, la carga tributaria de Ramallo es inferior. Obviamente siempre hay cosas para ajustar. Cuando los reclamos son fundamentados, los evaluamos y damos respuesta. Por ejemplo, actualizamos decretos para evitar aumentos desmedidos en ciertos vehículos y revisamos el derecho de habilitación para comerciantes. Lo que marca la vida del municipio son tasas como seguridad e higiene, alumbrado y vial. No era justo que a los vecinos se les aumentara 80 % y las empresas pagaran apenas un 20 o 30 % al final del año. Con estos recursos estamos construyendo escuelas, inauguramos un centro universitario con 60 carreras gratuitas y mejoramos estadísticas de seguridad.
--Hablando de educación, ¿qué obras se concretaron en este área?
--Inauguramos el centro universitario, terminamos la escuela de Pérez Millán, incorporamos la Escuela Técnica 3 y ahora vamos por la escuela número cuatro. No hay municipios que construyan una escuela por año. Es un esfuerzo enorme, pero creemos que la educación es la base del desarrollo.
--En salud también hubo avances. ¿Qué puede destacar?
--El hospital José María Gomendio no está colapsado como otros. Cuando llegamos no había pediatra de guardia; hoy tenemos tres, cuatro y hasta cinco médicos en algunos momentos. Compramos insumos para enfermedades respiratorias, vacunamos en los barrios y estamos terminando la sala de oncología. Queremos instalar un resonador para que los vecinos no dependan de funcionarios ni traslados a otras ciudades. Además incorporamos cinco ambulancias nuevas y mudamos la parte administrativa para generar más espacio. La idea es dar el salto de un hospital de primer nivel a uno de segundo nivel.
--¿Qué pasa con la repavimentación de los cascos céntricos de Ramallo y Villa Ramallo?
--Es una necesidad. Los bulevares están deteriorados y queremos mejorarlos. También hay que intervenir las entradas, instalar semáforos y demarcar rutas. Pero los recursos son finitos y no se puede hacer todo en un año. Tenemos un plan a ocho o diez años para poner a Ramallo donde tiene que estar.
--Para cerrar el círculo virtuoso que menciona, falta la generación de empleo. ¿Está en el radar del puerto?
--Sí, el puerto y otros proyectos son fundamentales para generar empleo. Pero mientras tanto implementamos el programa “Acompañados”, que brinda apoyo a quienes lo necesitan con una contraprestación, porque los recursos son de los vecinos. La mejor solución es que la gente trabaje en empresas privadas con buenos sueldos, pero hoy no está sucediendo.
--Gobernar en este contexto nacional, con un gobierno de La Libertad Avanza, ¿qué implica?
--Prefiero ver el vaso medio lleno. Con Axel Kicillof tenemos una excelente relación y cuando faltan recursos, él responde. Pero ya vimos estas políticas de ajuste en los 90 y sabemos sus consecuencias: reducción de recursos y deuda social profunda. Por eso tomamos medidas para garantizarnos recursos locales. Nación no nos iba a dar respuesta y Provincia también sufre la asfixia económica.
--¿Cómo impacta la inflación en los salarios municipales?
--Estamos cinco puntos arriba del índice inflacionario. Otorgamos aumentos mensuales y además un incremento adicional con recursos propios. Evaluamos nuevos aumentos para que los trabajadores recuperen lo perdido. Parte de lo recaudado con el tránsito pesado también se destinará a mejorar sus condiciones.
--Intendente, después de tantos intentos, ¿se arrepiente de haber insistido en llegar a la intendencia?
--No, no hay satisfacción más grande que soñar un proyecto, implementarlo y ver cómo cambia la vida de la gente. Aun cuando uno se equivoca, sirve de experiencia. Fue una decisión difícil, porque estaba bien en mi trabajo anterior, pero la política tiene ese plus. Agradezco a mi familia que me acompañó. Hoy vemos localidades más limpias y ordenadas, y eso nos da satisfacción. El día que me dé lo mismo, ese día me tengo que ir.
--Para terminar, ¿cómo imagina Ramallo en diez años?--Con los cascos céntricos renovados, las 470 cuadras pavimentadas, un hospital de segundo nivel, escuelas nuevas y un puerto generando empleo. Ramallo tiene un potencial enorme y estamos trabajando para que ocupe el lugar que merece.