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LOCALES
14 de julio de 2026
El director adjunto del Hospital José María Gomendio, Martín Gil Miranda, advirtió que desde hace meses el programa nacional dejó de abastecer al sistema de salud local. En diálogo con la Radio Ramallo explicó cómo el municipio debió afrontar millonarias compras de medicamentos, habló del aumento de la demanda en el hospital y defendió las campañas de vacunación que recorren los barrios.
La salud pública atraviesa una etapa de fuerte presión en Ramallo. La reducción del Programa Remediar, que durante más de dos décadas abasteció de medicamentos esenciales a los centros de atención primaria de todo el país, obligó al Municipio a redoblar esfuerzos para garantizar la continuidad de los tratamientos de miles de vecinos.
Así lo explicó el director adjunto del Hospital José María Gomendio, Martín Gil Miranda, en una entrevista con Radio Ramallo, donde describió el impacto que tuvo el recorte nacional y las medidas adoptadas para evitar que los pacientes quedaran sin cobertura.
"El Plan Remediar prácticamente dejó de llegar. Desde diciembre del año pasado al hospital ya no llegó más, y la última entrega fue apenas una caja para la Unidad Sanitaria de Villa Ramallo a principios de marzo", señaló.
El médico recordó que el programa, creado en 2002, representó durante años un sostén fundamental para la atención primaria.
"Fue un programa fantástico. Tenía medicamentos preventivos, antibióticos, tratamientos para diabetes, hipertensión y muchas enfermedades frecuentes. Durante muchos años funcionó muy bien", sostuvo.
Frente a la interrupción del suministro nacional, el Municipio decidió asumir el costo de abastecer los centros de salud.
Gil Miranda explicó que esa decisión implicó licitaciones millonarias para evitar el desabastecimiento.
"El intendente tomó la decisión de hacerse cargo. Se realizaron dos licitaciones muy importantes para comprar medicamentos ambulatorios y cubrir todo lo que antes llegaba a través de Remediar", afirmó.
Según precisó, una de esas inversiones rondó los 350 millones de pesos, mientras que una segunda compra superó incluso ese monto.
El objetivo fue garantizar que ningún tratamiento quedara interrumpido.
"La gran mayoría de los medicamentos que hoy utilizan nuestros pacientes los está cubriendo el Municipio, junto con algunos programas provinciales que ayudan, aunque no reemplazan lo que significaba Remediar", explicó.
El funcionario también advirtió sobre otra consecuencia directa del contexto económico: el crecimiento sostenido de la demanda en el hospital.
Cada vez más vecinos que antes podían adquirir sus medicamentos o sostener una cobertura privada recurren ahora al sistema público.
"Aumentó muchísimo la demanda. Hay personas que dejaron de pagar la obra social o no pueden comprar los medicamentos. Entonces terminan consultando en el hospital porque necesitan continuar sus tratamientos", indicó.
Y alertó sobre el efecto sanitario que esto puede provocar.
"Si un paciente hipertenso o diabético no consigue la medicación, deja de tomarla. Después aparece la complicación y termina internado. Ahí el sistema termina soportando un costo mucho mayor", explicó.
Para Gil Miranda, esta situación genera además una fuerte desigualdad entre municipios.
"Hay distritos que pueden afrontar ese gasto y otros que no. Eso termina generando diferencias en el acceso a los medicamentos según el lugar donde viva cada vecino", remarcó.
Mientras se incrementa la demanda asistencial, el Hospital también decidió fortalecer las políticas preventivas.
En ese marco comenzó una campaña de vacunación que recorre casa por casa distintos barrios del distrito.
"Creemos que una de las herramientas más importantes para prevenir enfermedades es la vacunación. Por eso salimos a buscar a la gente barrio por barrio", explicó.
Las recorridas comenzaron en Barrio Sur y actualmente avanzan por El Triángulo, Valle de Oro y otros sectores del partido.
Además del calendario completo de vacunación, los equipos sanitarios controlan el estado de salud de niños y adultos.
"No solamente vacunamos. También revisamos libretas sanitarias, controlamos peso y talla de los chicos y trabajamos con las escuelas cuando los padres autorizan las campañas", detalló.
Durante la entrevista también se refirió a los cuestionamientos que surgieron en redes sociales respecto de las campañas domiciliarias.
Aunque reconoció que algunas personas deciden no vacunarse, aseguró que la recepción general es positiva.
"La mayoría de los vecinos nos recibe muy bien. Hay quienes eligen no vacunarse y respetamos esa decisión, pero creemos que la vacuna sigue siendo una de las herramientas más importantes para salvar vidas", afirmó.
Recordó además la experiencia vivida durante la pandemia de COVID-19.
"Lo vimos con la pandemia. Las vacunas evitaron muchísimas formas graves de la enfermedad. Tenemos que seguir confiando en la prevención", expresó.
Consultado sobre el abastecimiento, explicó que también existieron demoras en algunas vacunas enviadas por Nación.
"Tuvimos faltantes, sobre todo de algunas vacunas del calendario, pero por suerte comenzaron a llegar nuevamente y eso nos permitió reforzar las campañas", señaló.
Los equipos sanitarios, aclaró, trabajan identificados y únicamente solicitan el documento o la libreta sanitaria para verificar el esquema de inmunización.
"Queremos que los vecinos sepan que somos personal del hospital y de Provincia. Solo pedimos el DNI o la libreta sanitaria para controlar qué vacunas corresponden. No solicitamos ningún otro dato", aclaró.
Mientras el sistema sanitario intenta absorber una demanda creciente, Gil Miranda dejó un mensaje que resume la preocupación del sector: garantizar el acceso a los medicamentos y fortalecer la prevención aparecen hoy como dos pilares indispensables para evitar que la crisis económica termine traduciéndose en una crisis aún mayor para la salud pública de Ramallo.