Jueves
18 de Junio de 2026
LOCALES
18 de junio de 2026
El histórico constructor local Reynaldo Frassi trazó un duro panorama sobre el parate de la actividad, el impacto del desempleo y el fenómeno de un metro cuadrado "carísimo en dólares" que ahuyenta a los pequeños inversores. Sin embargo, mantiene la expectativa en los nuevos créditos bancarios.
La realidad de la calle no se mide en índices macroeconómicos, sino en los golpes a la puerta de quienes dan trabajo. Para Reynaldo Frassi, una de las referencias ineludibles de la construcción en el partido de Ramallo, el diagnóstico del sector es claro y no muestra señales de mejoría inmediata: “No se nota todavía el repunte. Lo veo en la cantidad de gente, incluso contratistas con mano de obra de excelente calidad, que hoy me vienen a pedir trabajo. Eso es algo que hace mucho tiempo no pasaba”.
El escenario local se alinea con los datos que sacuden a la región. Un reciente informe del diario El Norte reveló que dos de cada tres obreros de la construcción perdieron su empleo en los últimos meses, convirtiendo al sector —junto a la industria— en el más golpeado por la desocupación. "En este rubro nos conocemos todos y la baja es muy grande. Hay cuadrillas paradas o haciendo trabajos mínimos para intentar subsistir y mantener al personal", graficó Frassi, quien al trazar una línea de tiempo arriesgó: “Sin llegar al fondo del 2001 o 2002, este es, sin dudas, el nivel más bajo de los últimos 25 años”.
Durante décadas, el sector inmobiliario funcionó como el resguardo natural de los argentinos frente a los vaivenes de la economía. Sin embargo, Frassi advierte que las reglas de juego cambiaron drásticamente debido al atraso cambiario de los últimos dos años.
"Hoy construir está muy caro en dólares. Antes, quien tenía un canuto de ahorro en moneda extranjera lo aplicaba a la obra y le rendía muchísimo. Como el dólar se quedó estable y los precios en pesos subieron tanto, el valor del metro cuadrado se incrementó un montón. Para el que busca especular o hacer un negocio financiero, hoy el ladrillo dejó de ser tentador; le conviene mucho más comprar una casa ya construida, cuyos valores en el mercado inmobiliario han bajado notablemente".
Pese a esto, el constructor rescató el valor del ladrillo para la familia tradicional que no busca la especulación financiera: "A largo plazo, este país siempre se vuelve a nivelar y estar protegido en ladrillos sigue siendo un recurso noble". En ese sentido, detalló que el poco movimiento que se observa en la zona se concentra en reformas, ampliaciones y locales comerciales, con epicentro en el gran crecimiento de los barrios Traverso y Don Antonio en Villa Ramallo.
Consultado sobre qué herramientas podrían reactivar la rueda económica local, Frassi descartó que se repitan fenómenos históricos como el plan Procrear —"eso fue algo único y no creo que vuelva a darse"—, pero depositó moderadas esperanzas en las nuevas líneas de créditos hipotecarios del Banco Nación. "Viene gente a consultarme. No va a ser un impacto inmediato porque los procesos administrativos demoran, pero esperemos que funcione como un paliativo, porque la necesidad de la vivienda propia sigue estando y la construcción mueve dinero que se queda en el comercio local, en el día a día".
Asimismo, el constructor destacó el rol clave del Estado municipal para transformar el entorno urbano. "La obra pública que verdaderamente impulsa y le cambia la vida a un barrio es el pavimento o el estabilizado de calles, además de las cloacas y el agua. El barro y la tierra tiran a la gente para atrás", sentenció.
La charla también dio espacio a la memoria y la emoción. Al repasar su trayectoria desde que llegó de Rosario, Frassi recordó a su colega y amigo, el arquitecto Juan Carlos Gigliani: "Fue de lo mejor que me pasó en la profesión y en la vida. Excelente profesional y mejor persona; me tocó estar en el Mundial de Qatar cuando se nos fue y no pude despedirlo, pero guardo el mejor de los recuerdos".
Sobre el cierre, entre las tensiones de la coyuntura y el folklore del fútbol, el entrevistador le propuso un dilema: ¿Qué es más difícil, terminar una obra en tiempos de crisis o esperar que Lionel Messi vuelva a Newell's? Con una sonrisa, el histórico constructor eligió el optimismo del hincha por sobre la dureza de los corralones: "Terminar una obra es cuestión de un tiempo más o un tiempo menos, haremos renegar un poco a los propietarios pero se termina... lo de Messi, lamentablemente, va a ser imposible de igualar".