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5 de Junio de 2026
ACTUALIDAD
5 de junio de 2026
A 37 años de una noche interminable, el recuerdo de la mítica presentación de Patricio Rey en Sobredosis Discotheque cobra fuerza tras la partida del Indio Solari: el pogo de dos horas, las calles encendidas y el calor del boliche que marcó a toda una generación.
Sin embargo, ese fin de semana la fisonomía de la localidad cambió de golpe.
Una marea juvenil, hambrienta de rock and roll y contracultura, empezó a poblar las esquinas de la zona norte bonaerense.
Los pibes de 18 años promediaban las previas de una forma casi ritual, juntándose en lugares emblemáticos como "Lo Paoletti" a tomar un vino, intuyendo que lo que estaba por suceder en la noche no iba a ser un baile más.
El epicentro de la locura colectiva fue Sobredosis Discotheque.
Administrado por sus dueños Guyo, Marcelo y Alicia, el local bailable se convirtió en el templo ricotero de la región.
Pasadas las horas previas de agitación, el boliche desbordó.
Quienes estuvieron allí recuerdan que el escenario estaba ubicado estratégicamente de espaldas a la Avenida San Martín y que el calor atrapado entre las paredes de la discoteca era sencillamente tremendo, un vapor espeso alimentado por la adrenalina del público.
Durante poco más de dos horas, la banda integrada por el Indio Solari, Skay Beilinson, Semilla Bucciarelli, Walter Sidotti y Sergio Dawi desplegó la liturgia de Un Baión para el Ojo Idiota.
El setlist, que arrancó demoledor con "Yo no me caí del cielo" y "La parabellum del buen psicópata", hilvanó un clásico tras otro: sonaron "Héroe del whisky", "La bestia pop", "Música para pastillas" y un doblete arrollador hacia el final con "Jijiji" y "Todo preso es político", desatando un pogo ensordecedor que hizo temblar la estructura del lugar.
Al terminar el show, la locura no cesó; se trasladó a las calles de Villa Ramallo, donde los jóvenes "volaban" bajo el influjo de una noche interminable de rock and roll puro.
Aquella jornada, que incluyó una conferencia de prensa íntima de la banda para los medios locales, quedó grabada a fuego en las retinas de los presentes y registrada en la memoria colectiva del pueblo.
Hoy, ante la triste noticia de la partida física del Indio Solari, aquellos adolescentes que colmaron Sobredosis saben que una parte de su juventud loca y feliz se va con él, pero que el eco de aquella noche de 1989 en Ramallo ya es completamente inmortal.