Miercoles
3 de Junio de 2026
LOCALES
3 de junio de 2026
En el marco de un nuevo aniversario de los Bomberos Voluntarios, el jefe del cuartel de Ramallo reflexionó sobre el crecimiento de la institución, los desafíos económicos, la formación de nuevas generaciones y el impacto que tiene el desarrollo industrial de la región en la preparación de los equipos de emergencia.
Los aniversarios suelen ser momentos de balance. Una oportunidad para mirar hacia atrás, reconocer el camino recorrido y proyectar los desafíos que vendrán. Para los Bomberos Voluntarios de Ramallo, la fecha tuvo ese significado especial. Y así lo expresó su jefe, Alejo Romero, durante una entrevista radial en la que repasó la evolución de la institución, el compromiso de la comunidad y la necesidad permanente de capacitación.
“Sirve para reflexionar, pero también para recordar, para mirar para atrás y ver dónde estábamos y dónde estamos hoy”, señaló Romero al comenzar la charla.
La reflexión estuvo atravesada por la memoria y el reconocimiento a quienes formaron parte de la historia del cuartel.
“También te permite extrañar gente, ver realmente lo que es el paso del tiempo”, expresó.
A pesar de las dificultades que atraviesan muchas instituciones intermedias en el país, el jefe del cuerpo activo destacó que el balance sigue siendo positivo.
“Siempre faltan cosas, pero siempre estamos mejor que ayer”, resumió.
Uno de los aspectos más importantes para sostener el funcionamiento diario de los bomberos continúa siendo el acompañamiento de la comunidad. En un contexto económico complejo, Romero valoró el esfuerzo de los vecinos que siguen colaborando a través de los tradicionales bonos contribución.
“La gente sigue colaborando de la misma forma, sigue haciendo tal vez un esfuerzo más grande todavía”, afirmó.
Y agregó: “La comunidad nos apoya un montón y lo vemos reflejado ahí”.
Si bien la institución recibe subsidios nacionales, provinciales y municipales, explicó que esos aportes por sí solos no alcanzan para cubrir todas las necesidades operativas.
“Si no tuviéramos el apoyo de la comunidad con los subsidios provincial y nacional, estaríamos complicados”, advirtió.
Los costos operativos crecen año tras año. El combustible, el mantenimiento de las unidades, la reposición de equipamiento y el desgaste que generan las intervenciones permanentes demandan recursos cada vez mayores.
“Un mes de enero o febrero, como fueron este año, con cien servicios por mes, implica un enorme gasto de combustible y desgaste de las unidades”, detalló.
En ese sentido, destacó la importancia que tuvo la implementación efectiva de la Ley de Financiamiento de Bomberos, que permitió eximir a los cuarteles del pago de servicios como gas y electricidad.
“Son gastos fijos muy importantes que ya no los tenés”, explicó.
La capacitación aparece como otro de los pilares fundamentales de la institución. Ramallo no sólo debe responder a emergencias urbanas tradicionales, sino también a los riesgos asociados al importante desarrollo industrial que caracteriza a la región.
Romero recordó que hace algunos años impulsó un estudio para determinar la cantidad de camiones con materiales peligrosos que ingresan diariamente al distrito.
“Necesitamos saber qué materiales ingresan y en qué cantidad para evaluar si contamos con las herramientas adecuadas”, sostuvo.
La presencia del complejo industrial obliga a una preparación constante y cada vez más especializada.
“Somos una ciudad que ha crecido muchísimo en los últimos años, pero que también tiene un parque industrial muy desarrollado”, explicó.
Esa realidad llevó al cuartel a especializarse en el manejo de materiales peligrosos y en otras áreas específicas de respuesta ante emergencias.
“Vos decís Ramallo y automáticamente tenés que pensar en materiales peligrosos”, resumió.
A pesar de los cambios culturales y tecnológicos, Romero destacó que los jóvenes continúan siendo el motor que renueva las filas de la institución.
“La juventud sigue siendo el motor principal”, aseguró.
Según explicó, la vocación de servicio continúa vigente entre las nuevas generaciones, aunque los métodos de enseñanza y capacitación debieron adaptarse a los nuevos tiempos.
“Cambiaron los tiempos y hay que aggiornarse a nuevas tecnologías a la hora de dar clases”, señaló.
Romero ingresó al cuerpo de bomberos siendo muy joven y reconoce que la formación actual es mucho más amplia y compleja que la que recibió en sus inicios.
“Los cursos hoy son más largos, pero abarcan todas las realidades con las que te podés encontrar cuando empezás a cumplir servicio”, indicó.
La profesionalización y la capacitación permanente también permitieron que integrantes del cuartel de Ramallo sean convocados para colaborar en distintas emergencias fuera del distrito.
“Cada vez que nos llaman y nos necesitan, estamos y damos una mano desde el lugar que nos toca”, afirmó.
Finalmente, el jefe de bomberos también se refirió a un tema que comienza a ganar espacio en múltiples actividades: la inteligencia artificial.
Aunque aclaró que todavía no tiene una incidencia directa en el trabajo cotidiano de los servidores públicos, consideró que será una herramienta clave en el futuro.
“Hoy nos da una mano en estadísticas, mantenimiento y organización interna”, explicó.
Y proyectó: “Creo que en unos años va a empezar a brindar datos mucho más precisos para la prevención y el combate de incendios”.
Entre los recuerdos del pasado y los desafíos que impone el futuro, Romero dejó una certeza que atraviesa toda la historia de los Bomberos Voluntarios de Ramallo: la vocación de servicio sigue intacta.
“Gracias a la comunidad porque siempre nos apoya. Eso es muy importante y fundamental para nosotros”, concluyó.