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28 de Mayo de 2026
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28 de mayo de 2026
Carolina Abud, nutricionista, analizó el impacto de los octógonos en los alimentos ultraprocesados, la importancia de la educación alimentaria y los cambios en los hábitos nutricionales. Además, alertó sobre las consecuencias que tendría eliminar restricciones vinculadas a la protección de niños y adolescentes.
La nutricionista Carolina Abud se refirió al debate sobre la ley de etiquetado frontal y defendió la importancia de los octógonos como herramienta de información y prevención sanitaria.
“Los octógonos son una forma de visibilizar, de una manera más fácil, cómo está compuesto un alimento ultraprocesado”, explicó.
Abud aclaró que las advertencias no apuntan al alimento natural en sí, sino a los componentes añadidos por la industria alimenticia durante el proceso de elaboración.
“Los octógonos no marcan nutrientes propios del alimento, sino todo lo que se añadió para terminar un producto alimenticio: sodio, azúcares, grasas o calorías, que son nutrientes críticos que afectan la salud”, sostuvo.
La profesional destacó que el sistema simplifica la lectura para el consumidor y permite comparar productos de manera más rápida.
“Una persona que quiere elegir entre distintas marcas probablemente va a buscar el producto que tenga menos octógonos, sin necesidad de ponerse a leer toda la información nutricional en letra chiquita”, afirmó.
Durante la charla, el conductor relacionó los octógonos con las advertencias presentes en los paquetes de cigarrillos y planteó si el verdadero desafío pasa por la educación alimentaria y las decisiones del consumidor.
En ese sentido, Abud señaló que cada persona mantiene la libertad de elegir qué consumir, aunque advirtió que la industria alimenticia no avanzó en reformular muchos productos para mejorar su composición nutricional.
“Si una empresa quiere evitar tener todos esos octógonos debería reformular cómo hace el producto alimenticio. Ahí faltó inversión”, remarcó.
La nutricionista también explicó que uno de los motivos detrás del intento de derogación de la ley tiene relación con cuestiones comerciales y de exportación dentro del Mercosur.
“Las industrias alimenticias quieren tener la misma normativa que el resto del Mercosur para no tener que cambiar los envases cuando exportan”, indicó.
Sin embargo, advirtió que el impacto de la ley va mucho más allá del etiquetado.
“Acá el problema no es solamente la presencia de octógonos. La ley también prohíbe caricaturas o figuras en los envases que están dirigidas a captar la atención de los chicos”, explicó.
Y ejemplificó:
“Un niño no quiere comprar unas papas fritas por las papas en sí. Las quiere porque aparece Messi o un dibujito que le gusta”.
Para Abud, ese aspecto representa una verdadera protección sanitaria para la infancia.
“Es una protección a la niñez”, afirmó.
La profesional reconoció además que muchas de las regulaciones vinculadas a la alimentación saludable todavía no se cumplen plenamente.
“No se cumple el kiosco saludable. Las leyes están, pero que se cumplan es otra cosa”, señaló.
En ese marco, sostuvo que avanzar con la eliminación de la normativa sería perjudicial.
“Esto es un retroceso”, afirmó de manera contundente.
Otro de los temas centrales de la entrevista estuvo relacionado con la evolución de los hábitos alimentarios y el avance de la ciencia nutricional.
Abud explicó que hoy existe una mayor valoración del consumo de proteínas, especialmente en desayunos y primeras comidas del día.
“Cuando una persona consume proteínas tiene más poder de saciedad”, indicó.
Según detalló, desayunos basados principalmente en azúcares e hidratos simples generan subas rápidas de glucosa e insulina que luego derivan en sensación de hambre.
“La persona que desayuna pan con mermelada va a tener hambre mucho antes del almuerzo que quien desayunó con proteínas como el huevo”, explicó.
La nutricionista recordó que muchas recomendaciones actuales son completamente distintas a las que se enseñaban años atrás.
“Cuando yo me recibí, el desayuno era pan con mermelada y queso, y el huevo se recomendaba apenas dos veces por semana”, comentó.
También destacó cómo evolucionó el concepto de “plato saludable”.
“Hoy el plato saludable es un cuarto de proteínas, un cuarto de hidratos y medio plato de verduras”, señaló.
Abud remarcó que la ciencia nutricional avanza permanentemente y obliga a revisar antiguas prácticas y creencias.
“La ciencia evoluciona y tenemos que ir de la mano de esos cambios”, sostuvo.
En otro tramo de la entrevista, la profesional contó que actualmente recibe muchas consultas vinculadas al deporte, problemas digestivos y enfermedades metabólicas.
“Cada vez dentro de las instituciones deportivas se le da más importancia a la nutrición”, explicó.
También señaló un crecimiento de casos relacionados con síndrome de intestino irritable y dietas específicas como las bajas en FODMAPs.
Además, indicó que en consultorio son frecuentes las consultas por sobrepeso, obesidad e hipertensión.
“La alimentación es el combustible del cuerpo y según lo que comemos es cómo vamos a rendir físicamente”, resumió.
Finalmente, Abud hizo hincapié en la importancia de mantener una alimentación variada desde la infancia hasta la adultez mayor.
“Cada etapa necesita nutrientes específicos, pero la variedad es lo que hace que uno se alimente bien”, explicó.
La nutricionista advirtió sobre el crecimiento de la selectividad alimentaria en niños y adolescentes y pidió insistir con la incorporación de frutas y verduras.
“Hay que buscar herramientas y estrategias para que haya variedad en la alimentación”, señaló.
También remarcó la necesidad de reducir el consumo de gaseosas y alimentos ultraprocesados, especialmente entre los más chicos.
En el caso de los adultos mayores, puso el foco en la importancia de sostener una adecuada ingesta de proteínas para preservar la masa muscular.
Antes de despedirse, dejó una recomendación simple pero contundente:
“No dejen de consumir lo que la naturaleza nos ofrece”.
Y concluyó:
“La naturaleza es sabia y nos da las frutas y verduras que necesitamos en cada época del año para mantenernos sanos”.