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LOCALES
20 de mayo de 2026
En diálogo con Radio Ramallo, la martillera Gilda Lucchelli explicó cómo la sequía frena los precios teóricos de la hectárea, a pesar de la fuerte expectativa de estabilidad y la falta de oferta de campos.
En una entrevista con Radio Ramallo, Gilda Lucchelli, titular de Gilda Lucchelli Inmobiliaria, trazó un panorama detallado sobre la actualidad del mercado de compraventa de campos en la región. La especialista describió un escenario de marcados contrastes donde la expectativa macroeconómica y la escasez de tierras a la venta sostienen un fuerte interés inversor, aunque el factor climático local ha puesto un freno temporal en el terreno práctico.
El impacto de la seca en la zona
A diferencia de lo ocurrido en otras áreas de la región pampeana, el verano no dio tregua en el partido de Ramallo, lo que hoy se traduce en números alarmantes para la cosecha.
"El sector viene bastante golpeado con la seca de estos últimos meses. Enero y febrero no se presentaron lluvias, motivo por el cual hoy el productor está levantando entre 12, 13, 14, 15 quintales de soja, cuando los rindes en la zona hablamos de entre 35 y 40 más o menos aproximadamente", advirtió Lucchelli al aire de la radio.
La martillera remarcó que existe una fuerte disparidad regional a muy pocos kilómetros de distancia: "Convengamos que la lluvia, lo que fue enero y febrero para las sojas, no ayudó en esta zona, pero sí en el resto de la región. Para el lado de Pergamino —a 50 kilómetros del río— sí hubo lluvia, hubo caudal de agua, y la situación es totalmente diferente a la que está viviendo Ramallo y alrededores".
Mucha demanda, poca oferta
A pesar del adverso contexto productivo actual, el interés por la adquisición de tierras se mantiene firme, impulsado por las proyecciones del sector a mediano y largo plazo.
"Hubo una expectativa en el alza de los precios por no haber ofertas de campo. Hay mucha demanda de gente para comprar: de 10 personas que llaman, 9 llaman para comprar y una llama para vender campo", explicó Lucchelli, ligando este fenómeno a "una estabilidad económica, que es lo que se espera para los próximos años, lo que también ha hecho de que el valor haya tendido al alza".
Sin embargo, la realidad climática local obliga a las partes a sentarse a negociar con flexibilidad en el día a día: "En la teoría se esperaba un alza en el valor de la hectárea y en la práctica eso no está sucediendo. Hoy el propietario que quiere vender un campo tiene que estar abierto a escuchar algún tipo de propuesta y una oferta", aclaró la entrevistada.
El perfil de los campos buscados y sus valores actuales
Durante la charla radial, Lucchelli puntualizó que el interés de la demanda —tanto por el lado del productor agropecuario como del sector industrial— se concentra casi con exclusividad en la tierra limpia y netamente productiva.
"Lo que más se está buscando es campo 100% agrícola, sin mejoras, siempre campo sin mejoras. Todo el mundo busca campos perfectos, campos que no tengan ningún desperdicio, ningún monte, ninguna cortada".
Como referencia de valor, la broker inmobiliaria recordó operaciones concretadas por su firma a finales del año pasado (octubre y noviembre de 2025), donde un bloque de 439 hectáreas de una reconocida empresa de la zona se subdividió en cinco parcelas, cerrándose algunas fracciones superiores en los 11.000 dólares y otras —con zonas bajas no agrícolas— en torno a los 8.500 dólares.
En base a ese parámetro y la actualidad del mercado, detalló el mapa de precios que se maneja hoy en Ramallo:
Campos agrícolas internos: Cotizan entre los USD 9.000 y USD 10.500 por hectárea, dependiendo críticamente de la cercanía a las rutas y de la topografía del terreno (presencia de cárcavas o cortadas).
Campos sobre autopista: Se posicionan en una franja superior debido a su valor estratégico, oscilando entre los USD 12.000 y USD 15.000 por hectárea.
A la espera de que el clima acompañe en las próximas campañas y se consoliden las variables macroeconómicas, Lucchelli concluyó dejando en claro que el suelo de Ramallo sigue siendo un activo sumamente codiciado por los inversores.