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9 de Mayo de 2026
LOCALES
9 de mayo de 2026
Luis Demaria y su dura mirada sobre el freno a las termas y el "negocio" de las cautelares en Ramallo.
Sentado en el mismo lugar donde hace décadas se instalaban los parques de diversiones de su infancia, Luis "Luisito" Demaria no solo habita el presente; habita la memoria de un Ramallo que ya no es. El empresario, nacido en una casa por la calle Ingeniero Iribas un frío 23 de julio, regresó a sus raíces para relatar una historia que mezcla la supervivencia personal —nació con apenas 1,900 kg en una época sin incubadoras— con la lucha por el progreso económico de su "patria chica".
La charla comienza con una pincelada de realismo mágico: ante la falta de tecnología médica, su temperatura de recién nacido fue mantenida con botellas de barro llenas de arena caliente. Ese instinto de supervivencia lo acompañó durante su formación en la Escuela 6 y el Comercial, instituciones que destaca como forjadoras de un nivel académico que le permitió "codearse" en Rosario con las élites profesionales sin complejos de inferioridad.
Tras una década manejando las finanzas en el sector metalúrgico y un paso por las aerolíneas, Demaria entendió que su lugar estaba "en la calle". Fue así como, junto a socios locales, fundó el icónico motel Maoquerú, una inversión que, según sus palabras, obligó a la hotelería de la región a modernizarse ante la demanda de una sociedad que, por aquel entonces, gozaba de un poder adquisitivo hoy nostálgico.
Sin embargo, el tono de la entrevista vira hacia la frustración cuando se toca el tema de las Termas de Ramallo. Demaria, quien vendió los terrenos al grupo inversor Previpar, se muestra como un observador directo del estancamiento. Para él, la parálisis del proyecto no es una cuestión de cuidado ecológico, sino una mezcla de "idiotez" y negocios judiciales.
"Si quieren vivir como dicen los ambientalistas, ¿por qué no se van a vivir a la isla?", disparó con la franqueza que lo caracteriza.
El empresario denunció lo que considera una "mafia del derecho ambiental", citando publicaciones que vinculan los frenos a grandes obras con el lucrativo negocio de los juicios. Según Demaria, mientras los proyectos que generarían empleo genuino —como el puerto multipropósito y el complejo termal— están frenados por medidas cautelares, los verdaderos problemas ambientales, como los basurales clandestinos en zonas residenciales, pasan inadvertidos para los grupos activistas.
A pesar de las críticas al sistema de salud local, al que calificó como el "cáncer de la economía municipal", Demaria guarda un destello de optimismo. Destacó la gestión actual de Mauro Poletti y el avance del Código de Ordenamiento Urbano (COU), herramientas que podrían ser la llave para destrabar la inversión de las termas.
"Se me está yendo la vida de estos últimos diez años viviendo en la mugre porque no quieren poner un peso hasta que no estén los papeles", lamentó, refiriéndose al estado de abandono del predio termal debido a la incertidumbre jurídica. A sus 72 años, el hombre que sobrevivió al frío de julio con arena caliente, espera ver, finalmente, cómo el camino se despeja para que Ramallo vuelva a ser el faro turístico que alguna vez soñó.