Sabado
18 de Abril de 2026
POLITICA
18 de abril de 2026
El médico y flamante concejal asumió de manera transitoria en el Concejo Deliberante y dejó definiciones sobre el clima político local, la crisis social y el rol de la vecinal. “La gente necesita respuestas, no discusiones banales”, afirmó.
La política local sumó esta semana una nueva voz en el recinto. El médico y referente vecinal Emilio Otero asumió de manera provisoria como concejal en reemplazo de Germán Iribarria, y su paso por el Concejo Deliberante no pasó desapercibido. En diálogo con el programa Tras que éramos pocos, conducido por Ariel Ribak, dejó una serie de definiciones que combinan mirada territorial, sentido común y una fuerte crítica al funcionamiento actual de la política.
“Fue una emoción enorme”, resumió sobre su jura, atravesada además por una carga simbólica personal: “Tuve a mi viejo que fue concejal, así que ocupar una banca como la ocupó él es una carga muy grande”. Sin embargo, lejos de la solemnidad, aseguró que asumió el rol con naturalidad: “No lo tomé como nada raro porque es algo que a mí me gusta. Me gusta participar, trabajar por la gente”.
Su llegada al recinto se dio de manera imprevista. “Me llamaron el lunes o martes y dije que sí, porque estamos para eso”, explicó. Y dejó en claro que, aunque no se considera un político tradicional, tiene una forma definida de entender la representación: “Yo no tengo carrera política. La única política que tengo es trabajar con la gente y salir a la calle. Camino todos los días, voy a Pérez, a Sánchez, a todos lados”.
Uno de los puntos más críticos de su análisis estuvo puesto en el funcionamiento del Concejo Deliberante. Sin rodeos, describió el clima que encontró: “Es un ambiente tenso”. Y fue más allá al advertir que esa tensión no pasa desapercibida: “La gente lo sabe afuera. A veces se transmiten en vivo y se ven discusiones que son tan banales…”.
Para Otero, el problema no es la discusión en sí, sino su nivel: “Hay que acompañar lo que sea bueno y lo que no, decirlo, pero en buena forma. No chicanear”. En ese sentido, cuestionó la lógica de enfrentamiento permanente entre bloques: “No puede ser que digan ‘no te voto esto porque vos no me votaste aquello’. Basta muchachos, vamos a ponernos de acuerdo”.
Durante la sesión en la que participó, incluso tomó la palabra para fijar postura. “Dije que iba a votar a favor de una minuta porque estamos para ayudar a Ramallo”, explicó. Pero al mismo tiempo insistió en la necesidad de analizar cada tema en contexto: “Hay que ver todo el contexto, no se puede ir a 25 temas al mismo tiempo”.
Su mirada apunta a una política más directa y menos encerrada en el recinto: “Acá parece que te recibís de concejal y no salís más a la calle. Y eso no puede pasar. Tenés que salir, hablar con el vecino, bancarte que te critique. Para eso quisiste estar ahí”.
Más allá del plano político, Otero trazó un diagnóstico preocupante sobre la realidad social de Ramallo, en línea con lo que observa a diario como médico. “La gente está desesperada”, afirmó sin matices. Y agregó: “Veo cada vez más gente en el hospital, cada vez más sin obra social, cada vez más gente que necesita comer”.
Desde su experiencia en el sistema de salud, describió un escenario en deterioro: “El hospital está duro, como todo a nivel nacional y provincial. No hay plata y hay cada vez más demanda”. Según detalló, el incremento de pacientes es constante: “Estamos haciendo casi 40 pacientes por día en ecografías y somos pocos trabajando”.
El impacto económico también se refleja en situaciones cotidianas: “Tengo pacientes que pagan estudios en cuotas, como si fuera mercado pago. Y cumplen, la gente que menos tiene es la que más cumple”. En ese contexto, advirtió sobre un fenómeno creciente: “Se ve gente revolviendo los capachos. Eso antes no pasaba así”.
Para Otero, este escenario exige respuestas concretas y menos discusiones estériles: “Estamos peleando por tapar un pozo y no vemos lo importante, como la educación y la salud”. Y volvió a insistir en la necesidad de priorizar: “Hay un montón de cosas para hacer, pero hay que trabajar”.
Como integrante de la agrupación vecinal, Otero también explicó el rol que buscan ocupar en el escenario político local. “Nosotros estamos en el medio, no somos ni de un lado ni del otro”, definió. Y agregó: “Nuestro objetivo es sacar lo partidario y trabajar por la gente de Ramallo”.
En ese sentido, planteó una lógica de acompañamiento crítico: “Vamos a apoyar lo que esté bien y decir que no cuando algo no nos parece”. Para él, esa posición es la que puede generar crecimiento: “Si seguimos así, vamos a seguir creciendo”.
También se refirió a temas puntuales como la tasa vial o la necesidad de generar empleo. “Todo lo que sea trabajo no es malo”, sostuvo, y defendió la importancia de explicar cada medida: “Si recaudás con una tasa, decile a la gente en qué se gasta. Eso es lo que la gente quiere”.
Incluso dejó abierta la puerta a una eventual candidatura más importante: “Sí, me gustaría ser intendente”, reconoció, aunque aclaró que primero quiere formarse: “Tengo que aprender, pasar por el Concejo y seguir trabajando”.
Sobre el cierre, dejó una frase que sintetiza su posicionamiento: “Yo no voy a ir en contra de nadie, voy a ir a favor de Ramallo”. En un contexto de fuerte desgaste político y social, su mensaje apunta a algo que, según él, hoy escasea: sentido común y cercanía con la gente.