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13 de Abril de 2026
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13 de abril de 2026
En medio de proyectos frenados y tensiones en Ramallo, el periodista Germán Tinari analizó cómo la ciudad cordobesa logró consolidar un polo de desarrollo sostenido en la bioeconomía, la articulación público-privada y una fuerte matriz agroindustrial.
En un contexto local atravesado por proyectos demorados, judicializaciones y debates sin resolución, la experiencia de Río Cuarto aparece como un modelo que despierta interés. En diálogo con Radio Ramallo, el periodista agropecuario Germán Tinari ofreció una radiografía del crecimiento de esa ciudad del sur cordobés, donde la agroindustria y la iniciativa privada marcaron el rumbo.
“Yo te diría: ¿qué hicieron los privados por Río Cuarto? Te invierto la pregunta”, planteó Tinari, marcando desde el inicio el eje central de su análisis. Según explicó, el desarrollo no fue producto de políticas aisladas sino de un proceso acumulativo de inversiones productivas.
Uno de los hitos iniciales fue la instalación de la planta avícola conocida como AVEX, impulsada por capitales privados. “Ahí empieza un boom de inversiones”, recordó. A partir de ese momento, la región consolidó una lógica de agregado de valor en origen, con el maíz como motor.
El punto de inflexión, sin embargo, fue la creación de Bio4, la primera planta de bioetanol del país basada en maíz. “Bio4 fue un antes y un después. Todas las petroleras vienen a buscar etanol a esta zona”, explicó.
Ese desarrollo generó un efecto multiplicador: nuevas plantas como ProMaíz, emprendimientos energéticos, feedlots integrados y producción de biogás. “Transformaron el maíz en energía, en alimento, en exportaciones. Evitan el costo del flete y generan valor local”, sintetizó.
Tinari también destacó el rol del sistema educativo, con la Universidad Nacional de Río Cuarto como actor clave. “Se mueven unas 30 mil personas por día. Eso genera conocimiento, empresas, innovación”, señaló, sumando la llegada de nuevas casas de estudio que ampliaron la oferta académica.
En paralelo, el crecimiento urbano acompaña el proceso productivo. “Seguramente te sorprendió la cantidad de edificios, de grúas. Eso es consecuencia directa de la agroindustria”, afirmó.
Consultado sobre las tensiones políticas y ambientales, Tinari reconoció que hubo conflictos, como el freno a una planta de Monsanto —hoy Bayer—, pero destacó que con el tiempo se lograron encauzar. “Cuando tenés una matriz productiva clara, las cosas se ordenan y se aprende a convivir”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó el rol del Estado provincial: “Hay una política muy pro campo en Córdoba. No se toma una decisión sin consultar al sector agropecuario”.
Sin embargo, volvió a insistir en el protagonismo del sector privado: “Río Cuarto creció al ritmo del privado. Eso no lo dudes”.
El periodista también puso en valor la articulación regional, con polos como General Cabrera o General Deheza, donde operan grandes empresas exportadoras y procesadoras de maní y otros productos. “Todo eso genera un movimiento impresionante”, indicó.
Finalmente, dejó una reflexión que resuena en clave local: “Se puede. Y se puede debatiendo. Acá hay discusión, hay crítica, pero también hay respuesta. Eso hace que las cosas avancen”.
En tiempos donde el norte bonaerense debate su propio rumbo productivo, el caso de Río Cuarto aparece como una referencia concreta de cómo la articulación entre producción, innovación y decisiones políticas alineadas puede traducirse en desarrollo real.